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José Alberto Díaz Estébanez, concejal de Hacienda en Santa Cruz de Tenerife, alto y claro sobre el aumento del impuesto de basura: “Sabemos que la gente se va a enfadar”

El Ayuntamiento aumentará la tasa de residuos el 1 de enero de 2026, en base al valor catastral de la vivienda, de las personas que vivan en la misma y del reciclaje que realicen
El concejal de Hacienda, José Alberto Díaz Estébanez, ayer en rueda de prensa. Sergio Méndez
El concejal de Hacienda, José Alberto Díaz Estébanez, ayer en rueda de prensa. Sergio Méndez

Santa Cruz de Tenerife incrementará el impuesto de basura en una media del 50% a partir del 1 de enero de 2026, lo que se traduce en que de los 70 euros que se pagan ahora, una vez que entre en vigor la normativa, el gasto ascenderá hasta 105 euros por vivienda.

Así lo anunció ayer el concejal de Hacienda del Ayuntamiento capitalino, José Alberto Díaz Estébanez, quien tildó de “obligada, inevitable, inexplicable e improductiva” esta tasa porque “va en contra de la política del municipio de mantener la menor presión fiscal a los ciudadanos”, subrayó.

El edil explicó que tras la aprobación en Junta de Gobierno de la modificación de la ordenanza fiscal de Gestión de Residuos, que deberá ser ratificada por el pleno, se da cumplimiento a la “imposición” estatal que se establece en la ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, la cual es obligatoria para todos los ayuntamientos y “se traduce en un incremento significativo, tanto para las viviendas como los negocios”, añadió.

Díaz Estébanez detalló que “esta imposición obliga a trasladar a los ciudadanos el coste íntegro del servicio de recogida y tratamiento de residuos, lo que en el caso de Santa Cruz estará entorno del 50%. Un incremento tributario que, pese a ello, se mantiene por debajo de otros municipios de la isla”.

De este modo se abandona el sistema vigente por el cual en cada inmueble se paga lo mismo y, por ello, la nueva tasa se basará en el valor catastral de la vivienda y el número de residentes en la misma, aparte de descuentos que se apliquen, paulatinamente, por usar contenedores inteligentes (marrones) para depositar residuos. “Mediante este sistema de cálculo el incremento que experimenten los residentes en viviendas de bajo valor catastral será inferior al de las zonas más exclusivas de la ciudad, donde el impuesto llegará hasta el 70 o el 80%”, dijo.

Hizo hincapié en que, pese a la rigidez de la norma, “el Ayuntamiento ha establecido varias bonificaciones en aquellos casos que la ley lo permite. Así aquellas familias en situación de riesgo de exclusión social, tendrán reducciones del 50% sobre la tasa de basura; los que separen la materia orgánica en el contenedor marrón, una vez que se complete su implantación, tendrán un 10% de descuento; y se bonificará con un 25% los inmuebles desocupados”.

Igualmente, se mantendrán bonificaciones para familias numerosas, así como las relativas a la distancia de la vivienda al contenedor más cercano, de forma que si está a más de 200 metros del domicilio se reducirá la tasa en un 50%. Algo que, en el caso de Anaga y por su orografía, si la distancia supera los 300 metros se bonificará el 100%.

Por contra, indicó el edil, no se bonificará la tasa en viviendas de alquiler vacacional; vertidos en puntos limpios; o empresas que hagan donaciones de alimentos. Además, desaparece la concurrencia de cuotas para inmuebles que se usen como vivienda y actividad económica.

El Ayuntamiento estima que tres cuartas partes de los inmuebles del municipio estarán por debajo del 50% del aumento de la tasa, “cuya finalidad no es recaudatoria para las arcas municipales, pues parte del dinero se destinará al Cabildo, que es gestor de los residuos, y éste a su vez al Gobierno”.

Díaz Estébanez: “Sabemos que la gente se va a enfadar”

“Sabemos que la gente se va a enfadar”. Claro y conciso se expresó el edil de Hacienda, José Alberto Díaz Estébanez, al ser cuestionado en rueda de prensa respecto a si el aumento de la tasa de basura implicará un mejor servicio para la ciudad, sobre todo cuando muchas asociaciones vecinales denuncian el “abandono” de sus barrios en materia de limpieza.

El edil indicó que “el equipo de gobierno no está satisfecho con el grado de limpieza de Santa Cruz”, algo que achacó al contrato vigente, firmado bajo el mandato socialista, o a que en ciudades como Las Palmas ocurre igual. Sus declaraciones encontraron rápida respuesta, pues la asociación de vecinos Las Ramblas calificó de “cortina de humo” la evasiva municipal. “Son conscientes del enfado, recuerdan viejas peleas políticas, pero al final, confiesan que pagar más no solucionará el problema. El bolsillo estará un 50% más ligero pero la basura en la acera”.