El Aeropuerto Tenerife Sur-Reina Sofía vuelve a vivir este martes, 10 de febrero, una nueva jornada de saturación en el control de pasaportes. La acumulación de viajeros ha provocado el desborde en el interior de la terminal, obligando a cientos de personas a esperar en el exterior de las instalaciones.
La situación, captada en imágenes por los propios pasajeros sobre las 13:30 horas, muestra una terminal colapsada donde el flujo de entrada ha quedado prácticamente interrumpido.
“Están ‘tirados’ fuera. Hay personal de Aena, pero se pegan un rato esperando porque el control no avanza”, denuncia uno de los presentes, confirmando que la zona de llegadas se encuentra totalmente saturada en hora punta.
Un problema que viene de atrás
Este nuevo episodio de congestión se produce en un contexto de graves deficiencias técnicas en el puesto fronterizo.
Según denuncias de la patronal hotelera y organizaciones empresariales hace apenas unos días, el sistema de control arrastra una inoperatividad alarmante: de las 36 nuevas máquinas de reconocimiento biométrico (sistema EES) instaladas para agilizar el proceso, apenas cinco funcionaban correctamente a finales de la pasada semana.
Aunque se desconoce la cifra exacta de equipos operativos hoy, la realidad en el Reina Sofía evidencia que el sistema sigue sin ser capaz de absorber el volumen de pasajeros internacionales.
Los fallos técnicos, que incluyen incidencias en la apertura de puertas y problemas de conexión desde noviembre, han dejado fuera de servicio al 85% de la infraestructura de control en fechas recientes.
Malestar en el sector turístico
La patronal hotelera Ashotel ha vuelto a señalar la “inacción combinada” de Aena, responsable de las infraestructuras, y del Ministerio del Interior, competente en la dotación de efectivos y medios técnicos.
Para el sector, estas imágenes suponen un “maltrato permanente” a los turistas, especialmente al mercado británico, que se encuentra con esperas que en ocasiones superan la hora y media para acceder a la Isla.
Por su parte, el Ministerio del Interior ha mantenido en pronunciamientos anteriores que no existe un fallo estructural, atribuyendo estas situaciones a “concentraciones puntuales de vuelos” e “incidencias informáticas transitorias”.
Sin embargo, para los miles de pasajeros que este martes han tenido que esperar fuera de la terminal, la situación dista mucho de la normalidad operativa de un aeropuerto “de primer nivel”.






