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El Teide inicia una nueva etapa para rebajar un 50% la presión sobre su territorio

El Cabildo de Tenerife modifica la calificación de la carretera TF-21 que cruza el parque nacional y pondrá en marcha medidas como el control de accesos
El Teide inicia una nueva etapa para rebajar un 50% la presión sobre su territorio
Se establecerá un modelo de movilidad sostenible con hasta 28 guaguas lanzaderas, además de una ruta circular en el interior del parque nacional.

El Cabildo de Tenerife ha asumido las competencias plenas de gestión del Parque Nacional del Teide con el objetivo de reforzar la protección y la conservación del espacio natural más emblemático de la isla, Canarias y de Europa. La transferencia, realizada por el Gobierno de Canarias, abre una nueva etapa basada en una gestión directa, con más recursos, planificación y medidas encaminadas a reducir la presión sobre el parque nacional.

La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, explicó que el objetivo es reducir de forma progresiva hasta en un 50% la presión que soporta El Teide mediante un nuevo modelo de movilidad y control del acceso. “Esto solo será posible con la colaboración de quienes visitan el parque. A partir de ahora se pondrán en marcha guaguas lanzaderas y una ruta circular y se limitará el uso del vehículo privado para los no residentes”, indicó.

Dávila añadió que quienes visiten El Teide deberán abonar una ecotasa vinculada al acceso, aparcamiento y determinadas actividades, mientras que los residentes en Tenerife tendrán prioridad y gratuidad en los servicios previstos.

El nuevo modelo toma como referencia la gestión de grandes espacios naturales internacionales donde ya existen sistemas de control de accesos, reservas previas y limitaciones al tráfico para evitar la saturación turística.

Uno de los primeros pasos ya aprobados por el Consejo de Gobierno insular es la modificación de la vía TF-21 entre El Portillo y Boca Tauce, que deja de tener consideración de carretera insular para pasar a gestionarse como una vía integrada en el entorno atural protegido. Esta medida permitirá actuar de forma directa sobre la conservación, la explotación y el régimen sancionador del entorno.

A partir de ahora, se podrán implantar medidas inmediatas de control del tráfico y retirar mediante grúa los vehículos mal estacionados. Además, a finales de 2026 comenzará a funcionar un sistema de control de accesos en las principales entradas al parque nacional, ubicadas en La Esperanza, La Orotava y Vilaflor-Chío.

También se establecerá un cupo de 500 plazas de aparcamiento con reserva previa. Los residentes en Tenerife tendrán prioridad y acceso gratuito, mientras que los visitantes deberán abonar una tarifa.

En materia de movilidad, el Cabildo pondrá en marcha un cambio estructural que reducirá progresivamente el uso del vehículo privado dentro del parque nacional. A partir de 2027 se limitarán las caravanas de quads, buggies y todoterrenos y se activará una red de transporte público formada por 28 guaguas lanzaderas.

Estas guaguas partirán desde Puerto de la Cruz, La Laguna, Costa Adeje y Puerto Santiago, con frecuencias aproximadas de 20 minutos y capacidad para transportar hasta un millón de personas al año. El servicio será gratuito para residentes en Tenerife. Dentro del propio parque nacional se habilitará además un circuito circular con guaguas cada 15 minutos entre el centro de visitantes y los Roques de García. Los vehículos de alquiler deberán reservar aparcamiento y abonar una ecotasa que actualmente se encuentra en estudio.

Desde el verano de 2026 también se aplicarán medidas de control en miradores y zonas de alta afluencia como Chipeque, Roques de García o Minas de San José. Entre las actuaciones previstas figuran la reserva obligatoria previa, la distribución de visitantes a lo largo del día y la limitación del acceso a empresas autorizadas.

El objetivo es reducir la saturación en horas punta y acabar con la actividad irregular de operadores turísticos no autorizados, garantizando un uso más sostenible y ordenado del espacio natural.

El Cabildo reforzará igualmente la vigilancia y la seguridad en el parque nacional. El Teide cuenta desde 2024 con un sistema de vigilancia permanente las 24 horas, considerado único en Europa, que ha permitido disminuir los rescates y la siniestralidad, además del impacto ambiental derivado de determinadas prácticas.

Con la nueva etapa de gestión se multiplicará por seis el número de agentes de medio ambiente y se prevé alcanzar los 74 efectivos en 2027. También se incorporarán nuevos medios materiales y vehículos y se reforzará la plantilla técnica y administrativa.

La estrategia incluye además un programa de conservación ambiental para el periodo 2026-2028, dotado con 1,68 millones de euros. El plan contempla 23 proyectos relacionados con la flora, el seguimiento ecológico y la restauración ambiental, así como la recuperación de especies emblemáticas, el control de invasoras y el uso de nuevas tecnologías como drones y análisis genéticos.

El nuevo modelo impulsará también la educación ambiental y la participación ciudadana mediante programas de voluntariado, iniciativas educativas para escolares y nuevas rutas guiadas adaptadas a distintos perfiles de visitantes.

El reto ahora es preservar el Teide sin renunciar a que pueda seguir siendo disfrutado.

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