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“En el accidente de Los Rodeos se encontraron dos individuos que tenían los cráneos de hierro, metálicos”

Juan José Benítez, periodista, autor de 'Están aquí'
"En el accidente de Los Rodeos se encontraron dos individuos que tenían los cráneos de hierro, metálicos"

De gira por España, el periodista J.J.Benítez conversó con DIARIO DE AVISOS sobre su más reciente libro, Están Aquí (Planeta). En 2026 cumplirá 80 años, y con 69 libros publicados, el autor de la mítica saga Caballo de Troya asegura que le quedan por ver la luz varias decenas de obras ya escritas.


-’Están aquí’, como título de un libro sobre OVNIs, es una afirmación rotunda, no es un interrogante.

“Así es. llevo 53 años de investigación prácticamente continua y estoy absolutamente seguro. ¿Por qué? Pues porque he reunido miles de casos en todo el mundo, de encuentros con las naves, con los tripulantes, material proporcionado por los militares. En fin, hay una serie de pruebas aplastantes, por lo menos para mí”.


-Tras ese medio siglo, ¿cuáles son las certezas que tienes con respecto al fenómeno?

“Las certezas no son muchas, pero tengo algunas que son prácticamente inamovibles. Por ejemplo, el fenómeno real. Para una persona que tenga un mínimo de información, no se puede dudar, es imposible dudar. Segunda certeza, son muchas civilizaciones no humanas. Te podría hablar de cientos de civilizaciones. Yo tengo en mis archivos más de mil casos diferentes de seres, más de mil. Lógicamente son civilizaciones distintas y que probablemente proceden de lugares distintos. Sean de nuestra galaxia, sean de otras dimensiones o de otras galaxias…en eso me pierdo. Y ahí se acaban las certezas. Sabemos, por lo que se les ve hacer, que pueden ser científicos, o exploradores, o ángeles. Pero eso ya son especulaciones”.


-Esa diversidad de tipologías descritas complica algo más la aceptación del fenómeno a los descreídos. Nos situaría, teóricamente, en un escenario de observación para muchas civilizaciones, lo que nos llevaría a pensar que somos especiales. O eso, o lo que ocurre en la Tierra no es tan extraño y pasa en otros planetas…

“Entiendo que algo así puede estar sucediendo. Hombre, si la Vía Láctea tiene más de 100.000 millones de soles con sus cortejos planetarios, y hay miles de millones de galaxias, pues es que lógicamente tiene que haber mucha vida, y mucha vida inteligente ahí fuera. Eso sin contar con las dimensiones, que ahí yo ya me pierdo. Entonces, lo que está pasando aquí seguramente estará pasando en otros lugares del universo, con civilizaciones más avanzadas que van a esos lugares, no se sabe exactamente para qué. Quizá para explorar, quizá para ver cómo van las cosas. Una de las teorías que en estos momentos está más en vigor es que algunas de estas civilizaciones, o varias, son las responsables del nacimiento de la vida inteligente en la Tierra por una intervención genética sobre primates o sobre algunos animales de ese tipo”.


-En todo este tiempo ¿te has sentido acompañado por la aparente inteligencia que hay detrás del fenómeno? Sueles hablar de la “nave nodriza”, refiriéndote a “algo” que te muestra ciertos caminos, o que deja la pista adecuada en el momento adecuado.

“Pues sí, no te voy a engañar. Sí me he sentido, no sé si espiado, controlado, tutelado, no sé qué palabra utilizar. Pero ha habido casos en los que, si no fuera por una acción de ese tipo, yo no hubiera podido llegar al conocimiento de ese caso, por ejemplo. Y bueno, pues no me extraña. Yo siempre digo que hay que investigar a los investigadores. ¿Por qué? Pues porque, por lógica, si hay una serie de personas que están dedicadas al estudio de esto, lo lógico es controlarlos. Y no voy a decir ayudarlos, pero casi”.


