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No era imposible: la Super Bowl de Trapaseros gana el primer premio de Interpretación del Concurso de Murgas Adultas de Santa Cruz 2026

Bambones, Tiralenguas y Diablos Locos, segundo, tercero y accésit de Interpretación. En Presentación, por orden, Zeta- Zetas, Diablos Locos, Marchilongas y Bambones
No era imposible: la Super Bowl de Trapaseros gana el primer premio de Interpretación del Concurso de Murgas Adultas de Santa Cruz 2026

La Final del Concurso de Murgas Adultas de Santa Cruz de Tenerife es ese punto de encuentro donde caben todos: la afición fiel de cada murga, los carnavaleros que viven la fiesta en todas sus modalidades, quienes solo se saben el pasacalle de Diablos Locos o Bambones y, también, los que simplemente vienen a disfrutar. Y todos, sin excepción, llenaron un Recinto Ferial en el que no cabía ni un alfiler.

Tras casi dos días con las redes sociales en ebullición por la decisión del jurado el pasado jueves, la Gala de las Murgas, como si de unos Óscar se tratase, se presentaba como una gran noche de reencuentro. Así, el escenario reunió a La Sonora, Diablos Locos, Diabólicas, Triqui-Traques, Tiralenguas, Zeta-Zetas, Trapaseros y Bambones. A las 20:00 horas, y como antesala de una larga velada, subía al escenario la Afilarmónica Nifu Nifa, murga madre del Carnaval. El acto estuvo conducido por Alexis Hernández y Laura Afonso, ya voces inconfundibles de un día como este.

Y tras recibir a las ocho murgas protagonistas de la noche con un aforo completo, el acta del jurado proclamó a Trapaseros como ganadora en el apartado de Interpretación. El segundo premio recayó en Bambones, repitiendo posición ambas murgas, y el tercero fue para Tiralenguas. El accésit, por su parte, se lo llevó Diablos Locos.

Mientras, en el apartado de Presentación, el primero fue para Zeta-Zetas, con un diseño de Joshua Sánchez mientras que el segundo fue otorgado para la murga Diablos Locos, fantasía diseñada por Lito Díaz. El tercero, por su parte, se lo llevó Marchilongas, con un diseño de Joshua Sánchez. El accésit lo recibió Bambones, con una fantasía de Josué Quevedo.

Las murgas, una a una:

La Sonora (2020)

Romper el hielo nunca es sencillo y, por segundo año consecutivo, La Sonora asumió ese papel en esta jornada. Los de Carlos Estévanez —a quienes solo les faltó regalar un coche en fase tras su alegato en defensa de los emprendedores canarios— llegaron al escenario con una cuidada presentación dedicada al Carnaval y, sobre todo, a la afición.

Tras su pasacalle, “llegó la hora, oye, con La Sonora”, arrancaron con su primer tema: “¿Y si nos imaginamos un mundo mejor?”. “Y si todo fuera, coño, diferente y si aquí esta noche damos la vuelta a lo de siempre”, “Y si imaginamos que hoy, de repente, se arreglan las cosas, se solucionan rápidamente”, cantaron para introducir una reflexión que puso el foco en la realidad del Norte y del Sur de la Isla. “Si no hubiera que madrugar para venir desde el Norte a trabajar y no comerte la cola de El Sauzal”, reprocharon al hablar de los atascos. La crítica continuó con la sanidad: “Y si para tratar cualquier enfermedad, tú te pudieras quedar en el Norte o en el Sur, en tu hospital”, denunciando que las soluciones se concentran en las zonas metropolitanas mientras el resto queda al margen: “Hay solución para el lagunero, pero no para el de Icod”.

La letra avanzó hacia la cesta de la compra: “Y si estuvieran los productos tan baratos que no tendrás esa compra que financiar”. Por un momento, imaginaron aguacates a un euro el kilo para recordar que Canarias soporta una de las cestas más caras: “Solo está al alcance de unos privilegiados”. De ahí, una defensa clara del sector primario, reclamando respeto para la agricultura, la ganadería y la pesca, “que son nuestra materia prima”. El imaginario continuó con el deseo de que el joven canario pueda quedarse en su tierra “y no tenga que emigrar”, el fin de la corrupción y una regulación real del mercado inmobiliario, todo ello en un canto a “Canarias tiene un límite”, acompañado de una manifestación simulada sobre el escenario.

