Tercera y penúltima fase del Concurso de Murgas Adultas, una novedad que todo apunta a que ha llegado para quedarse tras la buena acogida de la división en cuatro fases: se termina antes y se disfruta un día más de las murgas, algo que a los carnavaleros nos encanta. A las 20:30 horas, y con el mismo ambiente vivido en jornadas anteriores, subían Mamelones a las tarimas para regalarnos parte de la actuación que los llevó a obtener el primer premio de Interpretación en las infantiles. Se echó en falta a Bambas, que se llevó el accésit en las murguitas y que, gracias al nuevo formato, bien podría haber estado presente.
Tras ellos, un recorrido por las cinco murgas de la noche, en una fase que apuntaba maneras pero no terminó de cuajar: Guachinquietas, Burlonas, Marchilongas, Trapaseros y Avisados. Hoy jueves se celebrará la última fase y se conocerán las ocho formaciones que disputarán el sábado la Gran Final de Murgas, que un año más vuelve a colgar el cartel de entradas agotadas.
Guachinquietas (2023)
Dos años en el concurso y dos pases a la final. Así se define la esencia de Guachinquietas, una murga que en sus inicios fue comparada con Triquikonas por ese humor afinado con sello propio de Naara Hernández, creadora del formato cuando formaba parte del pelotón. De esta manera, las de Raquel Coello llegaban al escenario con una presentación que levantó al público del Recinto desde el primer minuto. Las reinas no se anduvieron con rodeos: “Decirles hablando, a mi estilo y a la cara, que no tienen ni puta idea de gestionar nuestro Carnaval”, cantaron, en una crítica directa a la gestión de las entradas tras el colapso de la venta online y su aplazamiento al día siguiente. “Esto es reírse del pueblo”, sentenciaron, luciendo suéteres de distintas murgas como representación de todas las aficiones.
Su primer tema, “Estén atentos que ya llegan, con ustedes las barrenderas”, sacó el lado más combativo de las de La Salud. Arrancaron denunciando la situación de las murgas que ensayan en esta zona tras las quejas vecinales: “Coño, somos cultura, no se enteran. De aquí los barremos, mándense ustedes a mudar”. A partir de ahí, se propusieron “limpiar la sociedad”, especialmente a quienes juzgan por no encajar en la norma: “A ti te discriminan, como pasa en las murgas si eres femenina”. Un alegato contra los estereotipos que enlazaron con la defensa de las personas sin hogar y una reivindicación de la pobreza en Canarias, marcada por un juego de percusión con cubos de basura sobre el escenario a manos de algunas de las integrantes: “Limpiemos este gobierno de mangantes”.
Hubo también guiños al propio Carnaval, señalando a quienes defienden a las agrupaciones para “levantar plazas” pero luego reclaman que no se toque el sábado de la final. El cierre del tema fue, quizá, lo mejor: un homenaje al servicio de limpieza de Santa Cruz, con representantes sobre el escenario y un Recinto puesto en pie: “Ellos doblan turnos para que brillen las calles”.
Después llegó lo más esperado: el humor con “La Kimberly”. Y ahí la actuación se desinfló. Un retoque por aquí, un retoque por allá, un kilo de pestañas… pero se pierde la dicción y cuesta entenderlas. “Todo empezó como un juego. Luego una oferta. Un 2×1. Si voy con una amiga… y con la combi completa de allí salimos”. Entre labios, pechos, pestañas, uñas y diferentes retoques, aparece el ‘pibe’ Ruymán para aportar su toque al tema: “Déjate de pinchar que no sé si estoy besándote a ti o a tu colega”. Y Kimberly responde: “¿Me lo vas a pagar tú? ¿Eh? ¿Me lo vas a pagar tú? La Kimberly se gasta el dinero en retoques que para eso trabaja”.
Continúan intentando mantener al público conectado: “Yo prefiero un culo que salir a cenar”, “yo prefiero sin papada que el Sunblast”, “retocada pero siempre natural”. De ahí pasan a “yo me pago un curso y así no me gasto un duro”, y como a Kimberly no le convence lo que el ‘espejito’ le responde cuando pregunta: “¿quién es la piba más potra de todo Taco y parte de San Matías?”, decide tomar cartas en el asunto y hacerse un “retoquito” propio. “Yo soy así porque quiero. Espera. Que les traje un regalo a todos los que opinan de mi cuerpo. Aquí está. Tracatá”, rematan con un corte de manga que enlazan con un “mira, si es Yaiza la de la calle Lanzarote” para finalizar con un canto de amor propio: “Que Kimberly somos todos, que la belleza no es todo”. Parecía que sí, pero no.
