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El veto a los rodajes en el Teide asfixia a la industria del cine en Tenerife

El plan rector del Parque Nacional, aprobado esta semana por el Gobierno de Canarias, espanta a las productoras internacionales que ya buscan destinos alternativos. El sector advierte de un retroceso sin precedentes y reclama una rectificación ante el riesgo de pérdidas millonarias
El veto a los rodajes en el Teide asfixia a la industria del cine en Tenerife

El Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional del Teide (PRUG), aprobado esta semana por el Consejo de Gobierno de Canarias tras 23 años de espera, restringe y condiciona los rodajes audiovisuales mediante una normativa elaborada por técnicos que desconocen por completo el funcionamiento de la industria cinematográfica. Estas reglas, avaladas sin reparos por el Ejecutivo autonómico, amenazan con sacar a Tenerife del mapa de las grandes producciones internacionales debido a su falta de coherencia y a sus numerosas contradicciones.


Juan Antonio Cano, CEO y productor ejecutivo de Sur Film —empresa fundada en Tenerife en 2005 y consolidada como un referente nacional e internacional en servicios de producción audiovisual—, y Yanira de Armas, supervisora de localizaciones cuya trayectoria ha sido clave para atraer a Canarias proyectos de alto perfil como Wonder Woman 1984, Jason Bourne o Eternals de Marvel, han estado al frente de rodajes de gran envergadura, como Fast & Furious 6, Solo: A Star Wars Story y producciones para estudios como Warner, Universal o Disney. Sur Film se ha posicionado, sin duda, como la productora de confianza en Canarias y en el resto del país para los grandes estudios de Hollywood y las plataformas de contenidos, demostrando una solvencia excepcional en la gestión de producciones complejas desde las Islas.


Tras la aprobación del nuevo Plan del Parque Nacional del Teide, que impone importantes restricciones a los rodajes en este enclave, el sector alerta del severo retroceso que sufrirán las producciones internacionales en Tenerife, en beneficio de otras islas del archipiélago y de otros territorios de la geografía española.

¿Cómo ven la situación de cara al futuro para rodar en la isla de Tenerife?
Juan Cano
: “Lamentablemente, debo decir que la capacidad para atraer producciones importantes a Tenerife se verá muy limitada y perjudicada a partir de ahora. El Parque Nacional del Teide es único en el mundo; no existe en Europa un paisaje similar, y precisamente por eso es nuestra carta de presentación. Es lo que despierta el interés de los productores por la isla. El atractivo del parque hace que una producción que rueda allí solo unos días termine extendiendo su trabajo a otros lugares de Tenerife —la costa, carreteras, bosques, pueblos…— y, como resultado, se quede más tiempo en Canarias”.


Yanira de Armas: “Es evidente que este nuevo ordenamiento del Parque Nacional convertirá a uno de los escenarios naturales más emblemáticos de Canarias en un sitio casi inaccesible para el sector audiovisual. Ahora mismo solo se permiten cuatro rodajes al año y, además, con un máximo de 100 personas por producción. Para que nos entendamos, ese es más o menos el tamaño de una película independiente europea. La otra limitación es aún más restrictiva: solo se autoriza un rodaje al mes para equipos de menos de 15 personas. Sinceramente, en mis 15 años de experiencia, no he visto una producción profesional que funcione con tan poca gente. Con estas condiciones, los rodajes de grandes producciones son totalmente inviables”.

¿Cómo van a impactar estas medidas económica y laboralmente en la isla?


J.C. -“El impacto será enorme. Para hacernos una idea, nuestras producciones generan entre 20 y 25 millones de euros de media en Canarias, y eso implica la contratación de unas 300 personas por proyecto. Aunque solo rodemos dos o cinco días en el Teide, el equipo suele quedarse mucho más tiempo en la isla porque seguimos trabajando en otras localizaciones. Y no es solo el equipo técnico. Cada producción moviliza más de 60 empresas canarias de sectores muy distintos: alquiler de material, hoteles, transporte, catering, servicios logísticos… Es una cadena enorme. Además, hay una parte humana fundamental: la industria audiovisual requiere vestuario, maquillaje, atrecistas, carpinteros, pintores… Una gran cantidad de oficios que se activan con cada proyecto. Este nuevo plan va a afectar a miles de familias tinerfeñas que viven del cine”.

¿Puede deducirse de este plan que el Gobierno de Canarias considera que la industria del cine pone en peligro el territorio?


Y.A. -“En absoluto. La industria del cine no debe verse solo como una actividad que usa nuestros paisajes; es todo lo contrario. Nuestro sector productivo es, sin duda, un gran aliado de la conservación. La mayor parte de las producciones invierten en la restauración de espacios, colaboran en planes ambientales y aplican protocolos estrictos de sostenibilidad. Ese compromiso está creciendo gracias a la responsabilidad de todos los profesionales que trabajamos en esto”.

