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Dávila entiende la “preocupación” ante el riesgo volcánico: “Tenerife está más preparada que hace un año”

La presidenta del Cabildo se reunió esta mañana con los alcaldes de Tenerife para informar sobre la situación derivada de los eventos sísmicos que se registran desde el pasado 7 de febrero
Rosa Dávila, alto y claro sobre el nuevo PRUG del Teide
Rosa Dávila con la imagen del Teide de fondo. DA

El Cabildo mantuvo esta mañana una reunión con los representantes municipales de Tenerife para informar sobre la situación actual respecto a los eventos sísmicos inusuales que se vienen registrando desde el 7 de febrero en la isla. En la mesa también estuvieron presentes responsables del IGN, de Involcan y de Protección Civil.

“La reunión de hoy era importante porque han podido plantear directamente sus preguntas a los científicos”, señaló Rosa Dávila, quien quiso trasladar un mensaje de “serenidad”, aunque entiende que la población “esté preocupada”.

Ante los últimos eventos sísmicos registrados desde principios de mes -anoche se produjo el quinto enjambre, con en torno a mil temblores imperceptibles para la población-, la presidenta insular, explicó que “estamos actualizando los planes municipales de emergencia para que la población esté bien preparada ante una hipotética situación, no solo por una posible erupción volcánica, sino ante cualquier otra emergencia”. Asimismo, afirmó que “estamos más preparados que hace un año”.

Simulacros en Guía de Isora y Santiago del Teide

Desde la institución encabezada por Rosa Dávila explican que se acompañará especialmente a los municipios de menos de 50.000 habitantes situados en zonas de mayor riesgo volcánico “para actualizar esos planes y trabajar también en la concienciación de la población”. En este sentido, tras un primer simulacro realizado en Garachico el pasado mes de septiembre, habrá nuevos ejercicios a finales de octubre o principios de noviembre en Guía de Isora y Santiago del Teide.

Insisten, eso sí, en que “existe consenso científico en que estamos ante un proceso normal dentro de un territorio volcánicamente activo y que no necesariamente desemboca en una erupción”. Y que, pese a un “mayor ruido volcánico”, este no va acompañado de deformación del terreno, sismos perceptibles o emisiones de gases “que indiquen una mayor probabilidad eruptiva ni a corto ni a medio plazo”.

Además, Dávila reiteró esta mañana que es “importante informar con rigor y veracidad a través de los canales oficiales, intentando no hacernos eco de bulos ni del clickbait fácil que puede alarmar a la población”. Un trabajo, el de reforzar la comunicación, que es “uno de los aspectos de mejora detectados en los simulacros”.

Actualización de Itahiza Domínguez, director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias

Tras la reunión con el Cabildo y los ayuntamientos para informar y dar una versión coordinada entre Involcan y el IGN sobre lo tratado en el comité científico del PEVOLCA. Las conclusiones siguen siendo las mismas: no hay un aumento claro de la probabilidad a corto o medio plazo. Según el director director del IGN en Canarias, en caso de una erupción basáltica esperaríamos una actividad mucho más intensa y energética. “Aun así, hay que seguir vigilando”, añade.

—¿Qué detalles nos puede ofrecer sobre ese último enjambre? ¿Cuántos terremotos son?

Por ahora se han detectado en torno a mil eventos. Y lo repito: los cinco enjambres que hemos vivido son de eventos muy pequeños, prácticamente imperceptibles, ya no solo para la población, sino incluso para los sensores individualmente. Estamos hablando de unos mil terremotos o eventos híbridos, aunque seguramente haya más porque se agolpan unos con otros y es difícil contarlos con precisión.

En las últimas tres semanas, entre unos enjambres y otros, se pueden haber contabilizado más de seis o siete mil eventos sin problema. Pero eso no es lo relevante, porque la energía individual es muy pequeña. La suma total de toda esa energía no alcanzaría ni la de un terremoto de magnitud dos o tres. Por tanto, no estamos hablando de algo preocupante en términos energéticos.

—Siempre hablan de una fase muy lejana a un proceso eruptivo. ¿El cambio entre fases puede ser rápido?

