La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Tenerife ha solicitado a los ministerios de Defensa y de Memoria Democrática su colaboración para que la Armada haga una prospección submarina en Anaga, en lo que podría ser la mayor fosa común de la dictadura en Canarias, ubicada cerca de la costa de San Andrés.
La presidenta de la entidad, Mercedes Pérez Schwartz, pide la utilización del buque de salvamento Neptuno y del vehículo submarino no tripulado Leopard, ambos de la Armada, para llevar a cabo un primer sondeo científico del fondo marino, que permitiría localizar posibles restos humanos o vestigios (vestimenta, casquillos o piedras utilizadas como lastre) asociados a la conocida como ley del saco, práctica represiva documentada desde 1936, que supuso la muerte de un número indeterminado de víctimas.
El fondo marino frente a Anaga fue uno de los escenarios de desapariciones forzadas durante los primeros años de la represión franquista, donde militantes políticos, sindicalistas y civiles fueron arrojados en sacos tras ser sacados de prisiones y barcos-prisión fondeados en la bahía capitalina.
En 2022, una placa conmemorativa fue colocada en ese espacio como gesto simbólico de reconocimiento. Pérez indica que “en 2025, durante prospecciones arqueológicas submarinas en la zona, se detectaron posibles restos óseos y objetos personales, lo que abre la puerta a una posible resolución de estas desapariciones”.
La entidad solicita también la incoación del procedimiento para declarar la fosa marina de Anaga como Lugar de Memoria.







