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Padre Fray José Arenas: “El Señor de las Tribulaciones nos sigue protegiendo, aunque ahora por otras epidemias”

El lucentino ha regresado a la capital como invitado a predicar el solemne Quinario en honor del Señor de Santa Cruz
Padre Fray José Arenas. | Esclavitud del Cristo
Padre Fray José Arenas. | Esclavitud del Cristo

El lucentino Padre Fray José Arenas, que durante doce años fue rector del Santuario del Cristo de La Laguna, ha regresado a la Isla como invitado de la iglesia de San Francisco de Asís para llevar a cabo el solemne Quinario en honor al Señor de las Tribulaciones, protector de Santa Cruz.

Hasta el viernes, la parroquia capitalina, en la que se venera la imagen más devota y simbólica de la capital, acoge cinco días de culto de preparación a la Cuaresma, en la que los cofrades de la imagen encomiendan sus rezos y peticiones a Jesucristo de Nazaret, en su representación del Ecce Homo, el cual fue designado Señor de Santa Cruz al atribuirle la salvación de la ciudad tras la epidemia de cólera-morbo que la asoló en 1893.

Plegarias hacia la esperanza, la alegría, el amor y la fraternidad se suceden ante una talla repleta de idiosincrasia para los chicharreros, como preludio y preparación a su procesión por las calles de El Toscal, la cual tendrá lugar el próximo 31 de marzo, Martes Santo.

El Padre Arenas explica que “siempre es una satisfacción poder regresar a mi segunda patria y, además, estar al frente del Quinario en honor al Señor de las Tribulaciones. Una imagen a la que se atribuye un milagro histórico en la ciudad, pero que hoy en día nos sigue protegiendo de otras epidemias, pues más allá de la peste, el cólera o la lepra siguen habiendo personas ciegas, no físicamente”.

El sacerdote afirma que “vivimos tiempos convulsos y confusos, inmersos en guerras y conflictos, que han hecho incrementar la fe y la devoción. Estas situaciones han llevado a que la Iglesia viva ahora un repunte de personas que acuden en busca de luz para salir del túnel, bien porque se sienten frustrados o bien porque buscan refugio ante situaciones de vulnerabilidad. Una oscuridad que muchas veces es personal, por crisis matrimoniales o pérdidas de seres queridos, y otras por la necesidad de encontrar consuelo en lo divino”.
Después de dos años, el Padre José Arenas vuelve a guiar un Quinocio que, ante el Señor de las Tribulaciones, ilumina un camino hacia la paz.

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