El trágico balance de siniestralidad en el inicio de 2026 ha vuelto a poner bajo la lupa el estado de las vías en el Archipiélago. Según los últimos informes de la DGT, estas son las carreteras más peligrosas de Canarias, tramos críticos marcados por los accidentes mortales y que incluyen una vía de Tenerife situada como la tercera con más riesgo de toda España.
Las carreteras más peligrosas de Canarias
1. TF-66 (Tenerife): El tercer tramo más peligroso de España
Especialmente en su paso por la zona de Guaza, entre los kilómetros 1 y 9. Esta carretera no es solo un problema local; ha sido identificada como la tercera más peligrosa de todo el país para realizar adelantamientos. En la última década, este tramo ha registrado múltiples accidentes mortales, convirtiéndose en un punto de máximo riesgo para conductores y motoristas.
2. TF-5 (Tenerife): El embudo de la siniestralidad
La autopista del Norte sigue batiendo récords negativos. Solo en el pasado ejercicio se contabilizaron 425 siniestros en esta vía. Su alta densidad de tráfico y los constantes alcances la posicionan como la carretera más conflictiva de Tenerife, donde cualquier distracción se traduce en un accidente que colapsa la movilidad de media isla.
3. GC-200 (Gran Canaria): La ruta del riesgo extremo
Conocida por conectar La Aldea con Agaete, es famosa por su belleza, pero también por sus acantilados de 900 metros y desprendimientos. Aunque se han abierto vías alternativas, la GC-200 sigue siendo una de las carreteras más peligrosas de España debido a sus curvas cerradas y la inestabilidad del terreno, que la hacen especialmente traicionera en días de lluvia.
El hecho de que Tenerife albergue uno de los tramos con mayor siniestralidad de todo el país es una advertencia clara para los conductores. Con las cifras de fallecidos en aumento este 2026, conocer cuáles son las carreteras más peligrosas de Canarias no debe ser solo un dato estadístico, sino una llamada a extremar la prudencia en cada desplazamiento. La combinación de alta densidad de tráfico, orografía compleja y puntos negros históricos sigue siendo el mayor reto para la seguridad vial en las Islas.