¿No es una contradicción que Canarias presuma de incentivos para atraer cine mientras impide rodar en uno de sus paisajes más singulares?


J.C. -“Sí, es una contradicción enorme, que afecta especialmente a Tenerife. Es obvio que los incentivos fiscales han sido fundamentales para el crecimiento de la industria cinematográfica en Canarias. Gracias a ellos, Tenerife se ha convertido en uno de los destinos más competitivos de Europa. Eso ha traído empleo, actividad económica y un tejido profesional que antes, sencillamente, no existía. Pero más allá de los números, nuestro mayor valor está en los espacios naturales de las islas. La industria audiovisual quiere aportar, quiere ser parte de la solución. Estoy convencido de que puede convertirse en una herramienta poderosa para proteger y poner en valor ese patrimonio natural que hace de Tenerife -y de todas las islas- un lugar único”.


En cuanto a permisos, ¿cómo afectarán estos cambios operativamente a los rodajes?


Y.A. -“Tanto el Gobierno de Canarias como el Cabildo declararon en 2009 y 2017 que el sector audiovisual era estratégico para diversificar la economía y no depender únicamente del turismo. Y siempre hemos trabajado con el máximo respeto al entorno: planes de sostenibilidad, protocolos de seguridad, estudios ambientales… todo lo necesario para garantizar que la actividad sea responsable. Además, no estamos hablando de un número desproporcionado de rodajes; al contrario, hablamos de los mínimos necesarios para que el sector siga funcionando y para que Canarias mantenga competitividad internacional. El Parque Nacional del Teide es clave, porque permite conectar visualmente distintos paisajes del archipiélago. Gracias a eso muchas producciones deciden venir aquí. Si se limita su uso de esta manera, operativamente se complican muchísimo los rodajes y se pone en riesgo la llegada de futuras producciones. Y eso afecta a todas las islas, no solo a Tenerife. En un mercado tan competitivo, perder una herramienta visual como el Teide significa perder atractivo como destino audiovisual.

Con estas limitaciones, ¿queda comprometida la imagen y el futuro de la industria cinematográfica en Canarias?


J.C. -“Sin lugar a dudas. La industria del cine en Tenerife queda muy tocada y con un futuro incierto. Llevamos muchos años construyendo un sector productivo limpio, sostenible y de gran aportación a la economía local; un sector que funciona, que respeta el medio ambiente y que no genera contaminación, precisamente para que la isla no dependa únicamente del turismo. Si ahora se aplica esta normativa tal como está planteada, todo ese esfuerzo se pone en riesgo. Es un retroceso muy preocupante, porque frena a un sector que ha demostrado seriedad, compromiso y que, con esfuerzo e inversión, se ha convertido en uno de los mayores generadores de empleo, además de situar a Canarias en el mapa nacional e internacional del cine, una de las industrias globales más pujantes”.

¿Podemos afirmar que Tenerife pierde atractivo en el catálogo internacional de localizaciones?


Y.A. -“Por supuesto. Esa es la triste realidad a la que nos enfrentamos a partir de ahora. Esta medida nos va a afectar muchísimo como destino cinematográfico: en empleo, en actividad y en sinergias con otros sectores de la isla. A partir de ahora ya no puedo asegurarle a una productora internacional que podremos rodar en el Parque Nacional del Teide, porque, sinceramente, nada lo garantiza. Y esa inseguridad hará que se vayan a otros destinos donde sí cuentan con garantías. De hecho, en los últimos dos años, por la falta de certezas para obtener permisos en los paisajes áridos y desérticos de Fuerteventura, el 80% de las producciones que querían rodar allí han acabado marchándose a Almería”.


¿No parece una inocentada la obligación de colgar en un tablón de anuncios los detalles de cada rodaje?
J.C.
-“Créame que, si entro a valorar este punto del Plan, me vienen a la mente muchas ideas sobre quienes se sintieron iluminados para redactarlo. Para justificar semejante despropósito solo puedo pensar en ingenuidad, desconocimiento de la industria e incluso en la osadía de quienes han incluido tal sarta de disparates con apariencia de solemnidad en el PRUG. Esto se convertirá en un problema enorme. La confidencialidad es básica en cualquier producción. No puedes anunciar dónde y cuándo va a estar trabajando un equipo o un casting internacional de primer nivel. Si no podemos garantizar esa privacidad, es que directamente no van a venir. Así de simple. Y, además, nos preocupa muchísimo la imagen que proyectarán nuestras administraciones públicas en todo el mundo. Todo esto, sinceramente, parece un meme de mal gusto”.

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