-Esto casi viene a ser una especie de contactismo, ¿no? Quizás no con un tú a tú rotundo entre el sujeto y lo que hay detrás de los OVNIS, pero…

“Sí, un contactismo muy especial. Además, un contactismo no declarado. Porque yo creo que los investigadores, no sé, puede haber alguna excepción, en general no reconocen eso, o lo reconocen a nivel privado”.


-¿Te ha visto alguna vez tentado a abandonar la investigación OVNI, incluso a pensar que no ha merecido la pena tanto esfuerzo?

“Sí, ha habido alguna ocasión en la que he estado a punto de tirar la toalla.Una de ellas fue a raíz de la publicación de mi libro Materia Reservada, sobre la desclasificación de los archivos OVNI por la Fuerza Aérea Española. Sufrí un atentado, y me lo pensé dos veces. Pero bueno, al final lo importante es que lo llevas inyectado en vena y sigues investigando a pesar de todo”.


-¿Ese atentado fue una sospecha tuya o confirmaste que efectivamente, como consecuencia de ese libro, alguien te quería fuera del tablero?

“Tuve la suerte de poder hacer una analítica especial cuando sufrí aquel problema y apareció una bacteria, la Chlamydia pneumoniae. Esta bacteria solamente se adquiere por inyección o por bebida. Yo no tenía conciencia de que me hubieran inyectado nada, por tanto, investigué y me di cuenta de que había sido en Perú. Allí, los militares me proporcionaron un pisco sour y en la bebida aparecía la chlamydia. Lo que hace es que va cerrando las arterias hasta que te provoca un infarto. Ante eso, lo primero que la gente piensa, o los médicos, es que este señor se murió de un infarto…y es cierto, pero de un infarto provocado”.


-¿Echas el cierre a los libros de OVNIs con ‘Están Aquí’?

“No, no. Están escritos, si no recuerdo mal, media docena de libros, ya terminados, sobre encuentros con tripulantes, sobre OVNIs en general, sobre criaturas imposibles, que también es un tema muy interesante. Y ahí creo que son cinco o seis”.


-En su ocultación de información sobre OVNIs, ¿los militares españoles han estado supeditados a EE.UU.

“Yo recuerdo en una de las muchas conversaciones que tuve con el general Felipe Galarza, que era Jefe de Estado Mayor de la Fuerzas Armadas españolas, que le planteé muchas de estas dudas. Él se echó a reír y me dijo, “mire, no olvide usted nunca que España es una colonia norteamericana en casi todo, y por supuesto en el tema militar”. ¿Eso qué quiso decir? Pues muy sencillo, que hacemos, o a nivel militar hacen, lo que se les dicta por parte de Estados Unidos”.


-Gracias a ti, en los años 70, y después con el proceso de desclasificación del Ejército del Aire, supimos que había información sobre OVNIs confidencial. A pesar de eso, nunca se habla de los casos que pueden estar en manos de la Armada, del Ejército de Tierra, de cuerpos como la Guardia Civil…

“De la Guardia Civil en su momento, gracias a Andreas Faber-Kaiser, se consiguieron varios documentos. Con la Armada es muy difícil, tienen una información privilegiada, y yo he tenido acceso a varios de los casos protagonizados sobre todo por dos submarinos españoles. Quien más información es la Fuerza Aérea. Yo recuerdo que a este mismo general Gararza, en una de las charlas le pregunté sobre cuántos documentos OVNI podía tener el Ejército del Aire español. Él se quedó pensando y me dijo que aproximadamente 500. En la segunda desclasificación, si no recuerdo mal, se sacaron a la luz aproximadamente 80 casos. ¿Dónde están esos más de 400 casos que no han salido a la luz?”.


-¿Esos no los veremos nunca?

“Yo lo dudo muchísimo, lo dudo mucho. Yo estaba recordando en estos momentos un caso que se vivió en Las Palmas de Gran Canaria, en el Pozo de las Nieves. Allí había, o hay, un radar muy importante. En mayo del 78, si no recuerdo mal, una nave enorme de unos 400 metros se colocó encima del radar, provocó un apagón generalizado, y cuatro cabos que había en esos momentos allí de guardia, salieron con sus cámaras, hicieron fotos de la nave, la nave se fue hacia un bosque y desapareció. A los pocos días llegaron unos militares de la Segunda Bis, que es el servicio de inteligencia militar, requisaron las cuatro cámaras, las cámaras y cortaron con unas tijeras las películas, ya veladas, y bueno, los amenazaron. Ese caso nunca fue desclasificado ni se desclasificará”.


