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El desesperado grito de Naum tras un año en situación de calle en Tenerife

Este chicharrero, de 47 años, acampa en el exterior del santacrucero Febles Campos donde pide ser ingresado: “Me siento desamparado”
El desesperado grito de Naum tras un año en situación de calle en Tenerife

Naum deambula y duerme desde hace más de un año en las calles de Santa Cruz. A sus 47 años es otro de los muchos rostros habituales de los sintecho que hoy desbordan la capital. Hombres y mujeres que no solo son indigentes, sino que cargan historias personales a sus espaldas que, al final, son las que los han llevado a vivir en situación de calle.


Este chicharrero, que ayer cumplió años durmiendo a la intemperie, decidió acampar desde el pasado lunes en el exterior del Hospital Psiquiátrico Febles Campos, en el barrio de Salamanca, con la única compañía de un cartón en el que lleva escrito a gritos de rotulador su desesperación. En su SOS a tinta reclama ser ingresado y atendido en la unidad de noche o, en su caso, que lo deriven a un piso tutelado, pues desde 2008 afirma que padece una esquizofrenia paranoide y un trastorno de personalidad que le hacen reclamar ayuda cuando su mente se lo permite.


Tras llevar tres noches durmiendo en el exterior del centro psiquiátrico capitalino, el jueves empezó a encontrarse mal y una ambulancia tuvo que trasladarle hasta el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, donde según relata Naum, “me dieron una pastilla para dormir, me hicieron unas preguntas y ya está. El viernes por la mañana me dieron el alta y, de nuevo, he regresado al exterior del Febles Campos, donde en principio voy a continuar hasta que me hagan caso y me deriven a algún recurso alojativo. No sé que hacer e incluso ya hasta pienso en quitarme la vida”, lamenta este afectado.


Pese a su robusta apariencia, la realidad es que tras un rostro desesperado se esconde un hombre asustadizo a la hora de relatar en primera persona parte de su vida a DIARIO DE AVISOS. “Quiero que me ingresen para que me atiendan y me ayuden, pero me deniegan entrar en la unidad de noche porque dicen que me faltan papeles”.


Asimismo, Naum explica que “tras recibir el alta de la Residencia, luego me atendió una trabajadora social de la Unidad de Cuidados Mentales, que me ha dicho que van a revisar mi caso. Mientras, ya llevo un año durmiendo en la calle, sobre todo en zonas como la avenida de Anaga o la calle Castillo, y aunque cobro una renta mínima este dinero no me alcanza para un alquiler”, subraya.


Naum comenta que antes de llegar a situación de calle vivió durante año y medio en una pensión, y previamente en pisos tutelados, de donde lo expulsaron, precisamente, por sus brotes psíquicos que lo hacían pelearse con otros compañeros. No obstante, desde el pasado año no cuenta con recurso alojativo y, aunque tiene prescrita medicación para su patología mental, él afirma que no se la toma porque “me la quieren robar cuando duermo en la calle. Me encuentro desamparado, desquiciado y superado, sin saber qué hacer”, comenta.


Asegura que a pesar de tener familia está solo, pues después de que falleciera su madre su padre ya no quiso saber más de el. “Cuando le vi por última vez me dijo que me fuera, que no quería verme. Y hasta mi tío, que le fui a pedir dinero para poder renovar el DNI, también me echó y me gritó que mejor me suicidara. No hay manera de tratar con ellos”.

Naum no puede ir al albergue


Asimismo, Naum explica que hasta finales de los 90, antes de ser diagnosticado de su enfermedad mental, trabajaba en otro municipio de la isla, donde aún sigue empadronado, y por este motivo tampoco tiene derecho a un recurso alojativo por parte de los servicios sociales del Ayuntamiento de Santa Cruz. “No puedo ir al albergue porque el requisito que imponen es estar empadronado en la capital y, además, como cobro una pensión pues parece que no tengo derecho. Aunque he pedido ayuda también me la deniegan”, añade.


Por estos motivos, este hombre no entiende el por qué ninguna administración pública le escucha ni hace caso de su súplica. “Me dicen que alquile una habitación por 300 euros durante tres meses, pero no tengo ese dinero y tampoco puedo ir al albergue municipal. Con la paga me da para comer y malvivir, por eso he decidido dormir en la puerta del Febles Campos a ver si de una vez me hacen caso. Aguantaré hasta que me echen o me ingresen”.


Relata que “muchas veces he tenido que pedir dinero para poder comer o fumar y hay mucha gente que me invita a un bocadillo de buen rollo. Hay personas amables, pero tener que vivir en la calle es una locura y te arriesgas a muchos problemas, pues incluso hasta me han amenazado con apuñalarme para llevarse mi medicación. No es conveniente tener medicinas si duermes sin un techo porque te juegas la vida. La última vez las tuve que tirar antes de dormirme o incluso esconderme para tomarlas, por eso llevo tiempo en que no me medico”.


Naum solo reclama un lugar donde dormir y en el que le ayuden con su enfermedad. “Tengo mi pensión para poder cubrir los gastos en un piso tutelado o en una mini residencia, donde además me dan ropa. En la calle no puedo continuar porque ni me alimento bien, ni me aseo durante días, siempre llevo la ropa sucia y tampoco puedo medicarme. Mi situación ahora es desesperada”, asevera.