La aparición este martes de cientos de ejemplares de langosta africana en distintos puntos de Lanzarote ha puesto en alerta a los servicios de medio ambiente del Cabildo y ha reabierto una pregunta que ya se planteó en el Archipiélago hace dos décadas: ¿puede repetirse una plaga como la de 2004?
La llegada de estos insectos coincide con la intrusión de aire sahariano cargado de polvo que afecta estos días a Canarias, una circunstancia que ya ha facilitado episodios similares en el pasado.
La gran plaga de 1958
Canarias ya vivió uno de los episodios más graves de langosta del desierto en octubre de 1958, cuando grandes enjambres procedentes de África devastaron cultivos en las Islas y, especialmente, en el sur de Tenerife, en municipios como Arico, Fasnia, Granadilla de Abona y el Valle de Güímar.
Las plantaciones de tomates y papas sufrieron importantes daños y la plaga obligó a movilizar avionetas del Ministerio de Agricultura para fumigar desde el aire, mientras vecinos y agricultores trataban de combatir los insectos desde tierra con métodos rudimentarios como hogueras, ruido o cebos envenenados.
Un episodio similar ya se había producido en 1954, cuando otro enjambre arrasó más de 10.000 hectáreas de cultivos en las Islas.
El precedente de 2004 en Lanzarote
En noviembre de 2004, Lanzarote registró la llegada de hasta dos millones de ejemplares de langosta del desierto, especialmente en municipios como Yaiza y Haría, lo que llevó al Gobierno de Canarias a declarar oficialmente la existencia de una plaga en la isla.
Aquel episodio se produjo también tras la llegada de enjambres procedentes del continente africano, favorecidos por vientos del sureste y episodios de calima, y aunque algunos cultivos resultaron afectados, muchos de los insectos llegaron exhaustos tras cruzar el océano, lo que limitó su impacto en el interior del territorio.
Canarias ya experimentó otro episodio relevante a finales de los años ochenta, cuando varios enjambres alcanzaron las islas más orientales tras desarrollarse en zonas del Sahel donde las lluvias habían favorecido la vegetación y, por tanto, su reproducción.
Migración desde el noroeste de África
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) viene siguiendo en las últimas semanas un brote activo de langosta del desierto en el noroeste de África y advierte de que pequeños enjambres y grupos de adultos pueden seguir migrando hacia el norte desde Mauritania hacia Marruecos, lo que aumenta la probabilidad de que algunos ejemplares alcancen Canarias si las condiciones de viento lo favorecen.
Las próximas 48 horas serán clave
Sin embargo, la llegada de estos insectos no implica necesariamente la declaración de una plaga en las Islas. El jefe de Medio Ambiente del Cabildo de Lanzarote, Francisco Fabelo, ha señalado que las próximas 48 horas serán clave para determinar si los ejemplares detectados han llegado agotados o si existe actividad reproductiva.
“Si se trata de ejemplares adultos que han llegado agotados, morirán y no pasará nada. Si vemos cópulas, eso significaría que se están reproduciendo”, ha explicado.
Este segundo escenario sería el que podría elevar el riesgo para cultivos como los viñedos si los individuos juveniles se desplazan hacia el interior de la isla.
El riesgo depende de la reproducción
No obstante, por el momento, los servicios de medio ambiente consideran más probable que el enjambre detectado esté aislado en un punto concreto de Lanzarote y desaparezca en los próximos días, como ocurrió en episodios anteriores sin que llegaran a producirse daños significativos en el interior.
De este modo, los expertos no descartan que puedan repetirse episodios de llegada mientras persista el flujo sahariano, pero advierten de que el riesgo real de una plaga dependerá de que se confirme o no la reproducción de estos insectos en el territorio insular.