Burlonas (2012)
Las de Adela Peña llegaban al escenario del Recinto Ferial con una trayectoria que destaca por sus siete pases consecutivos a la Final de Murgas de los nueve años que llevan en activo, una magia que se rompió el pasado año tras quedarse fuera. Aun así, nunca defraudan (o quizás ayer sí): bastaba escuchar su pasacalle para comprobar que siguen siendo pura expectación entre el público, especialmente entre quienes disfrutan de la buena crítica, terreno en el que se mueven con soltura.
Con las voces de Tati Arias y Sonia Armas al frente, murgueras de corazón y caras visibles de la formación, presentaron su primer tema con un hilo conductor muy actual: ChatGPT. “Creo que es el momento de darle vueltas a las letras”, anunciaron antes de pedirle a ‘Chatty’ que les escribiera un tema. Primero, una estrofa dedicada a Tarife, que hablara “de lo mal que lo ha hecho, del carril bici, que sea un rajazo nuevo”. Y lo consigue. “Pues me quedó guapa, la métrica cuadrada, diciendo las verdades, parece que está informada”, sentencian. Le dan margen al letrista para que presente su propuesta, pero no termina de convencerlas: “No se ha mojado en denunciar lo que han hecho con el Rastro”, señalan, apuntando también a otros asuntos que, a su juicio, el autor ha pasado por alto, como la tala de árboles para eliminar las zonas de sombra en la capital.
Suenan impecables, y eso es indiscutible. La dicción permite seguir la letra de principio a fin sin perder detalle. Con un toque de humor, hablan de quienes preguntan hasta “qué lubina hay que comer para bajar de peso”. “Ay, corazón, sigue soñando”, responden, para dar paso a una defensa clara del cara a cara: “No hay nada que cambie la sensación de una buena conversación”. Así, reivindican lo humano frente a lo digital y recuerdan que no debemos olvidar que somos personas. El tema va creciendo hasta cerrar por todo lo alto. Primero, al ritmo de los pasacalles de Trapaseros y Mamelucos, con una crítica a la situación que vivieron ambas murgas con el influencer Rudy tras la denuncia del pasado año: “Le pido una nueva letra para un influencer de la vida, que no diga palabrotas, facha o racista”. Y después, con un emotivo homenaje a los letristas del Carnaval, entre ellos, Manolo Peña, Alexis Hernández, Pedro Mengíbar, Víctor Asensio, los de Bambones, Naara Hernández o Gara García, “que han puesto en lo más alto a las murgas femeninas”, en referencia a estas dos últimas. Un precioso cierre acompañado de imágenes en las pantallas. “Autores de mi Carnaval, letristas que hay que recordar y nada los puede cambiar”, sentenciaron.
En su segundo tema, la infantil Distraídos tomó el mando. “Este año me cuelo aquí, dentro del Recinto”, anunciaron para demostrar que también se puede hacer una letra adulta desde la cantera, con el objetivo de que “nuestros mensajes lleguen”. Así, los de Tana Rodríguez cantaron: “Quiero de un adulto un tema completo sobre lo que siento”. Las de Amelia Casanova se convierten entonces en la voz de los más pequeños: “Son ellos a los que fallamos, son ellos que piensan que los olvidamos”. Arrancan con una crítica a los padres que delegan la educación en docentes, monitores o entrenadores: “Luego un rato con el móvil y ya el niño se educó”. “Vemos el mundo al revés, padres que no entienden que quien educa es usted”.
