arona

Así es el calendario que limpia la imagen y las calles de Costa del Silencio

Las vecinas de Ten-Bel que salen a limpiar dos veces por semana desde hace más de dos años elaboran un almanaque solidario para seguir costeando sus herramientas de trabajo

Forman un colectivo ejemplar que se ha ganado las simpatías de los vecinos de Costa del Silencio, la histórica urbanización aronera a la que miman como si fuera el patio de su casa. Desde hace más de dos años se enfundan dos veces por semana su chaleco reflectante (actualmente, cada martes y viernes a las 4 de la tarde) y salen a la calle con escobillones, cubos, carretillas y bolsas de basura a limpiar espacios abiertos privados y lugares donde no llega el Ayuntamiento de Arona.

Son Wanda, Marcia, Silvia, Luisa, Fabiana, Anja, Katleen… y así hasta medio centenar de mujeres y hombres residentes en este enclave sureño, todas de nacionalidad extranjera, lideradas por Hannelore Ottevaere, la fundadora de este insólito movimiento vecinal que ha contagiado al resto sus ganas de pasárselo bien mientras trabajan en beneficio de la comunidad.

Costa del Silencio Limpio, que así se llama este colectivo de vecinas, no solo limpia, también poda árboles, arregla muros y pinta lo que haga falta, como han demostrado en el minigolf de Ten-Bel y en el parque Damon que lo rodea, donde han inaugurado una biblioteca gratuita al aire libre. El Ayuntamiento les aporta el material indispensable (bolsas, guantes y contenedores para depositar escombros, entre otros utensilios) y ellas, con los fondos que recaudan a través de actos públicos y donaciones, completan las herramientas para desarrollar su admirable tarea. Lo último que han adquirido ha sido una sopladora para acabar con las hojas del suelo.

EL ANTES Y EL DESPUÉS

Para seguir costeando el material que precisan, la asociación ha publicado un calendario solidario de 2026 con imágenes de diferentes rincones de Costa del Silencio, en el que se aprecia el antes y el después de los zafarranchos, además de estampas emblemáticas que a muchos tinerfeños les traerá recuerdos de su infancia y juventud, como el muellito de Ten-Bel visto a través del arco natural volcánico, la fuente de la avenida José Antonio Tavío, la torre de Ten-Bel o la vista del Teide desde la calle Hércules. La mayoría de fotos han sido obra de la propia Hannelore.

Hasta el momento, ya se han vendido en tan solo dos semanas los 500 calendarios impresos de la primera tirada, por lo que ya se ha activado una segunda remesa. La idea es superar las 1.200 unidades vendidas el año pasado y llegar, si es posible, a las 1.500 ventas, según indicó ayer a este periódico la activista belga que lidera Costa del Silencio Limpio, quien recordó que, al tratarse de una donación, solo se ha fijado un precio mínimo por almanaque: cinco euros.

MARCHAS DOMINICALES

Aunque los calendarios se pueden adquirir en cualquier establecimiento de Costa del Silencio que colabora con la asociación, este grupo de mujeres y hombres ha ideado un nuevo sistema, que se estrenó ayer, para animar las ventas: una marcha del grupo de los chalecos reflectantes encabezados por una abanderada que recorrerá cada dos domingos las diferentes urbanizaciones y establecimientos para ofrecer su publicación solidaria.

La primera caminata sirvió, además, para recoger las muestras de cariño, en forma de pitas, aplausos y comentarios agradecidos por parte de automovilistas y transeúntes en reconocimiento a la labor que realiza este grupo de mujeres y hombres en el que su fundadora sigue echando de menos, más de dos años después de que germinara el movimiento, la presencia de algún residente local. “A ver si, por fin, alguien de aquí se anima”, subraya Hannelore, que no pierde la esperanza de que la familia, todo un ejemplo de convivencia e integración, siga creciendo y, sobre todo, tenga por fin acento canario.