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El bar más antiguo de Tenerife lleva 126 años abierto: guarda una historia que pocos recuerdan

Chucho, lleva al frente del negocio medio siglo, tras heredar una tradición que ha pasado de generación en generación

Fundado en 1899, el bar Chucho–Casa Emiliano presume de ser el establecimiento más antiguo de Tenerife que sigue en activo manteniendo su esencia original. Ubicado el municipio de La Orotava, este bar de toda la vida es mucho más que un punto de encuentro: es un testigo directo de la historia cotidiana de la Isla.

Chucho, su propietario, lleva al frente del negocio medio siglo, tras heredar una tradición que ha pasado de generación en generación. “Mi padre me enseñó una serie de valores, de aguantar, y aquí estamos”, afirma. En estas paredes, reconoce, “se han vivido muchas historias”, algunas tan singulares que hoy forman parte de la memoria colectiva del municipio.

Una de las más recordadas tuvo lugar en 1995, cuando el bar se convirtió, de forma excepcional, en colegio electoral. Fue durante los quintos comicios autonómicos y locales celebrados en democracia tras la dictadura franquista. La sede asignada inicialmente —un local de la cercana fábrica de mármol— fue descartada un día antes de las votaciones por problemas de estabilidad del edificio. Ante la urgencia, las autoridades recurrieron a Chucho, que no dudó en ceder su establecimiento.

Así, el 28 de mayo de 1995, los vecinos depositaron sus votos en las urnas instaladas en un bar. “Ese día no se consumieron bebidas alcohólicas, que conste”, recuerda con humor el propietario.

La historia del local se remonta a finales del siglo XIX, cuando el bisabuelo de Chucho, Domingo González, propietario de una finca, abrió una pequeña bodega donde se servían vinos y chochos. Aquel modesto punto de reunión se convirtió con el tiempo en un lugar habitual para los vecinos de La Orotava, creciendo sin perder su identidad.

El reconocimiento a más de un siglo de actividad no ha pasado desapercibido. En el interior del establecimiento se exhiben enmarcados el diploma de la Medalla de Oro de la Isla y otro otorgado por el Ayuntamiento de La Orotava, distinciones que certifican la relevancia social, cultural y patrimonial del bar.

El bar Chucho–Casa Emiliano continúa siendo un punto de referencia para vecinos y visitantes. Más de 126 años después de su fundación, el local sigue abierto, fiel a su espíritu original, demostrando que la tradición también puede resistir al paso del tiempo cuando se sostiene sobre valores, constancia y memoria compartida.

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