De ahí pasaron a recordar que los niños aprenden de lo que ven en casa, denunciando situaciones de violencia en el fútbol o de pasotismo familiar: “El respeto y la empatía un niño no lo aprende si no lo ve”. También ponen sobre la mesa frases habituales como “tú dedícate a entrenar y a estudiar, que si no no vas a la Universidad” o “tú preocúpate solo de tus notas”, para subrayar que lo que realmente necesitan los niños es apoyo, cariño y seguridad. Un alegato contra el bullying y a favor del respeto a los cuerpos, que culminó con toda la cantera sobre el escenario, convirtiendo el tema en un altavoz para los problemas de la infancia. Una letra original, que captó la atención y se salió de lo visto hasta ahora en las fases. Gustaron, pero no terminaron de encantar.
Marchilongas (1987)
Casi 40 años en el Carnaval avalan a Marchilongas, y así lo hicieron saber desde su presentación, con una fantasía de Joshua Sánchez que bien podría estar entre las premiadas: “Sembrando alegría, cosechando ilusión y floreciendo en Carnaval”. Las de Keila Jeréz no se achicaron y cantaron su pasacalle con fuerza, buen gusto vocal y una calidad que daba gusto escuchar.
En su primer tema, “los planetas se alinearon” y, por fin, el grupo de amigas consiguió reunirse. Sentadas en la mesa y con barraquito en mano, comenzaban a compartir vivencias: “De camino aquí me hizo sentir que mi ropa no era la correcta” o “yo en mi IG recibo sin pedir esa foto que ya sabes tú”. A partir de ahí, arrancan un alegato feminista, dejando clara la diferencia con el machismo: “Todavía hay incrédulos que dudan, así que te lo vengo a explicar hasta que entiendas que feminismo es igualdad”. Desgranaron situaciones cotidianas donde el machismo sigue presente: dudar de la capacidad de una mujer para montar un mueble, el miedo a volver sola a casa de noche o a decir que estás embarazada por temor a perder el trabajo. Invitan entonces a las mujeres del recinto a ser valientes: “Si yo soy valiente, te invito a que lo seas conmigo”.
Hubo también guiño al Carnaval, criticando a quienes no aceptan que haya dos o más murgas femeninas en la Final, recordando que, si se mira a la cantera, “el futuro del Carnaval tiene nombre de mujer”. El momento más sensible llegó con un canto contra el feminicidio, dejando un silencio en los micrófonos “para hablar por todas ellas que hoy no han podido estar”. Un tema bien hilado, cargado de sensibilidad, que arrancó aplausos y vítores del público.
Tras esto, cambio radical con un segundo tema “improvisado”, bajo la premisa de “que salga lo que salga”. Una retahíla de situaciones improvisadas a desarrollar durante el concurso: “se le traba la baqueta al batería. No pasa nada, acabamos a capella, con frases sueltas. Ya se me ha ido el hilo, que salga lo que salga, pero con sentido”, que dio paso a la crítica con los “reyes de la improvisación”, los “políticos”, mencionando aspectos como el carril bici o la Navidad que Tarife quiso igualarle a Vigo: “El árbol más grande de toda España, lo improvisaste y se quedó en un bonsái”.
Continuaron con un juego con la afición, a la que pidieron un tema cualquiera para cantar “sobre la marcha”. “Sanidad”, gritó el público, y se arrancaron con una estrofa dedicada a Bambones, que había cantado a la sanidad en la fase del lunes. “Educación”, volvió a pedir la afición y, lanzándose a la piscina, “improvisaron” una estrofa para Burlonas, que justo antes de su actuación acababa de dedicarle un tema a este ámbito subiendo a la infantil Distraídos: “Gracias por ponerles voz”. Cerraron dedicando la actuación “a todo aquel que vive la vida improvisando”. El tema fue de más a menos y terminó desinflándose. Mejor el primero. Aun así, gustaron: calidad vocal, dicción y un buen pase de Marchilongas.
Trapaseros (1991)
Bienvenida a lo Jurassic World para presentar su fantasía “En el Trapaseros Park, vienes normal y sales animal”. Dinosaurios sobre el escenario y repartidos por el Recinto como respuesta directa a quienes cuestionaron el trabajo de su fantasía. Un alegato claro a no desmerecer el esfuerzo que hay detrás de cada puesta en escena.