El cierre del tema llegó con el propio Carnaval: “Y si las murgas que ya no están de repente hoy se suben aquí a cantar”. Así aparecieron Ni Pico Ni Corto, Trabachones, Sofocadas y Desbocados, con un mensaje claro: “Nuestra intención es volver a salir, que no entendemos la vida sin Carnaval”. Los de Añaza lanzaron sus mejores temas en fase, algo que ya se intuía.

Con “Guayota”, su segundo tema a concurso, giraron la letra en torno al famoso kit de emergencia entregado por el Cabildo a los vecinos de Garachico durante el simulacro “por si el Teide revienta”. “Mochila color blanco y con lo que hay dentro vamos a salvarnos, pero hay que saber usarlo”, cantaron. Primero, una linterna, aprovechando para apagar el Recinto y jugar con las luces: “Para darle luz a tanta oscuridad”, en clara alusión a la falta de claridad del Gobierno canario: “Los de Garachico sí sabrán donde alumbrar, el resto de la isla a improvisar”.

Después, libreta de argollas y carpeta con facturas y multas: “Van a llegarte, estés donde estés”. Momento emotivo al nombrar también otro papel fundamental que no puede faltar: “La receta de las croquetas que hace la vieja. Eso es vital”. Siguió una retahíla de productos —champú, gel, cepillo de dientes, perfume— hasta bromear: “Yo con este neceser mejor me voy pal sur”. Enlazan con la situación de La Palma, con un vídeo de una víctima, para continuar con referencia a la manta térmica, aunque ellos prefieren la esperancera: “Que cuando el Teide explote hará un frío de cojones”.

El mejor momento llegó al final. Suena la alarma y el Recinto se prepara para un simulacro. “Lo importante, las autoridades”, anuncian, y los políticos se levantan y se marchan. La murga remata: “Y ya podemos detener el simulacro, que ya se fueron los que aquí sobraron”. El público se levanta. Sonaron bien, pero no emocionaron. ¿Cambio de formato para no quemar todos los cartuchos en fase?

Diablos Locos (1970)

Los de Tomy Carvajal tenían claro el reto de este año: estar presentes en esta noche tras haberse quedado a las puertas en la edición pasada, con 28 finales a sus espaldas. Así lo demostraron ya en fase, donde sentenciaron que su esencia nunca había muerto. Su presentación fue una dedicatoria directa a la afición: “Sin ti, una final nunca va a estar completa”. Y así, parte de la misma subió al escenario para acompañarlos a cantar su pasacalle.

La murga abandona el escenario y, en las pantallas, arranca un informativo de última hora: “Última hora, se avecina una catástrofe, pero no se sabe bien si es una tormenta solar, una invasión alienígena…”. Desde el carril bici Víctor Asensio: “Aquí el reportero dicharachero desde este abarrotado carril bici”, que devuelve la conexión al plató. El presentador advierte entonces: “Pedimos a todos los ciudadanos que acudan al búnker. Esto no es un simulacro. Por favor, que todos acudan al búnker”. La murga, ya transformada en ciudadanos de a pie, entra corriendo desde los laterales hacia su refugio: el escenario.

Arranca así un tema de humor que va presentando a los distintos personajes que coinciden dentro del búnker. Hay agua, litros de cerveza y, por supuesto, “pa’ dentro los carnavaleros de pura raza. Esta es su casa”. También aparece Primi, que intenta hacerse con el mando, aunque “con Tomy al lado, no te comes ni una rosca”. No falta un aficionado del Tenerife que sigue soñando, ni el personaje que “hasta la espresso se la trajo”, dando paso, a ritmo de Espresso Macchiato, a “Mi amore, yo te hago un barraquito con cáscara de limones”. Conectan con el público, aunque la dicción se pierde en varios momentos. Combinan humor y crítica al explicar a los mayores del búnker cómo “reventar” los pivotes de Santa Cruz que tantas caídas provocan y cómo dedicarle un corte de manga a Tarife.

