Cambiar de vivienda no solo implica cajas y trámites: también puede dar acceso a un derecho laboral poco conocido. La legislación española reconoce un permiso retribuido por mudanza, que permite al trabajador ausentarse del trabajo sin perder salario cuando cambia su domicilio habitual.
Este derecho está recogido en el Estatuto de los Trabajadores, que establece un mínimo común para todos los empleados por cuenta ajena. En concreto, la norma fija que cualquier trabajador puede disfrutar de un día de permiso retribuido por traslado de domicilio, siempre que cumpla ciertos requisitos.
Un día libre pagado por mudanza
El permiso por mudanza aparece regulado en el artículo 37 del Estatuto de los Trabajadores, dentro del apartado de permisos retribuidos. En este listado se incluyen también otros supuestos como el matrimonio, el fallecimiento de familiares o las hospitalizaciones.
La ley señala de forma clara que el trabajador puede ausentarse un día por traslado de su domicilio habitual, manteniendo su salario. Esto significa que ese día se considera trabajado a todos los efectos: la empresa no puede descontarlo de la nómina, ni obligar a recuperarlo, ni computarlo como vacaciones.
Se trata del mínimo legal garantizado en toda España, independientemente del sector o del lugar de trabajo.
Los convenios pueden mejorar este derecho
Aunque la normativa fija ese mínimo de un día, muchos convenios colectivos amplían este permiso. En algunos sectores o empresas, el trabajador puede disponer de dos días retribuidos por mudanza, lo que facilita la organización del traslado.
Estas mejoras pueden depender de diferentes factores. Por ejemplo, algunos convenios exigen que el cambio de vivienda implique un traslado a otro municipio, provincia o comunidad autónoma. En otros casos, el permiso ampliado se concede incluso dentro de la misma ciudad.
Por ello, es clave revisar el convenio aplicable para conocer si existen condiciones más favorables.
Requisitos para solicitar el permiso
El acceso al permiso retribuido por mudanza no es automático. La ley establece dos condiciones básicas que el trabajador debe cumplir.
Por un lado, es obligatorio avisar con antelación a la empresa, comunicando la fecha en la que se realizará el traslado. Por otro, es necesario justificar el cambio de domicilio.
Para acreditar la mudanza, las empresas suelen solicitar documentos como:
- Contrato de alquiler
- Escritura de compraventa
- Certificado de empadronamiento
- Alta de suministros
Estos documentos sirven para demostrar que el traslado afecta a la residencia habitual del trabajador.
Qué se considera domicilio habitual
Un aspecto clave es que la normativa hace referencia al domicilio habitual. Esto excluye otros cambios de residencia que no tengan carácter permanente.
Por ejemplo, una mudanza a una segunda vivienda, una casa vacacional o un traslado temporal no daría derecho a este permiso. Solo se aplica cuando el trabajador cambia su residencia principal de forma efectiva.
La empresa no puede negar el permiso
Si se cumplen los requisitos —traslado del domicilio habitual, aviso previo y justificación—, la empresa está obligada a conceder el permiso.
Además, no puede imponer condiciones adicionales como descontar el salario, obligar a recuperar las horas o sustituir el día por vacaciones. El derecho está reconocido por ley y debe respetarse en esos términos.







