El tomate canario no es competitivo por la “desventaja” con la que compite contra el de Marruecos, que tiene un precio inferior debido a “salarios más limitados, exigencias ambientales más laxas y el uso de productos fitosanitarios prohibidos en la Unión Europea”, afirmó ayer el consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias. Narvay Quintero hizo esta declaración después de que el Tribunal de Cuentas Europeo haya instado a la Comisión Europea a “reexaminar” el apoyo de la UE a las actividades agrícolas tradicionales en las regiones ultraperiféricas, tras constatar que no siempre ha logrado preservar la competitividad y diversificación, como ha ocurrido con las ayudas al tomate en Canarias.
“El tomate fue un sector tradicional importante en Canarias, pero ha experimentado un fuerte descenso de la producción y de las exportaciones pese al apoyo de la UE”, indican los auditores. A este respecto, el consejero lamentó que el tomate de Canarias ha sufrido un progresivo retroceso en los últimos años debido a la competencia desigual con producciones de terceros países. Según Quintero, incluso con ayudas públicas, el tomate de Canarias no puede competir en igualdad de condiciones, lo que ha llevado al abandono de explotaciones y a una reducción continuada. En su opinión, el marco actual de ayudas no compensa suficientemente los sobrecostes. Y advirtió de que el acuerdo con el Mercosur podría agravar la situación.