El momento álgido llega con el apagón nocturno: “Se informa que en cinco segundos se apagarán las luces, se recomienda que vayan de forma ordenada a su litera”. El búnker se convierte entonces “en una pista de cochitos locos”. “Hay hasta lista de espera, como en sanidad”, cantan los trónicos. Llegan las instrucciones: “Los gordos para arriba, los flacos para abajo”. Un componente se lanza a la litera superior, “del Temu”, que se desarma al instante: “El flaco pal carajo”. El público responde entre risas. Ojo, y que hasta hueco para las cucarachas hubo, y con Los Cornucas, ganadores de la Canción de la Risa, sobre el escenario, entonaron un trozo de la letra que los llevó a ganar el Primero de Interpretación en ediciones pasadas.

El cierre del tema eleva el tono: “En mi búnker también tengo a gente que la sociedad a veces tiene en el olvido”. Cantan entonces: “Son pequeños para muchos, pero realmente son inmensos”. Sobre el escenario, personas con diversidad motora, dos de ellas componentes de Desatadas y Mamelucos. El Recinto, en pie.

Cuesta entenderlos en algunos tramos, porque la dicción nunca ha sido el fuerte de los trónicos. Eso sí, ellos se lo pasan bien, y el público parece que también. Continúan con un nuevo tema: en las pantallas, el concejal de Fiestas recibe una llamada desde un número oculto. “Por favor, no hagan nada, pídeme lo que quieras”, dice Caraballero, enlazando con la “quedada” de Un beso, de Nueva Línea. Aparece, entonces, Scary Trónico: “Hoy seré el asesino nunca visto antes aquí en el Recinto. Yo vengo aquí a matar, lo digo y no me escondo”. Se hace con el micrófono y lanza el chiste: “¿Tú sabes lo que hace un asesino para entretenerse? Matar el tiempo”. En una retahíla de fechorías, sueltan: “Soy yo quien puso el sábado a las murgas”, en referencia al conflicto con las agrupaciones musicales por el cambio de día de la final.

Llegan entonces “las putadas”. Primero, a TV Canaria, en un repaso a los planos imposibles de los cámaras en los peores momentos. Secuestran a Alexis Hernández y Laura Afonso para intercambiarlos por personajes del Carnaval. La Lecherita irrumpe para dar el veredicto y, de repente, explota el confetti, prohibido desde hace años en el Recinto Ferial. El tema se diluye cuando intentan hacer “la putada” al técnico de sonido, introduciendo autotune y mezclando audios. No se entiende nada —que era la intención—, pero el hilo conductor se resiente. Lo enlazan con Bermúdez y Patricia Hernández, protagonizando “la putada” de besarse: “Hoy he conseguido que se quieran”.

Antes de cerrar, anuncian: “Me quedan dos putadas”. Primero, al jurado de Presentación, criticando que solo se valore el disfraz por la trasera del escenario y no durante la actuación, lo que desincentiva el trabajo completo de la fantasía. Después, secuestran a uno de los revendedores de entradas con boli bic a las puertas del Recinto y lo suben al escenario, denunciando una práctica que se repite año tras año. El público responde con aplausos y vítores.

Pero aún quedaba más. Los de Tomy Carvajal dedicaron su final a Javier Sierra, alcalde de Icod de los Vinos, que sufrió pintadas en su municipio por su orientación sexual. Se quitan la careta y Sierra aparece en el escenario. En un gesto de solidaridad, toda la murga hace lo mismo y cierran por todo lo alto. Venían a pasárselo bien y lo consiguieron. Locos. Divertidos. Simplemente, trónicos. Gracias por hacer lo más difícil de este concurso: humor.

Diabólicas (2017)

Las de Sara Febles, murguera nacida para dirigir, fueron la gran sorpresa de la cuarta fase y se ganaron un puesto en esta jornada con méritos propios. Con una crítica clara en ambos temas y potencia vocal, se estrenaron por primera vez en la Final de Murgas, representando además a los colectivos femeninos.

Su primer tema, “Los transportes”, plantea una crítica social utilizando la movilidad en Canarias como hilo conductor. Arrancan con una mención a Trapaseros y Mamelucos en relación con el conflicto vivido con Rudy en la pasada edición. Continúan con una denuncia del racismo que sufren las personas migrantes: “Un transporte tengo ya, en patera y al mar”. Después aparece el patinete, “que ahora está de moda”, para criticar la falta de accesibilidad en Santa Cruz. En un canto a dos voces abordan la situación de las colas en Canarias, aunque este recurso vocal provoca que se pierda parte de la dicción.

