En los últimos años ha surgido con fuerza en Canarias el nombre de Eduardo Vera Barrios, un joven psiquiatra y psicoterapeuta de corazón humanista que recientemente fue distinguido con el Premio Nacional Cum Laude al Psiquiatra del Año 2025, otorgado por el diario La Razón. Este especialista orotavense ha destacado a nivel nacional por su innovación en salud mental, su labor divulgativa a través de medios de comunicación, su cooperación institucional en planes de prevención del suicidio y la buena aceptación de los usuarios y pacientes que trata en su consulta. Fue presidente de la Asociación Canaria de Neuropsiquiatría y Salud Mental (2022–2025) y es un reconocido divulgador en proyectos ciudadanos y de educación en prevención y bienestar emocional. Entre sus méritos académicos destaca su pasantía en la Clínica Tamburro, Unidad de Internamiento Breve del Hospital Universitario Policlínico de Bari (Italia), así como su formación en Terapia Grupal Multifamiliar en Buenos Aires (Argentina). Cuenta con másteres en Terapia Cognitivo Conductual, Psicología Forense, Psicofarmacología y Conducta Suicida; es experto universitario en TDAH, experto en Neurociencia Afectiva y posee el Certificado Habilitante Europeo en Neuromodulación por la Universidad de Maastricht. Entre sus hitos más destacados figura la presentación de un Plan de Prevención de la Conducta Suicida a nivel nacional en el Senado de España en noviembre de 2024 y, posteriormente, una ponencia en el Congreso de los Diputados titulada Estado de la Salud Mental en Canarias. Posibles soluciones técnicas, en junio de 2025. A nivel artístico, desarrolla su actividad como escritor de cortometrajes y como vocalista de dos bandas de heavy metal canario: Alea Jacta y Our Days in Oblivion.
-El diario nacional ‘La Razón’ le galardonó en diciembre como ‘El psiquiatra del año 2025‘. ¿Cómo lo ha vivido?
“Pues, inicialmente, con un estado de shock e incredulidad. No sabía cómo sentirme, y la mejor forma de canalizar tan inmenso honor sin quedarme atrapado en mi propio ombligo fue dedicárselo a mi abuela Pilar, que estaba enferma y lamentablemente falleció, y a todas las personas que trabajan el sufrimiento de otras personas. A los cuidadores “profesionales”, por decirlo de alguna manera. Especialmente educadores, médicos y terapeutas”.
-¿Cree que es necesario construirse un ego para manejar el éxito?
“Creo que es más necesario para manejar el fracaso, pero como todo en la salud mental, es una cuestión de equilibrio. El ego es la armadura, el escudo y la lanza que te protegen del juicio negativo de los otros, y que construyes con el juicio positivo de los demás. Prefiero tener autoestima -que no es lo mismo que ego- y ser humilde. Aunque reconozco que he tenido que ponerme la armadura alguna vez en los últimos años ante algún ataque, no quiero quedarme atrapado en un personaje. Podría afectar a mi capacidad de ser terapéutico o creativo”.
-¿A qué se refiere exactamente?
“Si creo que todo lo hago bien, no podré mejorar ni aceptar las críticas, ya sean constructivas o no. Pero, a la vez, si voy a cara descubierta o, si lo prefieres, a “alma desnuda”, no podré evitar que algunas personas narcisistas, psicopáticas o simplemente malintencionadas vengan a dañarme. Una de las cosas que he podido aprender con el tiempo es a separarme de aquella ingenuidad de “la gente es buena por naturaleza” o del “no hay gente mala, sino malinformada”. Con el tiempo me he vuelto menos platónico y más aristotélico. Más de buscar la virtud en el equilibrio de los extremos en cada contexto; más de razón acompasando a la emoción, y menos de la pasión pura sometida a “lo ideal” o, peor aún, a “la ideología” sin apelar a la razón“.
-¿Cómo le escogieron como Psiquiatra del Año?¿Cómo fue el proceso de selección?
“Eso fue para mí lo más gratificante. Fue una anécdota divertida. Me llamó Mila, mi secretaria, para darme la enhorabuena porque había ganado un premio. Le pregunté: “¿No le habrás dado la tarjeta de crédito? Seguro que es una estafa”. Hacía unas dos semanas me habían suplantado la identidad en redes. Me dijo que le había dado mi teléfono personal y que estuviera pendiente a la llamada. Se puso en contacto conmigo una chica muy agradable, lo que me hizo pensar aún más que era un timo. Al final resultó ser verdad. Me explicó que se había reunido un comité del suplemento A tu Salud para dar premios de Excelencia Médica y, cuando llegaron a Psiquiatría, para intentar ser lo más objetivos posibles, usaron una IA donde pusieron como variables: la aportación a la innovación en salud mental; el impacto de las publicaciones en los medios de comunicación y el uso de los mismos para divulgar; las acciones sociales y ciudadanas de carácter técnico y divulgativo; la prevención en salud mental, especialmente en el campo del suicidio; la cooperación con las administraciones en mi campo, y el grado de satisfacción de las personas que atendía. Introdujeron los datos y les apareció mi foto. “¿Quién es este tío?”, pensarían. Vieron que estaba enlazada a mi página profesional y llamaron a mi secretaria. Echando la vista atrás, había hecho de todo en el último año. Me lo podían haber dado al “psiquiatra más quemado del año”. Me alegra mucho que ese haya sido el método de elección porque, como me inculcaron desde pequeño mis padres -Alicia Barrios, maestra, y José Vera, cirujano-: “Da lo mejor de ti por los demás y no esperes nada a cambio. Ayudar es un fin en sí mismo. Si te lo reconocen, mejor; pero si no, el mejor premio es que las personas con las que tratas disfruten del bien que puedas ofrecerles”.