-En casos como este, y en el eje de las críticas hacia Benítez, suele estar que no revelas las fuentes que permitirían a otros acceder a los incidentes, amparándote en tu palabra dada y en el secreto profesional, lo que alimenta las dudas en tus críticos.

“Bueno, pues yo creo que afortunadamente la gente que me conoce, o que conoce mi trabajo, especialmente militares, sabe que yo soy una persona de fiar. Es decir, que, si a mí una persona me habla de un caso o me proporciona una información, yo nunca revelo las fuentes, jamás. Me pueden llevar a la cárcel, pero eso es sagrado. Así ha sido durante más de medio siglo y así va a seguir siendo”.


-Una última. ¿Los archivos de J.J. Benítez atesoran casos de Canarias que aún no se han publicado?

“Sí, sí, hay bastantes casos. Casos proporcionados por los propios militares que yo no he publicado todavía. Hay casos, por ejemplo, de la Armada, de submarinos que han tenido encuentros bajo el agua con estas naves. En uno de los casos, ocurrido en aguas de La Gomera, me contaba un capitán de submarinos, Manolo Audije, me decía cómo habían visto salir bajo el agua a seres de la nave y se acercaban al submarino y establecían una comunicación por las ventanas, por las ventanillas, haciendo gestos. Bueno, por supuesto, nunca se ha publicado y yo espero que algún día lo pueda hacer”.

Los cráneos metálicos de Los Rodeos

-En estos meses de promoción te escuchamos hablar del hallazgo, entre los restos del accidente aéreo de Los Rodeos de marzo de 1977, de dos cráneos metálicos…

“Sí, esa información me la proporcionó el juez instructor, cuyo nombre no estoy autorizado a dar. Él me hablaba de cómo a la hora de hacer las autopsias de uno de los aviones se encontraron con dos individuos fallecidos, muertos, que tenían los cráneos de hierro, metálicos. Y, claro, no sabían qué pensar ni cómo actuar”.


-¿Estamos hablando de forenses que estaban trabajando con los cuerpos, y que lejos de cualquier equivocación, aseguraban que aquello eran cráneos metálicos?

“Y no era uno, eran dos. Dos personajes, dos pasajeros, aparentemente normales, se supone, pero que en el momento del accidente, cuando mueren, se descubre que sus cráneos son metálicos. Claro, me decía el juez instructor, que lo que no sabían, porque estaban quemados, es si encima de esos cráneos había piel, con lo cual hubieran podido pasar perfectamente desapercibidos. No lo sabía porque estaban quemados, pero los cráneos eran metálicos y no conseguían entenderlo. Y esos dos cuerpos no fueron enterrados ni incinerados”.


-¿Y qué hace Benítez con esta historia? ¿La pista se corta, no se puede continuar?

“Aparte de escucharle, traté de averiguar si me podía proporcionar las imágenes, las fotos, que las hay, y se negó. Me dijo que no, que hasta ahí no podía llegar. Es más, me pidió en varias ocasiones que no mencionara ni su identidad ni el rango”.


A lo expuesto por J.J.Benítez cabe añadir un dato desconocido por la inmensa mayoría. Paco Padrón, figura histórica del periodismo canario y de DIARIO DE AVISOS, ya hablaba de estos cráneos hace varias décadas. También a él le hicieron esa confidencia, que se añade a otras que conectan aquel terrible accidente con lo presuntamente anómalo, como la relativa al avistamiento por aquellas fechas de grandes estructuras alargadas y cilíndricas sobre el aeropuerto, o la obtención de una fotografía en blanco y negro, que hemos podido ver, que muestra una red o trama oscura cubriendo parte del mismo.