Rechazo total al conflicto “ilegal” perpetrado por Estados Unidos e Israel en Oriente Medio. El “no a la guerra” de Fernando Clavijo marcó ayer el comienzo del tercer debate sobre el Estado de la Nacionalidad de esta legislatura, que se extenderá hasta el jueves.
El presidente arrancó con una contundente crítica a Donald Trump, a quien atribuye gran parte del “desorden internacional” y a quien acusa de poner “patas arriba” el comercio internacional. Una postura tajante que sorprende y que dista del discurso de sus socios de gobierno en el PP, quienes vienen tendiendo la mano a Estados Unidos desde días atrás.
La referencia a la incertidumbre global marcó gran parte de la intervención de Clavijo, quien decidió dirigirse ante la Cámara casi sin leer sus apuntes, en un ejercicio de memoria que, cabe decir, cumplió de manera acertada.
Así, señaló un “panorama desolador” no solo a nivel internacional y europeo -con una UE “desdibujada y descolocada” ante los desafíos de la actualidad-, sino también a nivel nacional. La “alta crispación”, la falta de diálogo y la incapacidad del Gobierno de España para aprobar sus presupuestos se suman a la serie de factores que, según él, frenan el progreso de Canarias.
Mirando hacia el horizonte, el futuro deja pocos atisbos de esperanza: “Ojalá me equivoque, pero lo que se está dibujando es muy complicado para el mundo y para nosotros”. Frente a esto, el jefe de gobierno apeló a la unidad y a la creación de un escudo económico y social que desde hace semanas tiene nombre y apellido, el Decreto Canarias, el cual anhela que permita al Archipiélago “ser protagonista de su destino”.
El discurso fue variando de registros. “Lo único seguro es la incertidumbre”, afirmó desde su mirada más filosófica. “Ya nada volverá a ser como antes”, lanzó, tomando prestado -solo sabe él si de manera intencionada- el título de una antigua canción de El Canto del Loco. Incluso logró incluir, con calzador, una alusión al icónico “que la fuerza te acompañe” de la saga Star Wars, para hablar de “la fuerza de un pueblo que quiere decidir su futuro con firmeza”. Múltiples referencias de un presidente camaleónico que se puso, por momentos, su traje más nacionalista al defender “una Canarias para los canarios”.
La alocución se tornó más técnica al abordar la economía de la legislatura. Clavijo destacó un crecimiento sostenido del 3,5% y avances en convergencia económica: “Hemos reducido en 8,9 puntos la distancia con la media de España; el PIB per cápita alcanza el 79,2% de la española y el 72% de la europea”. No obstante, cabe puntualizar que hace unos días el Colegio de Economistas de Las Palmas recordó que Canarias es la región ultraperiférica de la UE que más convergencia ha perdido en las últimas dos décadas.
A nivel macroeconómico, Canarias se encuentra “en uno de los mejores momentos de su historia”. Sin embargo, la repercusión social es limitada: uno de cada cuatro canarios sigue en situación de exclusión, y el alto coste de la vida hace que un trabajo fijo ya no garantice bienestar. Clavijo denunció además que una de cada tres viviendas vendidas es comprada por extranjeros, por lo que espera poder limitar la cesión, aunque prevé una “batalla dura”.
En este contexto global, donde el presidente canario dice ver “una tormenta que se va a complicar todavía más”, y frente a todos esos males externos que amenazan al territorio, propone la unidad ante cuatro ejes para proteger a las Islas: la financiación autonómica, la condonación de la deuda, el marco financiero de la UE 2028-2034 y el Decreto Canarias. En definitiva, una serie de peticiones a España y Europa que, en su tono más sarcástico, destacó: “Yo quiero que los Reyes Magos vengan también a Canarias, que no vayan solo a Cataluña”.







