El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) ha confirmado este jueves que la intensa ‘bola de fuego‘ observada en la madrugada del jueves sobre el cielo del Archipiélago fue causada por un bólido, un fenómeno astronómico producido por la entrada en la atmósfera de un objeto de origen cósmico a gran velocidad.
Según explica el organismo, la Red Sísmica Canaria registró a partir de las 02.58 horas una clara señal asociada a este “visitante cósmico”, visible desde varias Islas. La energía liberada por el impacto fue lo suficientemente intensa como para generar ondas de choque detectadas por los sismómetros y percibidas por parte de la población.
“La Tierra está continuamente expuesta al bombardeo de objetos de origen cósmico, generalmente diminutos, que al desintegrarse generan estrellas fugaces. Sin embargo, ocasionalmente algunos objetos de mayor tamaño atraviesan la atmósfera y producen una luminosidad y un sonido mucho más intensos”, detalla Involcan.
El Instituto señala que los bólidos suelen fragmentarse al ingresar en la atmósfera, y que la señal registrada por la Red Sísmica Canaria se compone de decenas de ondas de choque distintas, cada una relacionada con un fragmento del objeto. Este fenómeno se prolongó durante varios minutos y fue captado por diferentes estaciones sísmicas del Archipiélago.
Diversos vídeos publicados en redes sociales muestran claramente la fragmentación y la dispersión de los fragmentos, lo que concuerda con el registro sísmico. De acuerdo con los tiempos de llegada de las ondas acústicas, la localización más probable del bólido se sitúa justo sobre la isla de Tenerife.
Un fenómeno sin peligro, pero de gran energía
Aunque Involcan subraya que los bólidos no representan peligro alguno, recuerda que en casos excepcionales las ondas de choque pueden llegar a causar daños materiales, como ocurrió en Rusia en 2013, cuando un evento similar provocó la rotura de miles de ventanas.
En esta ocasión, el fenómeno fue percibido por vecinos de distintas Islas, que relataron haber visto una “bola de fuego” seguida de un temblor y ladridos de perros. Algunos testigos incluso afirmaron haber sentido una ligera vibración del suelo, especialmente en zonas del norte de Tenerife y en La Palma.