Arrancaron con “Un tema limitado”, que no dejó indiferente a nadie. Desde el inicio, una retahíla de limitaciones carnavaleras como la Plaza del Príncipe cercada por vallas o el sonido del Carnaval: “Si le molesta al vecino, pues que se mande a mudar”. Entre carcajadas, llegaron también las limitaciones para encontrar jurado murguero: ni la cajera del Mercadona, porque seguro conoce a Carlos Estévanez y “a la final La Sonora” o ni el periodista “que va al mismo nutricionista que Humberto”, entre otros. El remate llegó con la referencia a la periodista Luz Martín apartada del jurado en 2025 por reconocer que le gustaba Trapaseros.
El tema fue alternando de lo “ilimitado” para denunciar el turismo desbordado a lo “limitado” para volver a las restricciones reales que afectan a Canarias: salarios, vivienda y precariedad. El momento más duro llegó con la crítica a los “protocolos educativos limitados” que no frenan el acoso escolar. Sobre el escenario, los padres de una menor que se quitó la vida en el Puerto de la Cruz, un momento que encogió al Recinto. El cierre, inevitable, fue un rajazo directo a Bermúdez, al que calificaron de “limitado”, reprochándole haber pedido reflexión a las murgas mientras, denunciaron, su partido político “le pagó a Rudy para dar una charla”, dejando tirados a grupos como Trapaseros y Mamelucos tras lo ocurrido el pasado año. Pletóricos revalidan su Primero de Interpretación de 2025 con un tándem mágico a sus espaldas.
El segundo tema, reservado para más adelante por su compleja puesta en escena, convirtió las ‘calles de Latinoamérica’ en una fábrica de papel. “Aquí hay papel del bueno, del que hace ruido si lo arrugas”, avisaron. A partir de ahí, un desfile de papeles con retranca: el “papel del culo” para Tarife tras el episodio del árbol de Navidad, el “papel de fumar” para el jurado “por si hoy están estresados”, o el confeti, vetado hace años del Recinto.
El papel de regalo dio paso a un paquete escondido bajo los asientos del público: dentro, la palabra ‘respeto’, utilizada para otro rajazo a Bermúdez, ausente en las fases pero presente en la final. El regalo terminó en un corte de mangas hacia el alcalde. Llegó después el diploma, “papel fundamental para reconocer el trabajo”, con menciones en directo a Televisión Canaria y a las cantinas: “Ahora entiendo esos precios que me clavas”. El momento más emotivo apareció con el papel de billete, en homenaje a las víctimas de la ELA, con uno de ellos sobre el escenario denunciando la falta de recursos para vivir dignamente.
El cierre fue un despliegue de significados: papel reversible para los jubilados “para que vuelvan al trabajo”, aluminio para los estudiantes, “no por lo brillante, sino porque el futuro será gris”; y adhesivo para los políticos “porque viven pegados al partido”. Remataron con un mensaje claro: “Hoy es papel mojado todo lo que nos prometieron. Los papeles son lo que hay que cambiar”. Salvan la fase y casi el concurso hasta ahora. Excepcionales.
Avispados (2023)
La encargada de cerrar la tercera fase fue la murga Avispados, formación que ensaya en Ofra y cuenta con 46 componentes. Lo hizo luciendo la fantasía “Es mi primer año y estoy medio rayado, pero bueno… ¿y a ti qué avispa te ha picado?”, diseñada por Jonay Regalado.
Avispados se presenta como murga debutante, aunque con experiencia acumulada. Al frente, Miguel Díaz, que en la pasada edición formó parte de Ni Pico-Ni Corto, una de las grandes ausentes de este año junto a Desbocados. En el primero de sus temas, “Me lo pienso” abordaron situaciones cotidianas ligadas a distintos barrios. Desde los precios de la vivienda hasta la especulación inmobiliaria, pasando por la ironía de anunciar “el primer ensayo para el Carnaval del año que viene” en plena fase.
El segundo, “El butanero”, apostó por el humor. Referencias a la infancia, bombonas repartidas por el escenario y la aparición de la mítica abuelita del quinto reclamando gas. Lo mejor, el cierre, con un tributo a los butaneros, a ritmo de “Un montón de estrellas” de Polo Montañéz. Un oficio duro y poco reconocido al que hoy le pusieron voz. Su premio: salir tras dos años de lucha por estar en el escenario del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.

