Sí, claro. Pasar de una fase a otra puede ocurrir en poco tiempo. Ya lo hemos vivido hace unas semanas: el cambio fue prácticamente instantáneo. Eso puede pasar. Pero también es cierto que, con el conocimiento histórico que tenemos en Tenerife, las erupciones han estado precedidas durante semanas o incluso años por actividad sísmica sentida por la población. Eso nos da cierta tranquilidad a la hora de hablar en términos probabilísticos.

—Hace una semana hablaban de que no había probabilidad ni a corto ni a medio plazo. ¿Lo mantienen?

Sí. Cuando hablamos de corto y medio plazo nos referimos a semanas o meses, que es el tiempo que suele tardar el magma en ascender por la corteza según la experiencia previa. No ha cambiado la probabilidad. Nunca es cero, porque la probabilidad nunca es cero, pero no ha variado respecto a lo que teníamos antes de este aumento del ruido volcánico.

—¿Las conclusiones del IGN e Involcan son las mismas?

Sí. Y no solo IGN e Involcan: en el comité científico hay ocho instituciones, incluidas las universidades canarias, el CSIC y el ITER, entre otras. Cada uno aporta sus datos y puede haber pequeñas diferencias en la interpretación de algunos fenómenos, pero la conclusión final es consensuada y es la misma.

—Hablamos ya del décimo enjambre desde 2016, ¿no?

El otro día era el noveno, este sería el décimo… o el undécimo.

—Las matemáticas son difíciles…

Sí (ríe). En cualquier caso, es cierto que en las últimas semanas se han producido más enjambres que en largos periodos anteriores. Eso indica que la actividad volcánica es superior. Lo hemos dicho: estamos en una fase de mayor actividad.

El problema es que solo tenemos datos instrumentales de los últimos 20 años aproximadamente. No sabemos si este es el comportamiento normal a largo plazo o algo más anómalo. Lo que sí sabemos es que la actividad ha aumentado.

Podemos permanecer en esta situación mucho tiempo. En otros volcanes del mundo ocurre: periodos prolongados de actividad superior al nivel base, como en Campi Flegrei, en Italia, que lleva décadas así. No digo que aquí vaya a ser igual, pero puede pasar. También podemos volver a la calma en una semana. No lo sabemos.

Lo importante es que esperaríamos otras señales antes de una erupción: señales geoquímicas, cambios en fumarolas, emisiones de gases en el entorno del Teide. Eso no se está viendo. No hay indicios de magma nuevo en superficie ni señales adicionales.

—Se ha comentado la localización de la actividad. Si hubiera que elegir, ¿sería mejor que fuera en esa zona?

Hay que tener mucho cuidado con eso. El magma puede migrar horizontalmente muchos kilómetros. En El Hierro lo vimos: empezó en el norte y terminó 20 kilómetros al sur. Que ahora esté en un punto concreto no significa nada.

Y es importante aclarar algo: no es “actividad en el Teide”, es actividad en Tenerife. El Teide es parte del sistema volcánico central, pero lo más probable, en términos estadísticos, es que una eventual erupción fuera de tipo basáltico, como la de La Palma, posiblemente en las dorsales.

—¿El PEVOLCA volverá a reunirse?

En principio se propuso una nueva reunión la próxima semana. Pero, según evolucionen los acontecimientos, podría adelantarse. Cuando vimos la señal anómala anterior, nos reunimos de forma extraordinaria para analizarla, no porque hubiera una emergencia, sino porque era algo nuevo que necesitábamos estudiar conjuntamente.

—¿Estamos preparados si la fase cambia?

En la parte científica, sí. Tenemos una capacidad de detección mucho mayor que hace diez años. El IGN cuenta con más de 60 o 70 estaciones de vigilancia, e Involcan con otras 50 o 60. Hay muchos instrumentos monitorizando continuamente. Si viéramos cualquier cambio significativo, lo comunicaríamos.

La información es pública por transparencia. Nuestros datos están disponibles en tiempo real en la web. Es cierto que estos eventos no aparecen individualmente en el catálogo sísmico porque son demasiado pequeños para localizarse de forma aislada, pero el análisis conjunto sí lo estamos comunicando.

—¿Han detectado desinformación?

Siempre hay bulos. Con las redes sociales es inevitable. Eso se combate con información, y es lo que intentamos hacer. Creo que los medios están actuando con responsabilidad. Es cierto que los científicos estamos algo desbordados, pero intentamos responder a todas las preguntas con los datos reales que tenemos.

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