La Dirección General de Tráfico (DGT) ha implantado un nuevo modelo de control para los conductores mayores de 65 años, sustituyendo la retirada automática del carnet por restricciones individualizadas que se adaptan al estado de cada persona.
Esta medida afecta ya a unos 250.000 conductores en todo el país. En España, más de cuatro millones de personas superan esta edad y continúan al volante, un dato que ha llevado a la DGT a buscar un equilibrio entre la seguridad vial y el derecho a la movilidad.
Según los informes en los que se basa la Dirección General de Tráfico, los conductores mayores no provocan más accidentes que otros grupos de edad, ya que suelen compensar la pérdida de reflejos con mayor precaución y experiencia al conducir.
Evaluación individual y códigos en el permiso
Las limitaciones se determinan de forma personalizada, y quedan reflejadas mediante códigos numéricos en la parte posterior del permiso de conducción, lo que permite adaptar las condiciones a las necesidades médicas o sensoriales de cada conductor.
Tipos de restricciones aplicadas
Entre las restricciones más habituales se incluyen la prohibición de circular de noche, los límites de desplazamiento dentro de un área concreta, la obligación de conducir acompañado o el uso de gafas y audífonos cuando sea necesario.
Con este sistema, la DGT busca mantener la autonomía de las personas mayores al tiempo que refuerza la seguridad en las carreteras, evitando decisiones generalizadas y apostando por una valoración más humana y personalizada de cada caso.