La letra avanza con la bicicleta, en un guiño al ya conocido carril bici: “Ahora en bici voy desde Santa Cruz hasta el Teide. Como aquí todo lo suben, me voy acostumbrando”. A partir de ahí, enlazan una retahíla de cuestiones que no dejan de aumentar en las Islas: listas de espera —“con suerte me llaman antes que me muera”—, el precio del agua, la gasolina o la vivienda: “800€ pago de inquilina”. “Aquí sube todo menos el Tete. Aquí solo gana el empresario”, cantan. El cierre llega utilizando la carroza como transporte para hablar del Carnaval, denunciando la violencia que existe en la fiesta y recordando el suceso del año pasado en el que un joven perdió la vida.

No sorprendió que las de Ofra sacaran sus mejores cartas en fase para asegurarse el pase. Con “Extranjerizadas”, se convierten en “un guiri”, o como ellas cantan: “Un canario nacido en Holanda que aquí ya es lo normal”. A partir de ahí, desgranan argumentos contra el turismo masivo y la implantación desmedida de extranjeros en las Islas. También utilizan el Carnaval como ejemplo: “Si hablamos de Carnavales, estamos influenciados, el tema de ir de guirufos está ya choteado”, mientras denuncian que “ahora se llena aquí el Coso de extranjeros y fíjate tú por dónde son ellos los que van disfrazados de chicharreros”.

Defienden la polémica de Cuna del Alma: “pa’l extranjero hotel y playa, pa’ La Palma contenedores”, y critican el desequilibrio social: “El extranjero se monta su chiringo y el canario metido en una berlingo”. El tema concluye diferenciando al extranjero al que sí defienden: el migrante. Sonaron bien, y poco más. Felicidades por estar aquí.

Triqui-Traques (1968)

No se sabe si fue el destino el que tenía reservado a Triqui-Traques un lugar en la Final de Murgas justo el año en que “La Posesa” cumple dos décadas. Una reliquia murguera que sigue acumulando visitas en YouTube y que marcó un antes y un después en su trayectoria. Bajo esa premisa, y en un año de cambios y transiciones, los de Emilio López se subieron al escenario de los Ritmos Latinos.

La tribu del Carnaval arrancó con su primer tema, “Los desokupas”, una crítica social clara a distintos asuntos ya tratados a lo largo del concurso, pero abordados aquí con ingenio. Primero, mención a Ángel Víctor Torres, expresidente de Canarias: “Ángel Víctor Torres se ocupó de todo. Tanto, que con las mascarillas se hizo el bobo, pero el tiempo se ocupa de todo”, en alusión a que ya no está en el poder. Continúan con otra “ocupación”, la de los coches mal aparcados, momento en el que la letra se diluye para retomarse con la referencia al carril bici. También hay espacio para defender al autónomo y enlazar con la empresa de limpieza municipal de Santa Cruz: “Solo se desocupan en hacer sus obligaciones”, afirman, recordando además que “Bermúdez no hace nada”. Lo conectan con una crítica al área de Fiestas, “convertida en una empresa”, para terminar defendiendo al Carnaval. ¿El tema lo terminaron ayer?

Del terreno de la crítica pasan al humor con su segundo tema, transformándose en sonny angels, las figuras coleccionables japonesas que se popularizaron al colocarse en los móviles. Así presentan “Quieto y parado, me tienes colgando en tus manos”. Prometía, y alguna risa arrancó. Comienzan desgranando los distintos tipos: “Esto tiene más formas que un camaleón”. “Estoy más parado que el Padre Anchieta, que el Muñeco de Nieve y que tu escopeta cuando despiertas con un pibón”, cantan, entre otros golpes de humor como “Solo tengo un casco, pero no tengo ropa, por eso tu carcasa se me pega en las pelotas”.

A partir de ahí, narran las experiencias de un sonny angel colgado del móvil: “Escucho todo lo que hablas. También las fotopollas que tú mandas”. Continúan con su vivencia en un concierto: “Parezco un Fred Olsen averiado. De aquí, pa’ allá, de allá pa’ acá”. Hubo hueco también para “un choni se me acercó, tenía los ojos rojos, seguro algo le cayó en los ojos”. Y entra en escena un “sonny angels chulísimo”, de la Verdellada, que dice así: “¿qué pasa bro?”. Viven una final, y ese es su mejor premio, aunque se les haya quedado grande. Mejores en fase.

