La Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias alertó de que durante 2024 y 2025 ha atendido a 215 jóvenes y menores víctimas de violencia sexual, de las que el 76% eran niñas (164). El 53% de estas agresiones sexuales se produjo en la familia.
Respecto a los agresores, más de la mitad (53%) eran de la propia familia, el 23% de fuera y en un 15 % entre iguales, informó. En cuanto a las edades de niñas y niños agredidos, el 42% eran menores de 12 a 15 años, un 24% tenían entre 8 y 11 años y un 22% entre 4 a 7 años.
Desde 2017 casi 500 niños y niñas y adolescentes han sido atendidos en Canarias por ser víctimas de violencia sexual. Una realidad silenciosa que está marcando a nuestra sociedad y que está influenciada por las redes sociales o la pornografía.
La consejera Candelaria Delgado presentó junto al viceconsejero de Bienestar Social, Francis Candil, y el director gerente de la Fundación Márgenes y Vínculos, Ricardo Torres, los datos del programa de atención a menores víctimas de violencia sexual y sus familias.
Delgado subrayó que “las cifras nos indican la importancia de la prevención y la formación tanto de profesionales como de familiares en la detección de posibles abusos”. También resaltó que “hay que tener en cuenta que hay agresiones sexuales a menores que se denunciaron cuando la víctima ya es adulta, o que no se denuncian”, por lo que manifestó la necesidad de tener que “seguir trabajando para combatir esas situaciones y concienciar a la población”.
En la misma línea, el viceconsejero, Francis Candil, incidió en trabajar para que los menores “tengan la protección adecuada”. Además, “el objetivo es darles una protección integral y eso pasa por formar a los profesionales para la detección y actuación ante situaciones de violencia sexual contra la infancia y adolescencia e informar y concienciar a la población a través de diversas acciones como talleres y charlas”.
Asimismo, incidió en la “necesidad de que la judicatura esté implicada en sacar de las calles a los agresores”, ya que resaltó que, “en su mayoría, son reincidentes, como hemos podido ver en los trágicos casos como el Íncubo”.
Por su parte, el director de la Fundación Márgenes y Vínculos, Ricardo Torres, explicó que “pretendemos avanzar hacia una atención integral ante situaciones de violencia sexual contra la infancia y adolescencia en Canarias”. Propone “una serie de líneas de actuación que abarcan desde la prevención comunitaria, la coordinación profesional y la asistencia integral a niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual y a sus familias como a menores que ejercen cualquier forma de violencia sexual a sus iguales”.
Actuaciones
Asimismo, se realizaron actuaciones de orientación ante situaciones concretas, la resolución de dudas y el asesoramiento para la derivación a profesionales y el entorno que repercutieron en 956 menores. Se realizaron atenciones directas a 324 familiares de las víctimas, de las que 205 eran madres, con el objetivo de mejorar la dinámica familiar y favorecer entornos seguros y protectores.
Torres recuerda que “todos los estudios ponen de manifiesto que entre el 50 y el 65% de niños, niñas y adolescentes que sufren violencia sexual lo sufren en entornos de supuesta confianza, de supuesta protección o entorno intrafamiliar”.
La mayoría de los casos no se llegan a denunciar, “ya que el propio entorno oculta la sospecha o se mira hacia otro lado” y el menor “no encuentra un espacio donde relatar lo que le está pasando”. Algunos esperan a contarlo a partir de los 18 años y provoca una “revictimización”. “Llegan a repetir su testimonio hasta diez veces. Primero lo verbalizan ante un adulto o docente y durante la investigación delante de un policía, un médico forense o el juez. El sistema genera que se tome continuamente declaraciones, y el menor vuelve continuamente a revivirlo”, denunció.





