Un turista británico asegura haber sido expulsado de un crucero por las Islas Canarias después de que una infección cutánea que padecía fuera confundida con un posible caso de viruela del mono. La historia ha sido recogida por el medio británico The Sun y ha generado debate en redes sociales sobre los protocolos sanitarios en los viajes.
James Scott, un hombre de 53 años natural de Nottingham, explicó que había contraído tiña, una infección por hongos en la piel, tras adoptar recientemente unos gatitos. Según relató, su médico de cabecera le recetó tratamiento oral y le entregó una nota médica en la que se detallaba la medicación que estaba tomando.
Antes de iniciar el viaje, Scott asegura que contactó con la compañía TUI para explicar su situación y envió el certificado médico que confirmaba el tratamiento. Su intención, según afirma, era posponer el viaje unas semanas para recuperarse completamente.
Sin embargo, sostiene que la compañía le indicó que debía realizar el crucero en la fecha prevista o perder el dinero pagado, por lo que decidió embarcar.
Las ampollas empeoraron tras el vuelo a Tenerife
El turista relató que el problema se agravó durante el vuelo hacia Tenerife, ya que los cambios de presión provocaron que las ampollas de la infección comenzaran a supurar.
Poco después de embarcar en el crucero, acudió al médico del crucero para que evaluara su estado. Fue entonces cuando el personal sanitario sospechó que las lesiones podrían corresponder a viruela del mono, una enfermedad contagiosa que provoca erupciones cutáneas.
Ante la posibilidad de un contagio, se activaron los protocolos sanitarios y el pasajero fue retirado del barco y trasladado a un hospital, donde permaneció dos días en cuarentena mientras se comprobaba el origen de las lesiones.
Regreso al crucero tras descartar contagio
Según el relato publicado por el diario británico, las pruebas confirmaron que Scott no padecía viruela del simio, sino tiña, la infección fúngica que ya estaba siendo tratada.
Tras ello, el turista voló hasta Fuerteventura, desde donde finalmente pudo reincorporarse al crucero por las Islas Canarias.
El británico, que trabaja en el mantenimiento de un hospital y había pagado alrededor de 2.500 libras por el viaje junto a su pareja, asegura que toda la experiencia fue muy negativa.
“Nunca me había sentido tan avergonzado”, declaró. Además, afirma que el incidente podría haberle supuesto pérdidas cercanas a los 5.000 euros entre gastos y complicaciones durante el viaje.
La respuesta de la compañía
Por su parte, la compañía turística TUI defendió su actuación y señaló que se siguieron los protocolos sanitarios correspondientes.
Según la empresa, el pasajero no contaba con un certificado oficial de aptitud para volar, un documento que en algunos casos se exige cuando un viajero presenta problemas médicos previos al embarque.
El caso ha reavivado el debate sobre la gestión de posibles enfermedades contagiosas en el sector turístico y sobre cómo se aplican los protocolos de seguridad sanitaria durante los viajes internacionales y los cruceros.







