El Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, celebrado el lunes 22 de diciembre, volvió a dejar en Canarias mucho más que cifras y terminaciones premiadas. La jornada estuvo marcada por emociones a flor de piel, historias personales y pequeños premios que supusieron un gran respiro para quienes los recibieron.
Una de las escenas más comentadas del día se vivió en una tienda de Bimba y Lola de la calle Castillo, en Santa Cruz de Tenerife. Allí, Daniela Pérez y Tamara Pérez, trabajadoras del establecimiento, no pudieron contener la emoción al comprobar que el segundo premio había recaído en su número, dotado con 125.000 euros al décimo. Entre abrazos y felicitaciones, ambas compartían sus planes: desde ayudar con la entrada de una vivienda hasta ganar tranquilidad económica para la familia.
Los pequeños comercios volvieron a ser protagonistas. En el Bazar Antonio, en Icod de los Vinos, se vendió un décimo del tercer premio, repartiendo 50.000 euros. Además, el local estuvo a punto de dar un premio mayor, ya que por allí pasó uno de los números que rozó El Gordo.
En la autopista del Norte, el restaurante El Bohío repartió diez décimos de un cuarto premio, sumando 200.000 euros. Su propietaria, Alexandra López, celebró el momento recordando que, año tras año, el establecimiento se va quedando cada vez más cerca del primer premio tras repartir cuartos y quintos en ediciones anteriores.
La suerte también sonrió a La Victoria de Acentejo, donde el bazar estanco El Chazo distribuyó diez décimos del tercer premio, dejando medio millón de euros entre sus clientes. En La Laguna, el despacho receptor 67.265 vivió la jornada con especial ilusión tras vender otro décimo premiado, destacando el valor simbólico de repartir suerte en una fecha tan señalada.
Más contenida, pero cargada de sentimiento, fue la reacción de Jesús, responsable de un estanco de la calle La Tolerancia, en Santa Cruz de Tenerife. Tras vender un décimo del tercer premio, confesó entre lágrimas lo difícil que habían sido los últimos tiempos y expresó su deseo de que el dinero hubiera llegado a alguien que realmente lo necesitara.
El sorteo también dejó premios en puntos como La Chasnera, con un tercero y un quinto, o en el Bazar Corina, en Puerto de la Cruz, donde su propietaria celebró haber vendido por primera vez un décimo premiado en este sorteo.
Aunque El Gordo no cayó directamente en Canarias, el Archipiélago sí recibió cerca de 4,5 millones de euros, repartidos entre Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y El Hierro. Gran Canaria fue la isla más beneficiada, especialmente en la administración de El Corte Inglés de Siete Palmas, donde se vendieron 38 series de un quinto premio, con un total cercano a 2,3 millones de euros.
Un 22 de diciembre que volvió a demostrar que la Lotería de Navidad no solo reparte dinero, sino también historias, esperanza y alivio.







