Más de un centenar de personas se congregó ayer en Santa Cruz de Tenerife para sumarse a los familiares y amigos en la despedida de Orimar, la joven de 34 años de edad que perdió la vida en un accidente de tráfico que tuvo lugar el pasado viernes en la TF-1, en un caso que ha generado una especial consternación en toda Canarias en general y en esta Isla en particular tras desvelar DIARIO DE AVISOS que, en una insoportable y cruel jugarreta del destino, era su pareja sentimental (Adrián, de 28 años) quien fallecía a la mañana siguiente en otro siniestro, este acaecido en la TF-65.
A través de las redes sociales, y dado que tanto Orimar como Adrián eran motoristas con años de experiencia, entre los que ayer acudieron a la espontánea convocatoria surgida a través de las redes sociales figuraron decenas y decenas de aficionados a las dos ruedas. Desde más de dos horas antes de que se celebrase el funeral, los motoristas hicieron acto de presencia en el tanatorio para expresar sus condolencias y, finalmente, escoltar el coche fúnebre hasta el cementerio de Santa Lastenia en sus motos a modo de homenaje póstumo y de pesar ante esta doble tragedia.
Ese centenar largo de asistentes pudo mostrar así el pesar de todos acudiendo al sepelio de la infortunada joven, de padres canarios y nacida en Venezuela pero residente en Tenerife desde que era una niña. Tras conocer lo emotivo del adiós a Orimar, su hermano Fernando quiso enviar desde Venezuela un mensaje de agradecimiento a los presentes: “No tengo palabras. ¡Muchísimas gracias, de verdad!”.
Fue precisamente Fernando quien detalló a este periódico el pasado sábado que, según la información que manejaba la familia sobre el accidente donde su hermana perdió la vida, la principal hipótesis sobre las causas que provocaron el accidente es que al parecer Orimar pudo haberse deslumbrado por el sol u otro reflejo y por eso habría impactado con su moto contra la parte trasera de un turismo.
Con ese dramático nivel de mala suerte que tiñe toda esta enorme tragedia, tras el impacto con el turismo la joven salió despedida justo hacia donde pasaba una guagua de Titsa, sin que su conductor tuviera posibilidad alguna de evitar las gravísimas lesiones que le causó su vehículo, a tal punto que los miembros del Servicio de Urgencias Canario (SUC) desplazados al lugar de los hechos no pudieron hacer nada al ser las heridas incompatibles con la vida.
En información facilitada desde el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes) 1-1-2, este accidente tuvo lugar pasadas las seis de la tarde del pasado viernes en la conocida como la autopista del sur a la altura del polígono industrial de Granadilla de Abona, mientras que la muerte de Adrián se produjo poco después de las once y media de la mañana del día siguiente en la carretera que conduce al núcleo de Los Abrigos.
En otra muestra de extrema adversidad, si Adrián cogió la moto esa mañana fue para ir a darle de comer a los gatos y perros de Orimar y así evitar que quedasen desatendidos tras el fallecimiento de ella durante la tarde del día anterior.
Medidas judiciales
Precisamente la otra novedad sobre esta doble tragedia radica en que el titular de la Plaza 5 de la Sección Civil e Instrucción del Tribunal de Instancia de Granadilla de Abona, que estaba de guardia el pasado domingo, decretó esa mañana la puesta en libertad provisional del conductor del vehículo que colisionó con Adrián y le impuso medidas tales como la obligación de acudir al juzgado cada 15 días y la prohibición de no abandonar el territorio nacional, además de decretar la retirada de su carnet de conducir, en información facilitada ayer desde el Gabinete de Prensa del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.
Tal decisión fue adoptada por la citada autoridad al considerar a este conductor, un varón de 63 años y nacionalidad española, como presunto autor de un delito de homicidio por imprudencia en concurso con conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas, debido a que dio positivo por alcohol y otras drogas en la prueba a la que le sometieron los agentes de la Guardia Civil que instruyen las diligencias por este fatídico siniestro.
Hay que recordar igualmente que, tras conocer el resultado de dicha prueba y habida cuenta de la gravedad extrema del suceso, los guardias no dudaron en proceder al arresto del infractor en cuestión, que pasó esa noche en los calabozos para ser conducido hasta el juzgado durante la mañana del pasado domingo.
En cuanto a las responsabilidades que pudiera afrontar este varón de 63 años por las consecuencias de conducir en semejante estado, apuntar que el homicidio por imprudencia grave con vehículo a motor/ciclomotor está contemplado en el artículo 142.2 del Código Penal vigente, donde se contempla una pena de prisión de uno a cuatro años más la privación del derecho a conducir de uno a seis años.
Sea como fuere, el ahora investigado optó por acogerse a su derecho a no responder a las preguntas que le fueron formuladas en su paso por el tribunal granadillero, apostilló el portavoz del TSJC.
Preguntado por el positivo del implicado en la muerte de Adrián, un portavoz de los familiares afectados expresó la profunda indignación que les generaba y manifestaron que “confiamos en que caiga sobre él todo el peso de la justicia”.
La madre de Adrián: “Me indigna que a mi hijo me lo hayan matado”
“Lo que me indigna es que mi hijo no se ha matado, no tuvo un accidente ni se cayó por un barranco, a mi hijo lo han matado”. Son palabras de Ana, la madre de Adrián, un motorista de 28 años fallecido el pasado sábado tras una colisión en la TF-65 con un turismo cuyo conductor dio positivo en alcohol y otras drogas. Durante una entrevista en la Radio Canaria, Ana reconoció estar aún en pleno shock emocional tras perder a su hijo, cuya muerte se produjo al día siguiente de que Orimar, su novia, falleciera en la TF-1 por otro siniestro. Siempre con tono sereno, Ana contó que Adrián “no lloró esa noche pero no dejó de repetir que era una buena mujer y que dónde iba a encontrar a una mujer igual”, así como que le emociona la reacción de amigos y conocidos: “Ni yo, que lo tenía en un pedestal, sabía que era tan querido por tanta gente”.







