El comercio en Canarias se encuentra en una encrucijada: o sigue atrapado en un modelo basado en descuentos, ayudas que no transforman y dinámicas que diluyen su valor o apuesta por la profesionalización, la tecnología, la planificación, la calidad y la calidez del servicio.
Es una de las principales conclusiones del Informe de Madurez del Comercio en Canarias, una completa radiografía del sector publicada por la Federación de Desarrollo Empresarial y Comercial Canaria (Fedeco) y coordinada por su presidente, Antonio Luis González Núñez, quien confía en que el documento, de 235 páginas, sirva de base para “diseñar políticas que impulsen la modernización del sector comercial y garanticen su continuidad y supervivencia en un mercado cada vez más exigente”.
El análisis, que introduce como variable el Índice de Madurez Comercial de Canarias, una herramienta diseñada para medir de forma objetiva el nivel de desarrollo del comercio regional, pone el foco en los déficits estructurales que actúan como “frenos persistentes”, entre los que subraya la baja digitalización, escasa orientación al dato, dependencia del corto plazo, débil cooperación empresarial, atomización, falta de planificación y un ritmo insuficiente para adaptarse al perfil global del consumidor.
El sector advierte a las instituciones que el futuro no se construye con ferias de saldo ni con campañas de consumo cada trimestre, sino con “decisiones valientes”, que incluyen inversiones en tecnología, fomento de la formación continua, ordenación urbanística de los entornos comerciales, planificación de la movilidad y reforzamiento de los servicios a pie de calle.
Para la federación, la “ampliación indiscriminada” de rebajas, ferias de saldos y campañas que incentivan el “todo barato” generan un efecto perverso y transmiten la idea equivocada de que el comercio de proximidad solo merece atención cuando rebaja su precio. “No fortalecen el sector, lo precarizan”, enfatiza el estudio, en el que se recuerda la base de la prosperidad de estos negocios, que pasa por ofrecer buen servicio, cercanía, especialización y confianza.
El estudio concluye que los bonos consumo han demostrado ser útiles en momentos puntuales de emergencia, pero no son una herramienta adecuada para promover la madurez del sector, al generar compras puntuales, sin fidelizar clientes, y fomentar que el comercio dependa más del calendario de subvenciones y ayudas que de su propia estrategia.
El informe de Fedeco reivindica que se reorienten los fondos públicos desde el “consumo subvencionado” hacia la modernización tecnológica del sector, ya que mejorará la productividad, reducirá la brecha digital entre establecimientos y permitirá competir con las grandes plataformas. En ese sentido, aporta dos datos reveladores: solo el 54% del comercio regional posee un nivel adecuado de digitalización y el comercio electrónico apenas alcanza el 26% del tejido comercial.
DEBILIDADES
La radiografía de la Federación de Desarrollo Empresarial y Comercial Canaria detecta como debilidades la baja cooperación entre establecimientos y asociaciones, las escasas estrategias compartidas en ciudades o municipios y un excesivo enfoque en soluciones inmediatas. Además, recuerda que, mientras el comercio compita internamente por los mismos clientes, difícilmente alcanzará un nivel de madurez suficiente para afrontar retos mayores, entre los que cita el turismo de compras, la competencia online, la presión de las grandes superficies y la estacionalidad del consumo.
Por el contrario, el análisis destaca las ventajas del comercio canario que recomienda aprovechar ventajas como la proximidad real con el cliente, una fuerte identidad territorial, profesionales con experiencia, capacidad de especialización y una red de pequeñas empresas que sostiene el empleo local. “La madurez se construye desde la estrategia, no desde el descuento”, concluye.
El análisis técnico destaca algunas diferencias sectoriales significativas. Así, los negocios vinculados al turismo, la electrónica y la perfumería lideran el índice de madurez, mientras que ferreterías y comercios mixtos presentan los indicadores más débiles. Por islas, La Palma, La Gomera y El Hierro, además de La Graciosa, muestran las mayores dificultades.