Tiralenguas (1991)

Su última Final fue en 2019 y puede que ese aire fresco que Tiralenguas ha traído este año, con el cambio en la dirección artística, haya surtido efecto. José Antonio Vera, fundador de la murga, dio un paso al lado para ceder el testigo a Osel Martín, y el relevo se notó. Repiten presentación, esta vez sin Fabiola Socas por enfermedad, pero no pierden la magia. Bonita, bonita y bonita. “Siempre a tu vera”, cantan los de Icod, con Vera sobre el escenario entregando oficialmente la batuta a Osel.

“La vuelta ciclista vuelve a España 38 años después”, anuncian las pantallas desde un informativo, que enseguida cambia de titular: “Última hora, se cancela la vuelta ciclista”. “Chacho niño, ¿y ahora qué hacemos con todas estas bicicletas?”, cantan, para iniciar un recorrido por la Isla. “Agüita con las calles. Chiquita pechada desde la Avenida Anaga hasta La Salud”. Con una letra bien hilada, denuncian el Plan de Movilidad que el Gobierno pretendía implantar en Canarias. “Con los patinetes sí que acertaron. Tengo uno que está tuneado. Subo La Cuesta Piedra a más de 100”. Y se plantan: “Si tengo que ir en bici no me importa, pero este Plan nadie te lo compra”. “¿Un Plan de Movilidad Sostenible? Es totalmente insostenible”, repiten, calificándolo de “propaganda institucional”.

En su ruta llegan al Teide para lanzar una retahíla sobre la saturación que sufren los espacios naturales. “Nuestro padre Teide llora”, cantan, en una crítica a la falta de respeto de muchos visitantes. La selección musical no acompaña del todo y convierte la letra en algo más leído que cantado, volviéndose algo monótona. El cierre vuelve a subir el tono con la sobreexplotación de la zona sur de Tenerife “Todo es para los hoteles. Es mi tierra y me duele cómo vendieron al Sur”. “Canarias no se vende, se ama y se defiende”, rematan.

No disgustan. Suenan bien y se les entiende, mérito que puede apuntarse Xerach Casanova desde la dirección musical. Para el segundo tema, algunos componentes se pican entre ellos y así presentan “Las etiquetas”. La puesta en escena recuerda al famoso Post-it de Zeta-Zetas, esta vez en blanco. Arrancan con un juego con el público: describen a un hombre bien vestido, engominado, con chaleco y pulsera de la bandera de España. El público responde “un facha”. La murga replica: “Te dije que no se puede juzgar, la etiqueta será defensor de la patria”. Repiten el ejercicio con el extremo contrario: pantalones anchos, flauta para ganarse unos euros y un perro mil leches. “Un perroflauta”, grita el público. “Te dije que no se puede juzgar, la etiqueta será defensor de la causa”. Y así lanzan el mensaje: “No hace falta ridiculizar por la manera de pensar”.

De ahí pasan a la defensa del canario, al que tantas veces se etiqueta de vago: “Yo soy pobre pero no gilipollas”. Enumeran trabajos: en las plataneras, limpiando hoteles y escaleras, o “en la hostelería trabajo de noche y día”. La etiqueta correcta, dicen, es clara: “Solo soy un currante mal pagado. Un currante explotado”. También hay espacio para hablar de las etiquetas entre amigos: “El gordito siempre iba a portería. El flaco era el fideo o el palillo. Del bajito se reían porque no llegaba al urinario”. Y concluyen: “Detrás de cada etiqueta hay una vida”. El cierre es potente: con ayuda de una pantalla, los personajes se transforman en radiografías para demostrar “que todos somos iguales”. “Quiero romper todas las etiquetas y darles un no rotundo”, cantan antes de levantar al Recinto cuando piden disculpas a Humberto Gonar por haberse metido con su físico en otras letras. A la altura. En total, cuatro temas bien trabajados, con cuerpo y coherencia. Eso sí, no era fácil superar a “El Mago del Norte”.

