La trágica muerte de Yared, el niño de 10 años asesinado en Arona el pasado 20 de febrero por su padre, quien también agredió gravemente a su madre, vuelve a poner sobre la mesa una de las formas más crueles de violencia machista: el asesinato vicario. Frente a esta lacra, que en 2025 se cobró la vida de tres menores en España, el PSOE pide al Gobierno de Canarias medidas específicas “con el objetivo de dar respuesta a las madres y a los niños y niñas supervivientes de la violencia vicaria”, así como “detectar y prevenir”.
Así lo demandó ayer la diputada socialista Elena Máñez durante una comisión parlamentaria sobre Derechos Sociales, Igualdad, Diversidad y Juventud, en la que recalcó la necesidad de destinar partidas concretas a esta problemática. En concreto, señala que de los 10 millones de euros equivalentes a los fondos del Pacto de Estado “no hay ni una sola medida específica sobre violencia vicaria”, por lo que insta al Ejecutivo a “dar un paso más” y “aprovechar adecuadamente esas partidas”.
Máñez se mostró además crítica con ciertas situaciones vividas en los puntos de encuentro familiar, una de las medidas recogidas en el Pacto, señalando que “se han trasladado denuncias que rozaban planteamientos propios del llamado síndrome de alienación parental en la intervención de algunos centros”, incluyendo indicaciones a menores víctimas de violencia de género como: “A papá hay que quererlo”. Comentarios que son “inaceptables si su padre es un maltratador”.
Además, instó a la consejera de Bienestar Social, Candelaria Delgado, a convocar la Comisión de Coordinación del Sistema Canario de Prevención, “aprobada por decreto en 2023 y que, al menos hasta noviembre de 2025, no se había puesto en marcha”. Según la socialista, “ante este repunte de violencia machista y la intensificación del negacionismo, urge activarlo para articular una respuesta coordinada y reforzar aquellos ámbitos que lo necesiten”.
Ante estas declaraciones, poco dejó saber la consejera sobre si se van a aplicar medidas específicas para la violencia vicaria. Aunque sí da ciertas respuestas sobre los puntos de encuentro familiar, asegurando que “no podemos permitir que los recursos acaben revictimizando a los menores” e informando de que “se está realizando una revisión exhaustiva de los protocolos de actuación”.
A su vez, Delgado destacó el trabajo en materia de atención especializada en violencias sexuales. Y es que, como bien señala, “la violencia vicaria también se manifiesta a través de agresiones sexuales a menores”.
Vox abandona la comisión tras apenas 25 minutos
Parte del consenso político contra la violencia de género, materializado en un minuto de silencio al inicio de la comisión parlamentaria de ayer, quedó algo empañado por la (breve) participación de Vox. Tras recitar el ya repetido cantar de “la violencia es violencia, venga de donde venga”, el diputado en régimen de dedicación exclusiva Javier Nieto abandonó la mesa tras menos de 25 minutos de presencia, sin esperar al resto de ponentes. “Siento no poder permanecer para escuchar las intervenciones posteriores, ya que debo asistir a otra comparecencia”, se excusó ante la sorpresa del resto de representantes. “Lamento que se vaya el portavoz de Vox porque está negando una realidad respaldada por datos científicos, estadísticos y forenses”, recalcó Cristina Calero García (CC).
También hizo mención al “repunte del negacionismo machista” la socialista Elena Máñez, aunque los concernidos ya no estaban presentes.







