Solo el 15% de las máquinas de reconocimiento biométrico de pasaportes del aeropuerto del sur de Tenerife están operativas. De los 36 nuevos equipos del sistema de Entrada/Salida (EES) instalados para agilizar el control de pasaportes, únicamente cinco han funcionado en los últimos días, situación que ha derivado en retenciones prolongadas en el puesto fronterizo.
Las esperas han llegado a superar la hora y media y, ayer, la congestión se extendió hasta la zona de acceso a la terminal desde la pista. Según ha podido saber este periódico, del total de las máquinas habilitadas, muchas presentan incidencias técnicas desde su instalación en noviembre, como fallos en la apertura de puertas o problemas de conexión, lo que ha ocasionado que una docena de equipos permanezcan inutilizados.
Ashotel denunció ayer este nuevo episodio de esperas prolongadas en la llegada de pasajeros, una situación que, según la patronal hotelera, se repite con frecuencia pese a las advertencias realizadas en los últimos años. Atribuyen el problema a la “combinación de inacción” de AENA, como responsable de las infraestructuras, y del Ministerio del Interior, competente en la dotación de efectivos y de los sistemas técnicos de control. El resultado, sostienen, supone un “maltrato permanente y sistemático” a los turistas que acceden a Canarias.
José Fernando Cabrera, presidente del Foro Amigos del Sur (FAST), advirtió del impacto que esta situación reiterada tiene en el principal mercado turístico de la Isla, el británico, y señaló que se trata de “un problema enquistado que AENA no ha sido capaz de resolver hasta ahora”.
En anteriores periodos ya se produjeron denuncias por tiempos de espera que superaban ampliamente los estándares asumibles en un aeropuerto de primer nivel.
Por su parte, el Ministerio del Interior rechaza que exista un problema estructural en el aeropuerto sureño. Desde Interior, aseguran que “no tenemos constancia de aglomeraciones reiteradas en el aeropuerto, que está funcionando con normalidad”. En línea con pronunciamientos anteriores, sostienen que las demoras registradas obedecen únicamente a “concentraciones puntuales de vuelos” y a “incidencias transitorias en el sistema informático”.






