Al menos 50.000 personas en España padecen cefaleas en racimos, uno de los dolores más graves que puede experimentar el ser humano, no en vano en plena crisis los afectados se dan cabezazos para perder la conciencia o tienen ideas suicidas.
Cristian Morales Hernández, neurólogo especializado en cefaleas tensionales y crónicas, migrañas y cefalea de racimo del HUC, destaca el importante menoscabo en su salud y en la calidad de vida de quien la sufre. El dolor aparece de forma repentina, alcanza su máxima intensidad en pocos minutos y suele durar hasta tres horas.
Reconoce que el principal problema, sobre todo es el diagnóstico, “que se confunde con mucha frecuencia con otros tipos de dolores de cabeza, el más frecuente la migraña”, sin embargo, no hay un aumento de la prevalencia en los últimos años “sino un mayor diagnóstico, ya que estamos más concienciados con la cefalea en racimos”. Sin embargo, un paciente puede tardar entre 3 y 5 años o más en recibir el diagnóstico correcto, “no es todo lo precoz que nos gustaría, pero en los últimos años hay una mejora en el diagnóstico y en los tratamientos”, reconoce.
Un 30% de los pacientes no tiene acceso a tratamientos sintomáticos eficaces. Cuestionado por los mismos, el neurólogo del HUC, recordó que dentro de los tratamientos para cortar las crisis de dolor, lo que llamamos tratamientos abortivos, el que más nivel de evidencia tiene sería el sumatriptán, que puede ser inyectado para que pueda llegar antes al torrente sanguíneo o de administración intranasal. Otra opción que hemos conseguido en los últimos años es el oxígeno a alto flujo. El paciente tanto en Urgencias como en su casa puede tener acceso al oxígeno y eso corta las crisis en prácticamente 15 o 20 minutos. Además puede repetir varias veces, mientras el sumatriptán no se puede repetir más de dos veces al día por sus efectos secundarios.
Dentro de los preventivos, Morales señaló que “el verapamilo es el más utilizado para reducir las crisis de la cefalea de racimos, y actúa a nivel de los vasos sanguíneos. Después hay otros muchos, como antiepilépticos o incluso el litio, cuya finalidad es cortar lo antes posible el brote”, que no dure tanto y que esos periodos se acorten. Recuerda que esta enfermedad no son crisis aisladas, sino que se cursan de forma episódica durante cuatro o seis semanas con crisis prácticamente diarias, varias veces por las noches, salvo la forma crónica, que afecta al 20%, todas las noches de todos los días”.
Si fallan los tratamientos farmacológicos, se recurre a la toxina botulínica, y si ésta fracasa, a veces utilizan galcanezumab, un anticuerpo monoclonal. “Cuando ya vemos que no hay más remedio, existen las técnicas quirúrgicas, por un lado los estimuladores de los nervios occipitales, colocando un electrodo a nivel de los nervios occipitales, justo detrás de la cabeza para estimularlo y e intentar reprogramar y regular el propio cerebro. Y otra técnica más avanzada es la estimulación cerebral profunda, colocando electrodos dentro del cerebro, una técnica que se utiliza en el Parkinson.
Cuestionado por la diferencia entre un episodio de migraña y de cefalea en racimo, el experto señaló que “lo característico de las cefaleas en racimos es que única y exclusivamente les da el dolor en un lado de la cabeza, mientras que la migraña habitualmente puede ir cambiando de lado. Otra característica peculiar de la cefalea en racimo, es que te llore el ojo, se te tapone la nariz, se ponga un lado de la cara rojo, que además todo coincide con el lado donde se está produciendo el dolor”, esos síntomas autonómicos, “que aunque pueden aparecer en migraña, son bastante raros”. Un síntoma patognomónico de la cefalea en racimo es el tiempo, ya que es un dolor de cabeza que dura entre 15 minutos y tres horas, ni dura menos ni dura más, porque está muy implicado el hipotálamo, además prácticamente siempre da por la noche y, en la forma episódica, se da en primavera y en otoño”.







