santa cruz

Naum vuelve a dormir en las calles de Santa Cruz, le han robado su mochila y sigue sin recibir ayuda: “No sé qué será de mí”

Tras acampar durante más de un mes en el Febles Campos, donde pedía ser ingresado, este chicharrero de 47 años reclama ayuda

Naum vuelve a pedir ayuda. Este chicharrero de 47 años se encuentra de nuevo durmiendo en las calles de Santa Cruz, pese a padecer una grave enfermedad mental al ser diagnosticado en 2008 con una esquizofrenia paranoide y un trastorno de personalidad.

No está recibiendo actualmente la ayuda que necesita para estas patologías que lo llevaron, el pasado noviembre, a decidir acampar a las puertas del hospital psiquiátrico Febles Campos, en el barrio Salamanca, para reclamar, con un cartón pintado a rotulador, su ingreso voluntario en la unidad mental, tal y como se hizo eco DIARIO DE AVISOS en su momento.

Después de más de un año en situación de calle, hace poco más de un mes, Naum decidió trasladar su improvisado campamento a las puertas del hospital Nuestra Señora de la Candelaria, donde, tras una recaída de su enfermedad, fue ingresado.

No obstante, una vez estabilizado, recibió el alta médica y de ahí fue derivado a un piso donde, al menos, podía asearse y dormir bajo techo.

Todo parecía ir bien hasta que, de nuevo, otro brote psicótico dejó a Naum sumido en un estado de confusión mental, pues si no se medica correctamente y no tiene un seguimiento profesional continuo, su enfermedad se agrava.

Este hecho le hizo a abandonar el lugar y, de nuevo, regresar a la calle, donde vuelve a dormir en cualquier esquina sin apenas tener siquiera ropa de abrigo, ya que, además, hace pocos días que le robaron la mochila y el saco de dormir con el que pernoctaba.

Naum camina ahora perdido y sin rumbo por la ciudad mientras pide dinero para, al menos, cenar un bocadillo.

También solicita a la gente que conoce que le den ropa para hacer frente a la lluvia y el frío de estos días, ya que se ha quedado solo con lo puesto. Una situación caótica que lo llevaba ayer, cuando habló con este periódico, a repetir en bucle casi las mismas palabras: “Me tengo que buscar la vida. No sé qué será de mí”.

Su mente enferma le lleva, según momentos del día, a imaginar también algunos hechos ficticios que pueden llegar a provocar situaciones de riesgo para él mismo, pues al ser preguntado por el piso donde estaba viviendo hasta hace escasas semanas aseguraba, entre largos silencios, que “me he escapado porque alguien me había raptado”. Una encrucijada psíquica que le mantiene en esa delgada línea entre lo que es real y lo que no lo es.

Naum suele moverse por los alrededores del barrio de Salamanca, lugar en el que creció y en el que también es conocido por muchos vecinos de la zona, a pesar de que durante el día suele deambular por otros puntos de la capital, como la calle La Noria, a donde va a comer al centro de La Milagrosa.

Los residentes y amigos de Naum, que le conocen desde hace años, reclaman que alguna administración pública se haga cargo de su caso y tutelen a este hombre desamparado para que pueda ver mejorada su salud y su calidad de vida. “Da mucha pena verlo así, tirado por la calle, mendigando para comer y sin que nadie que se haga cargo de su enfermedad, pues al no medicarse se queda totalmente descompensado”, relatan los residentes.

Antes de llegar a situación de calle, Naum vivió durante año y medio en una pensión, y previamente en pisos tutelados de donde lo expulsaron, precisamente, por los episodios psíquicos que lo hacían pelearse con otros compañeros.

Desde el pasado año, no cuenta con recurso alojativo, ya que hasta finales de los 90, antes de ser diagnosticado de su enfermedad, trabajaba en otro municipio de la Isla, donde aún sigue empadronado.

Por este motivo no tiene derecho a plaza en el albergue municipal, pues es uno de los requisitos del Ayuntamiento de Santa Cruz para ser atendido.