Hablar de la murga Tras con Tras es hablar de constancia, de identidad y de una forma muy concreta de entender el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife: letras críticas, un grupo unido y la capacidad de sorprender cuando menos te lo esperas.
Con más de tres décadas de historia a sus espaldas, el grupo afronta su nueva etapa marcada por una decisión que supone un punto de inflexión no solo en su trayectoria, sino en la de todos los grupos de la capital: su participación, por primera vez, en el Concurso del Norte de Tenerife. Un paso que supone romper la barrera que durante años ha separado a los concursos en la Isla y abre la veda para que los grupos de Santa Cruz tengan nuevos espacios.
Hasta 2024, para que una murga del norte pudiera participar en Santa Cruz, tenía que haber ganado la edición anterior o renunciar a su concurso; algo que cambió con la propuesta del concejal de Fiestas capitalino, Javier Caraballero. Desde 2025, el intercambio es recíproco, pero ninguna murga santacrucera dio el paso que sí dan ahora las de Tati Rodríguez.
La directora del colectivo de Barrio de la Salud, artífice de la idea, derrocha ilusión con su participación; sobre todo por tener un nuevo espacio donde mostrar el trabajo realizado entre septiembre y enero: “los 30 minutos de Santa Cruz se te van en un suspiro y cada vez tenemos menos actuaciones”. Además, cree que es una buena manera de “apoyar el concurso del Norte, que se mantenga, que gane calidad y que la gente de toda la isla quiera acercarse a verlo”.
Tras con Tras demuestra que sabe adaptarse a los tiempos sin renunciar a su esencia ni caer en la comodidad. Esa capacidad de detectar oportunidades es una de las claves que explican por qué, después de 31 años, la murga sigue buscando nuevos retos. Su paso adelante en el Norte no es solo reivindicación de su historia (es la murga femenina que más años lleva activa ininterrumpidamente), sino también un premio al esfuerzo y sacrificio de sus componentes, que tienen una nueva ocasión para mostrar su espectáculo. Esta problemática es un sentir general en los grupos: el Carnaval dura muy poco y el trabajo merece más escenarios y más público.
“Al final, murga es murga en Santa Cruz, en el Norte, en el Sur o donde quiera que cantemos”, apunta Tati, que no puede disimular su entusiasmo en los ojos. La decisión de dar este paso llega en un momento de transición y el deseo de probar nuevos caminos que les permitan seguir cantando a los problemas de la Isla en su conjunto. La murga lo tiene claro: tradición y evolución no están reñidas y después de tres décadas, todavía les queda camino por explorar. Y en ese camino, el Norte ya forma parte de su historia.
El Concurso de Murgas del Norte de Tenerife se celebrará la primera semana del mes de febrero en la plaza Quinto Centenario de La Orotava. Once grupos serán los participantes, divididos en tres fases. Tras con Tras participará en la primera, después de Ferrusquentos y Pizzicatos; Parlanchinas, Virgueritos, y Malcriadas (procedentes de La Laguna) protagonizarán la segunda fase y Oxidadas, Deslenguadas y Trinkosos cerrarán las previas el miércoles. La final, a seis, se celebrará el sábado 7 de febrero.
Más de treinta años dispuestas a afrontar otro Carnaval
Según se cuenta entre ensayo y ensayo, entre tonos y memorizar letras, las nuevas generaciones cambian de grupo en busca del cartón. Por eso es tan preciado encontrar figuras como Any Fajardo, una voz característica de la Fiesta, cumpliendo 30 años en las filas de Tras con Tras este 2026. Exactamente el mismo caso que Sagrario Gómez, que canta en el otro extremo del grupo. Y no son las más antiguas: de las fundadoras aún queda Melca Barrera, que empezó en filas en 1996, dirigió la murga más de una década y volvió a tarima en 2023 para seguir sumando a sus 31 carnavales. Una vida entera.






