El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha iniciado el expediente de expropiación forzosa, con la declaración de urgencia, del hotel inconcluso y abandonado que se ubica en la costa de Añaza, conocido como el mamotreto de Añaza, y el proyecto de expropiación iniciado se puede consultar en las páginas web municipales, a efectos de la formulación de las alegaciones que se estimen convenientes en el plazo de un mes, según el anuncio publicado ayer en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP).
Este paso responde al incumplimiento de la función social de la propiedad, de inmueble en construcción sin título habilitante, ubicado en la calle Mayantigo del barrio Acorán, en el distrito Suroeste.
Según recoge la documentación del proyecto, el valor total de los bienes y derechos afectados por el proyecto de expropiación a percibir por los propietarios de la finca, una vez deducidos de la cuantía del justiprecio los costes de demolición (2,3 millones), es de cero euros. “El precio de la expropiación (47.992 euros) es muy bajo porque es un terreno donde no se podrá construir nada, entonces, al justiprecio hay que quitarle el precio que va a costar la demolición y, por lo tanto, a los propietarios les da cero euros de ingreso por la expropiación”, explicó la concejala de la Gerencia de Urbanismo, Zaida González.
Asimismo, en la documentación se hace una relación de los titulares registrales de la finca, que suman en torno a 430 de diferentes países europeos, sobre todo de Alemania, y donde se incluye España también, y que suman un total de novecientas participaciones. “La expropiación se está comunicando por las vías españolas y, aparte, hemos contratado un traductor para que traduzca la misma resolución a los distintos idiomas y estamos a la espera del Ministerio de Asuntos Exteriores a ver si nos contesta cómo se hace con los propietarios extranjeros”, apuntó la concejala.
Desde 1973
La construcción de este edificio comenzó en 1973, cuando una empresa alemana compró la parcela y edificó 22 pisos de altura destinados a lo que hoy serían apartamentos de tiempo compartido (time sharing), pero las obras quedaron paralizadas apenas un año después.
El Ayuntamiento capitalino procedió en el año 2018 a vallar y colocar cartelería en el exterior del recinto para informar, en varios idiomas, del peligro de acceder al edificio ilegal y a medio terminar. Advertencias y vallas que hoy aún continúan. En ese mismo año, se empezó la ejecución subsidiaria de la infraestructura, con el fin de buscar a los dueños al tratarse de un edificio privado.
Más de 50 años después, este gigante de cemento se ha cobrado cinco vidas desde que fuera abandonado por sus propietarios. La última este pasado mes de diciembre, cuando lamentablemente falleció una menor, al caer al vacío desde la quinta planta, que se había introducido en el edificio junto a otras amigas.








