puerto de la cruz

Usuarios de la nueva línea 385 de Titsa: “Ya era hora, hacía mucha falta esta guagua”

El nuevo servicio se implantó hace una semana para conectar el casco del municipio con barrios como El Durazno, El Botánico y la zona del Taoro, adonde hasta ahora no llegaba el transporte público
Usuarios de la nueva línea 385 de Titsa: “Ya era hora, hacía mucha falta esta guagua”
Línea 385, nuevo servicio de guagua de Titsa en Puerto de la Cruz. Sergio Méndez

Hola bolso, deja libre los asientos para las personas o El idioma guaguero es el siguiente: levantar la mano significa no y A bordo, activa el modo guagua, que es, habla bajito.

Estas son algunas de los mensajes que los usuarios de la línea de guaguas 385 pueden leer en la pantalla del interior del vehículo, la misma que avisa de cada parada durante los 45 minutos que dura el trayecto que conecta el casco del Puerto de la Cruz con barrios como El Durazno, El Botánico y la zona del Taoro, adonde hasta ahora no llegaba el transporte público.

Justo una semana después de haberse implantado, usuarios y usuarias valoran positivamente el servicio que además, permite a los vecinos y vecinas de estos núcleos desplazarse a puntos importantes como la clínica Bellevue o el centro de salud Casco Botánico.

Esta nueva línea, gestionada por Transportes Interurbanos de Tenerife (Titsa), se suma a otras urbanas como la 381 que va desde la plaza Reyes Católicos hacia la plaza del Charco, Loro Parque, Punta Brava, el Maritim, La Dehesa y llega hasta La Longuera, en Los Realejos, la 382, que se desplaza hasta los núcleos de San Antonio y La Vera, y la 383 que recorre La Asomada, Las Arenas, La Vera, La Higuerita y llega hasta el barrio de San Vicente, también en el municipio vecino.

Fueron muchas las personas que ayer aprovecharon las vacaciones de Carnaval para comprobar su funcionamiento, de lunes a viernes, en días laborables, desde las 07.15 hasta las 21.05 horas, hora en la que está previsto el último viaje.

Su parada se encuentra en la avenida Hermanos Fernández Perdigón, frente a la estación de guaguas. En ese punto se concentraban ayer más de una decena de personas para poder acceder al vehículo, que cuenta con 22 plazas. “Ya era hora, hacía mucha falta”, era la frase que más se repetía cuando se les preguntaba por el servicio.

Un hombre que viajaba acompañado de su hijo adolescente reconoció que “la bajada al Puerto de la Cruz desde El Durazno “le parecía un poco larga”, pero “igual agradecía mucho el servicio porque nuestro barrio está bastante alejado y cada vez que bajamos caminando tenemos que ver dónde dejamos el coche o ir en taxi”.

“En el Taoro nos ayuda mucho porque la subida se las trae”, comentaba una señora mientras otra consentía y añadía: “A la gente que vivimos en la zona de Boca Tauce nos viene estupendo porque estábamos aislados y tener esta guagua ayuda mucho aunque haya quienes se quejen porque es pequeña”.

Quizás por ello, varias personas que esperaban su llegada al mediodía se ofuscaron cuando terminó el trayecto y algunas de las que estaban dentro no se decidían a bajarse. “Esto no es para hacer un paseo turístico, los extranjeros no lo entienden”, espetaba una mujer.

Demandas más comunes

La demanda más común era una mayor frecuencia horaria y que la guagua esté operativa los fines de semana, “que es cuando tenemos más tiempo libre para pasear”. También esperan “que en verano el horario se amplíe para poder bajar a la playa en guagua, sin necesidad de coger el coche y buscar aparcamiento”, pero saben que el servicio todavía está en periodo de pruebas.

El director de operaciones de Titsa, Ambrosio Hernández, no descarta estas peticiones. Todo dependerá de los recursos que tengan el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento portuense y desde el área insular de Movilidad se hará un estudio para ver si estas demandas son viables o no. “Pero no podemos asegurar cuándo”, advierte.

En este sentido, Hernández explica que “durante el primer mes se realiza un ajuste horario, y después de tres meses y un cambio de temporada, se evalúa el funcionamiento del servicio para, posteriormente, tomar una decisión”. Por lo tanto, insiste, no se descartan hacer más ajustes.

Por el momento, y a una semana de su puesta en marcha, los resultados son los esperados por ambas partes. En el caso de los pasajeros, satisfacción por tener una nueva conexión. Por parte de Titsa, una ocupación media que, dependiendo del horario, cubre las 22 plazas de capacidad. Y aunque técnicamente por la densidad de población, lo ideal es un vehículo mayor, con doble puerta, y que la rampa sea automática, “había mucho interés en que empezara a funcionar, por eso consideramos que era mejor poner una microguagua que el servicio comenzara y luego hacer valoraciones e ir tomando decisiones”, precisa Hernández.

“Mucha gente todavía se sube para conocer el servicio”

Emiliano Luis fue el chófer que ayer por la mañana estaba a cargo del servicio y realizaba el recorrido por segunda vez. Explicó que el trayecto es sencillo y que la parte más compleja es la subida al Taoro, a la altura de la clínica Bellevue.

Sus compañeros le trasladaron que “casi siempre va llena”, y su experiencia fue que “todavía mucha gente se sube para conocer la línea”, afirmó.

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