Zeta-Zetas (2003)

2024 será el año que marcó un antes y un después en Zeta-Zetas. Pero pasado, pisado —como dice la canción—, porque tras haber logrado un puesto en la Final en la edición pasada, vuelven a estar presentes esta noche. Repiten presentación, que ya encantó en fase, aunque todavía se intenta descifrar la letra. Eso sí, ¡menudo ritmazo!

Regresan las míticas presentaciones de temas a cargo de Brito, que aparece caracterizado como el encargado de mantenimiento de un tanatorio. Con pinceladas de humor, va anunciando lo que emerge de las cuatro tumbas colocadas sobre el escenario. “Nuestro pasado”, y así van desfilando referencias a otros años para culminar con Ángel Cabrera, director de ZZ, en una crítica directa a quienes insisten en que los mejores tiempos fueron los de Javier Lemus: “Este es ahora nuestro presente”.

Con el Recinto Ferial apagado “y el muerto enterrado”, el impacto visual es evidente. La murga canta sentada, simulando estar bajo tierra: “Me quedo tieso. Parado. Con tanto polvo aquí nos vamos a ahogar”. Desde el ataúd comienzan a salir los “pufos”: una mascarilla para denunciar el caso de corrupción vinculado a este material, un alargador para señalar los “enchufes” en política, y el juego de mesa ‘Operación’ para criticar las colas en sanidad. También aparece la denuncia del influencer Rudy a Trapaseros y Mamelucos, algo “que ni muerto dejaremos pasar”. “No me pienso callar”, proclaman, dando paso a representantes de distintas murgas para defender “expresarme libremente, este es mi legado”. El tema continúa con la violencia de género y un alegato contra el machismo, enlazado con las tumbas como símbolo de las mujeres que ya no están. El cierre levanta a la murga de su entierro con un mensaje claro: “Se acabó que el pueblo tenga que pagar”, recordando que esto ya no es Tenerifelicidad.

El segundo tema se presenta como la grabación en directo de un podcast. “Por primera vez en la historia”, anuncia su presentador, que va dando paso a los distintos invitados. “Hoy somos tu voz”, proclaman, y aparecen las víctimas de enfermedades raras. Continúan con los agricultores, con la presencia de Nito, de ‘Frutas y Verduras’, que lanza un mensaje contundente: “Nuestra agricultura también es puro talento. Ya Europa nos vendió, no nos dejen solos”. La murga responde cantando: “El cultivo aquí se enferma, coño, mis agricultores son aquí semillas de nuestra tierra”, mientras reparten fruta entre el público en homenaje al sector primario.

El podcast continúa con el pequeño comercio y la situación del Rastro. Un representante alza la voz: “Engañados, fines de semana y fines de semana con mentiras. El Rastro tiene que estar en La Recova”. La murga denuncia así que “cambiaron la ubicación sin preguntarles” y lanza un dardo directo a Tarife: “Tú no decides cuál es su lugar, eres tú quien molesta en esta ciudad”. El tema desemboca en una manifestación simbólica a la que se suma todo el Recinto, con una bandera de Canarias entre el público y carteles con mensajes como “No nos roben lo nuestro. Protege a tu pueblo. No enfermen nuestra tierra. Canarias se defiende”. Enterrados quedaron. Faltó ingenio.

Trapaseros (1991)

Los ganadores del Primer Premio de Interpretación de 2025 se han consolidado definitivamente como una de las murgas grandes, tal y como se dice en la jerga carnavalera. Favoritos durante las cuatro fases y clasificados a la Final con la mayor puntuación, llegaron al Recinto Ferial bajo la dirección de Adrián García, uno de los directores artísticos más destacados del Carnaval actual.

En las pantallas, un aviso: “Lo que piensas que no podrá suceder jamás, cuando menos te lo esperes posible será”. Acto seguido, “Esto no es un simulacro. Si tienes descargada la aplicación, una alerta ahora mismo te debe sonar”. Los móviles del público se iluminan de rojo mientras una señal de advertencia invade el Recinto. “Porque hoy lo imposible se hace realidad”, anuncian para arrancar su primer tema. “Desde niño ya te dicen que tú no podrás”, cantan, desgranando una lista de imposibles cotidianos y carnavaleros: “imposible como Tosco, con su televisión, un milagro que la vean”, “imposible que quede en San Andrés un camarón”, “imposible que me cobren 20 pavos por un ron en la cantina” o “imposible ver cantar aquí a Chaladas”. Lo imposible deja de serlo cuando Chaladas sube al escenario tras haber logrado un Criticón, coreadas por el público al ritmo de “Lo, lo, lo, lo”.

