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Ya es oficial: el Teide estará vigilado las 24 horas para “frenar el descontrol” tras años de denuncias

El Cabildo planea introducir de forma progresiva sistemas de reserva y limitaciones de acceso
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Parque Nacional del Teide

El Parque Nacional del Teide ha sido durante décadas el escenario de una contradicción flagrante: ser el espacio natural más visitado de España y, al mismo tiempo, uno de los más vulnerables por la falta de recursos. Sin embargo, este 27 de marzo, el panorama parece dar un cambio necesario.

El Cabildo de Tenerife ha anunciado un despliegue de seguridad que pretende zanjar el debate sobre la falta de protección, garantizando por primera vez la vigilancia del Parque Nacional Teide durante las 24 horas del día.

La medida llega tras un reguero de polémicas, saturación, pernoctaciones ilegales grabadas en redes sociales y la sensación de impunidad en las cumbres de la Isla.

La presidenta insular, Rosa Dávila, ha reconocido en el pleno que el Teide ha sufrido un “abandono” sistemático que ha derivado en falta de vigilancia y una presión creciente sobre el entorno. Para revertirlo, la cifra aumentan: se ha pasado de 2 agentes de Medio Ambiente a un cuerpo de 14 efectivos destinados en exclusiva al Parque.

Un parche contra el “abandono”

El incremento de la vigilancia del Parque Nacional Teide no es solo una cuestión de números, sino de horarios. Hasta hace apenas unos meses, el Teide era “tierra de nadie” una vez se ponía el sol. Las patrullas nocturnas, ahora reforzadas con la colaboración de la Policía Canaria, la Policía Local de La Orotava y el SEPRONA, son la apuesta del Cabildo para erradicar las conductas incívicas que han dañado el patrimonio natural en los últimos años.

A nivel insular, el dispositivo se completa con un total de 50 agentes de Medio Ambiente repartidos por los diversos espacios protegidos de Tenerife, apoyados por técnicos y guardas rurales.

Este refuerzo operativo busca dotar de autoridad real a una gestión que, hasta ahora, se veía sobrepasada por la masa de visitantes. “El debate no va de ideología, sino de responsabilidad”, afirmó Dávila ante las críticas de una oposición que cuestiona la eficacia de estas medidas a largo plazo.

El reto de la masificación

Pero la vigilancia del Parque Nacional Teide es solo una parte de la ecuación. El verdadero desafío reside en el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) aprobado recientemente. Este documento es el que realmente debe poner orden al caos circulatorio y a la saturación de los miradores.

El Cabildo planea introducir de forma progresiva sistemas de reserva y limitaciones de acceso, una medida impopular para algunos sectores, pero que los expertos consideran “la única vía” para evitar el colapso del ecosistema.

Desde la corporación insular insisten en que este despliegue no supone una privatización encubierta, uno de los puntos más calientes del debate político en la Isla. Según la presidenta, se trata de multiplicar la capacidad operativa de los funcionarios públicos con personal de refuerzo, asegurando que el control del territorio siga siendo competencia directa de los agentes de Medio Ambiente.

¿Es suficiente este despliegue para salvar el Teide?

El Teide no es solo un volcán, es símbolo de la identidad tinerfeña y canaria. Por ello, la presión sobre el Cabildo es máxima. La realidad es que durante años careció de medios mínimos, dejando una imagen de descontrol que ha dado la vuelta al mundo en vídeos de visitantes saltándose las normas en todo el parque.

Con la vigilancia las 24 horas y los 365 días del año, se pretende que la respuesta ante incendios, emergencias y delitos medioambientales sea inmediata.

La inversión en personal se suma a la renovación de vehículos y equipos de comunicación, intentando modernizar una estructura de protección que se había quedado anclada en el siglo pasado.

El tiempo dirá si estos 14 agentes son suficientes para contener a los millones de turistas que cada año ascienden al Teide o si, por el contrario, Tenerife necesita un cambio de modelo aún más profundo que el mero aumento de la vigilancia.

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