san juan de la rambla

La centenaria tradición de Los Santitos

El día de Todos los Santos de una forma peculiar desde muy antiguo

Como cada año, fiel a su cita del 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, las calles del casco de la Villa de San Juan de la Rambla, principalmente en la Cooperativa San Juan Bautista, se preparan para acoger en esta mañana festiva un jolgorio de menores, acompañados por padres y abuelos, que entusiasmados y provistos de cestas de mimbre decoradas, van depositando los obsequios que cada vecino tiene preparado desde el día anterior (principalmente golosinas), las cuales reciben al tocar las puertas de las casas y gritar con fuerza: Los Santitos, reciben su regalo.

Según nos relatan mayores del lugar, “en tiempos pasados recibían naranjas, higos, almendras y hasta alguna “perra” caía con un poco de suerte”. Resulta impagable observar la cara de las personas de avanzada edad que, con la sonrisa en su rostro, y alguna lágrima de emoción, nos cuentan que ellos mismos llevaban a cabo en épocas pasadas esta costumbre que sobrevive año tras año y se transmite de generación en generación.

El fomento de esta tradición ha sido posible gracias al acertado impulso que desde la Corporación municipal ha llevado a cabo durante años, haciendo protagonistas a los niños a través de los distintos centros educativos del municipio así como de la Escuela Infantil Trompita y de las ludotecas La Saltarina y La Estrella Contenta, las cuales a lo largo de la semana inculcan a sus alumnos con charlas y talleres para preservar esta vieja tradición, como por ejemplo adornar los cestos de mimbre que se utilizan en la recogida de golosinas.
Debemos destacar también el impulso enorme que desde la Asociación Cultural Martín Rodríguez se ha dado a esta tradición haciendo posible su pervivencia y colaborando con un puesto informativo que además obsequia rosquetes y plátanos, para el deleite de los vecinos y visitantes. Mención especial merece el esfuerzo que desde años realiza el matrimonio formado por Ángel Martín Falcón y su esposa Elisa Fernández, que se han afanado en colaborar con mucho entusiasmo para mantener viva esta tradición que ya es una seña de identidad de nuestro pueblo.

Según nos relata el historiador local Josema Pérez Montes, aunque no hay datos fehacientes, “se cree que esta costumbre ramblera puede tener su origen y está relacionada con la similitud que en esta época se lleva a cabo en Portugal, teniendo en cuenta que la Villa fue fundada por el colono portugués, Martín Rodríguez, y se asentó aquí junto a su familia”. Incluso, algunos padres que en su niñez participaron de Los Santitos nos relatan emocionados esa época que ellos vivieron hace unas décadas y que ahora disfrutan de como sus hijos continúan la tradición. “Recorríamos todo el pueblo y la noche anterior ni dormíamos de los nervios por recibir los Santitos”. También cobra protagonismo en estas fechas, el Pan por Dios. Aunque diferente, aún muchas panaderías de la parte alta dejan entre sus clientes un pan de leche, que sirve como obsequio y recuerdo de antaño, donde familias de la zona recorrían casas pidiendo el Pan por Dios, recibiendo frutas, verduras, monedas o el nombrado pan.

Así pues, la Villa de San Juan de la Rambla mantiene su orgullo e innegable compromiso con el fomento de sus centenarias tradiciones que se transmite de padres a hijos, ha permitido que este rincón del norte de Tenerife pervivan un elenco de tradiciones que, en la sociedad moderna en la que vivimos, están en peligro de desaparición. En estos días de finados en que se rinde culto a la muerte y recuerda a los fallecidos, cobra interés los dos cementerios: uno eclesiástico, desde 1851 hasta el 31 de octubre de 1983 con el último enterramiento del vecino don Álvaro Yanes de Torres y la inauguración del cementerio municipal el 3 de noviembre de 1983.

Dignos también de mención son los dos tesoros patrimoniales que conserva la Parroquia de San Juan Batista, donados por doña Rosario Oramas. Uno es el catafalco, pieza única en Canarias (1783), para honrar a los muertos, que se empleaba en dos ocasiones diferentes: en la misa de salida de personajes importantes, instalado en el centro de la iglesia, frente al altar mayor, y el 2 de noviembre, en la novena que se le ofrecía a las ánimas por el Día de los Difuntos. El otro tesoro parroquial es un retablo de ánimas en alusión de la muerte, que contiene un cuadro con la figura femenina central que asciende al cielo es la representación de su joven hija fallecida, mientras a los lados podemos ver a San Miguel Arcángel y a Nuestra Señora del Carmen en su arduo trabajo de ayudar a las ánimas del purgatorio.

Cronista oficial de San Juan de la Rambla