Tras este momento, continúan: “Imposible la palabra que usó el concejal, imposible ver a las agrupaciones esta noche actuar”, en referencia al conflicto entre murgas y agrupaciones musicales por la Final en sábado. Trapaseros lo hace posible invitando a la agrupación Salsabor, que aprovecha para presentar su fantasía y lanzar un mensaje claro: “La culpa no es de ellas, basta ya de pelear”. Con pancarta incluida y un mensaje directo a la corporación municipal: “Lo del sábado no importa, lo que no debemos es cantar después de una final”. Se produce otro imposible: Bermúdez y Patricia se abrazan y se besan, aunque con la aclaración de que el alcalde real no acudió a la Final por respeto al fallecimiento de Ricardo Melchior.

Uno de los momentos más celebrados llega con la disculpa a Rudy por haberlo llamado presuntamente racista: “Te pido perdón si racista yo a ti te llamé”, rematan con ironía: “Te pido perdón pues no pienso pagarte una mierda”. El Recinto estalla en aplausos. “Esa letra no la hice yo, fue de un letrista canarión”, cantan antes de pedir al público que defina a Rudy. La respuesta es “fascista”, y la murga remata con humor: “Que Rudy es un artista”. Continúan haciendo posible otra escena inédita: una donación de sangre en directo, mientras en las pantallas se proyecta un resumen de la campaña impulsada por la murga durante el día. Aprovechan para cantar a la sanidad: “No queremos más enchufes, queremos más responsabilidad”, denunciando la precariedad laboral en el sector. Cierran el tema con un Recinto completamente entregado.

Y aún quedaba más. Llegaba la Super Bowl Canaria al estilo Trapaseros, un espectáculo medido al milímetro con el sello de Javier Lemus. Antes de que la murga empezara, Los Sabandeños entonaron el himno de Canarias a capela, emocionando al público, que acompaña con los móviles encendidos formando los colores de la bandera. De ahí, el escenario se transforma en un gran show: bailarinas, Mel Ömana y “el descanso de la Super Bowl”. Trapaseros se convierte en equipo de fútbol y canta: “Dicen que no somos murga, que solo busco una victoria, te regalo la victoria, yo vivo de mi estilo y de vivir mi propia historia”.

Recuerdan situaciones vividas en la Final pasada: “Tres murgas fueron las afectadas. Bambones, Mamelucos y Trapaseros”, en una crítica a que el año pasado la organización subió a las tres formaciones al escenario sin aún haber cantado por medio de las gradas, critican el desfile militar del Día de las Fuerzas Armadas y rinden homenaje al militar canario. Después, el solista de Efecto Pasillo aparece sobre una carroza representando la Sardina, acompañado por viudas para cargar contra la gestión de la concejala Evelyn, especialmente por lo ocurrido en la calle Méndez Núñez el año pasado, que hubo caídas y tropiezos porque se olvidaron de quitar los pivotes y los badenes.

La energía y potencia con la que cantan es abrumadora. Y eso es innegable. Rosana entona un discurso: “Las tradiciones deben ser sentidas, y no estar en museos”. Y así, sobre el escenario, representaciones de diferentes tradiciones canarias como la Rama o los carneros de Tazacorte. Terminan.

El Recinto en pie aplaudiendo para acompañarles con su despedida. Y ahora, el debate: ¿qué es una murga? ¿prima la letra? ¿se respeta la innovación? ¿una mezcla de letra y espectáculo? Muchas preguntas. Muchas opiniones. Pero una cosa clara: Trapaseros venía de un Primero bajo el brazo y lo demostraron.

Bambones (1982)

Fieles a su estilo y esencia, tal y como describieron en su presentación en fase, Bambones se encargó de cerrar esta jornada, algo que no era fácil después del ‘pelotazo’ de Trapaseros. Sin embargo, los de Primi son historia del Carnaval y ya solo con su entrada, entonada el lunes y que todo el Recinto se ha estudiado, enamoran. Su pasacalle, un himno que, a sus voces, es un regalo poder escuchar. Tantas veces como sea necesario.