-¿Cómo han recibido este reconocimiento sus pacientes y sus seres queridos?
“Lo mejor de recibir este reconocimiento, y sin querer ponerme dramático ni excesivamente trascendental, es que sacas lo mejor y lo peor de la gente que te rodea, e intentas quedarte con lo primero. Hay gente que no ves hace años, o que ves todos los días pero no te expresan lo que sienten, y te dicen en vida lo que le dirían a otra persona en tu funeral. Me han dicho cosas preciosas, como compañeros o profesores del colegio: “Siempre supimos que serías alguien especial” —aunque no lo soy (ríe)—, o pacientes diciéndote: “Gracias por aquella frase que me dio aliento”. Realmente emotivo”.
-¿Qué proyectos tiene entre manos?
“A nivel profesional, he comenzado un proyecto de salud y bienestar en Alpha Salud, en Costa Adeje, con la intención de aportar valor añadido al turismo de Canarias. Esto podría contribuir a evitar el turismo masificado, aumentando el gasto por turista, reduciendo la ocupación y generando competencia en esta nueva línea para que genere, a través de la recaudación tributaria, los mismos beneficios a la isla de Tenerife con un menor impacto ecológico y una menor sobrecarga de infraestructuras como las autopistas y aeropuertos. Además, quiero que tenga una parte social, realizando un apartado de talleres preventivos de riesgos psicosociales para los empleados de dicho sector estratégico. Así evitamos el absentismo por cuestiones de salud mental y física. Incluiremos talleres de higiene postural, meditación y manejo del estrés para los empleados, además de hacer descuentos a residentes. Se llama “Care about-U Canarias” y la gama de lujo “U-Presence”. He reunido un equipo de grandes profesionales de prestigio para dar el mejor servicio posible, bajo la filosofía de cuidar y enseñar a cuidarse al que nos visite. Por otro lado, voy a ser validador internacional de protocolos estándar y acelerados para un nuevo dispositivo de estimulación magnética transcraneal. No puedo revelar el nombre de la empresa aún. Además, seré diseñador de prompts para una IA que permite estructurar la historia clínica de forma automática mientras tienes una conversación, aunque no sea una entrevista estructurada. Tendrá muchísima utilidad para que, sobre todo en las primeras entrevistas, el paciente no sienta el tecleo y la pantalla como una barrera. Creo que va a humanizar mucho más la intervención en salud mental. Me gustaría que lo fueran adoptando algunas instituciones para optimizar el tiempo de consulta, no para aumentar la carga asistencial”.
-¿También tiene planes de investigación?
“Seguiré colaborando en proyectos institucionales para evitar la soledad no deseada en mayores y adolescentes, prevención del suicidio y adicciones. Todo esto manteniendo mi consulta en Santa Cruz. A nivel académico, me estoy doctorando en la Universidad de La Laguna en Psicología Evolutiva con el prestigioso Antonio Rodríguez, impulsor del EmoCrea (Programa de Educación para el Bienestar a través de la Gestión Emocional y la Creatividad) que fue pionero en Canarias, y la neuróloga y neurocientífica Vanesa Pytel. Realizaremos juntos una investigación principalmente con estimulación magnética con realidad virtual, aumentada y entornos inmersivos”.
-¿Cómo cuida su salud mental con toda esta vorágine profesional y artística en la que vive?
“Medito, tengo mi círculo de confianza que hace de red de apoyo terapéutico en los momentos duros, hago deporte, estudio música y escribo canciones o guiones cuando estoy abrumado o saturado. Aunque a veces no lo consigo y reconozco que tengo que hacer descompresiones mentales como los buzos al subir a la superficie. Lo hago en forma de aislamiento voluntario, desconexión digital, vídeos aleatorios en YouTube y, directamente, intentar no hacer nada en absoluto algún día a la semana”.
-¿No es algo tan estresante que pueda ser contradictorio con su trabajo?
“Los profesionales del cuidado ponemos nuestra propia salud mental en riesgo para ayudar a la de otras personas. Al menos los empáticos y comprometidos con la causa. El compromiso social es lo que tiene. Igual que los bomberos asumen que se pueden quemar o los policías que pueden poner en riesgo sus vidas. Asumo con responsabilidad el trabajo que vine a hacer. Eso sí, intentando cuidar mi mente lo máximo posible. En cualquier caso, necesito aumentar mi equipo. Así que aprovecho para hacer una petición: si eres un o una psiquiatra de perfil humanista, estás comprometido con la excelencia en tu trabajo, usas la empatía como herramienta terapéutica y quieres aportar a la causa que defiendo: te doy la bienvenida”.





