El Colegio Oficial de Podólogos de Canarias denunció que su ausencia en el sistema sanitario público pone en serio riesgo a las más de 150.000 personas diabéticas residentes en las Islas.
El pie diabético es una de las complicaciones más frecuentes y graves de la diabetes. Sin embargo, la detección en el sistema público se produce mayoritariamente cuando las lesiones están ya avanzadas, debido a la falta de revisiones periódicas realizadas por podólogos.
Canarias se sitúa entre las comunidades con tasas más elevadas de amputaciones, con cifras estimadas entre 20 y 25 por cada 100.000 habitantes, y una supervivencia a cinco años inferior al 40% tras una mutilación.
Además, el impacto económico es el más alto del país: 11.670 euros por amputación y una media de 33 días de hospitalización, lo que supone 11 días más que el promedio nacional.
Más allá del coste económico, las consecuencias humanas son aún más graves. Diversos estudios indican que la mortalidad tras una amputación es comparable o incluso superior a la de algunos cánceres, lo que evidencia la urgencia de reforzar la prevención y la atención temprana del pie diabético. Una atención podológica temprana podría evitar hasta el 85% de las amputaciones por pie diabético.
Aunque Sanidad ha manifestado la necesidad de integrar la podología en la estructura del SCS, continúa sin crear la categoría profesional ni existe un calendario de incorporación de podólogos en Atención Primaria ni en los equipos multidisciplinares hospitalarios. El Archipiélago cuenta con más de 100 zonas básicas de salud, pero ninguna dispone de podólogo adscrito. Lo adecuado sería tener uno por centro de salud.