Con “La gran armada” arrancaron su primer tema a concurso, mientras buena parte del público agitaba banderas de España, elemento clave sobre el que giraba la crítica. Desde el inicio, el mensaje fue directo: “Santa Cruz todo trancado, los vecinos puteados y tú jugando a los soldados”, cantaron, señalando a Bermúdez y cuestionando la militarización de la ciudad frente a los problemas reales. Esa misma bandera sirvió para denunciar contradicciones: “Esa misma bandera que no acogió a niños de pateras”.

A partir de ahí, despliegan su particular “tropa”: las personas sin techo, “soldados que se han caído y a los que tú nunca has levantado”, vecinos hartos de promesas incumplidas, el “batallón del Toscal”, atrapado entre obras y okupaciones, o San Andrés, cuyos problemas “no se van a resolver construyendo un hotel”. También cargan contra la intención de abrir los comercios los domingos: “Si quieres que abran, toma las llaves y abres tú mismo”. El foco se desplaza entonces hacia el jurado, con un guiño a la Reina del Carnaval como verdadera representante del pueblo, elegida por la gente, “no como los Reyes de España.

El tema crece cuando el escenario se transforma en “un desfile sin soldados, esto sí que es algo nuestro”. La Fufa recorre el Recinto, aviones de Binter lanzan chocolatinas y varios figurantes forman una gran bandera de Canarias entre el público con pañuelos. “Llorar solo lloramos la sardina”, cantan, antes de presentar a la Banda de Música de Taco. Rematan con una comparación directa: “Mi desfile no tendrá en el Marítimo un banquete, ni una grada de enchufados como pasa en la Final”. El Recinto, rendido, se pone en pie. El mensaje final es claro y contundente: “En Santa Cruz somos más de Carnavales, sin espacio para los militares”.

El segundo tema arranca con un vídeo de unas declaraciones de Bermúdez en las que pide a las murgas que “recapaciten”. La respuesta es inmediata y visual: toda la murga se aparta hacia un lado del escenario para “pensar”, en un claro guiño a ‘irse al rincón’. Desde ahí, comienzan a cantar con fina ironía: “Los murgueros nos pasamos, cantar lo que pensamos es una falta de educación”, ridiculizando el mensaje recibido.

A partir de ese punto, plantean —también en clave sarcástica— un supuesto cambio de estilo. “Aunque pierda, compañero, y también a mi afición… a ver, no llames a Tarife…”, amagan con suavizar el discurso. Pero dura poco. “Nah”, se corrigen, para dejarlo claro: “No, no me voy a callar ni un solo poquito”. Retoman entonces la crítica directa, señalando la situación de La Salud y El Toscal: “Tu solución es que la policía pase por ahí cerrando locales”. Y añaden: “Si quieres bajo un punto para no meterme en un lío, no huyo como tú, abandonando al barrio y al mercado de La Salud”.

El foco se desplaza después a Javier Caraballero, concejal de Fiestas. “A usted no le ofende nada, el de la sonrisa eterna”, cantan, mientras las cámaras de televisión enfocan al edil, que efectivamente no pierde el gesto. “Todos saben que contratas productoras siempre a dedo. Si mantienes la sonrisa es porque voy por lo correcto”. También recuerdan su gestión durante la pasada edición, cuando “esperaste hasta el último minuto para valorar la suspensión de un Coso en un Carnaval donde una persona perdió la vida”, criticando que se apurara la decisión “con la excusa” del clima.

En un giro más, hacen partícipe al público: “Queridas aficiones, hagan caso al alcalde y reflexionen. Vengan, unamos nuestras manos. No me vayas a aplaudir, te tienes que aguantar, mantente firme ahí”. Aunque mencionen realidades como “las chumberas sin vivienda, quince años en espera” o lancen una crítica directa a Abascal —“vete de aquí”—, insisten: “No me vayas a aplaudir”. Hasta que la contención se rompe. La murga se alza y empieza a llamar a las cosas por su nombre: “El que roba al pueblo es un ladrón, el que desahucia a un viejo es un rastrero, el que hace bullying es un maltratador”. Una retahíla directa y sin filtros que levanta al Recinto y cierra el tema en lo más alto. “¡Eso sí que es, un pedazo de murga!”, cantó el público al finalizar su actuación. Y no se equivocaban.