La enfermería de las Islas ha dicho basta. Bajo el lema “no nos sentimos apoyados”, el Sindicato de Enfermería (Satse) ha lanzado un desgarrador grito de auxilio tras producirse un ataque racista en un hospital de Canarias, concretamente en el Complejo Hospitalario Universitario Insular de Gran Canaria. El incidente, que ha conmocionado al sector, no solo destaca por la violencia física o verbal, sino por un componente de odio racial que, según el sindicato, marca un preocupante “punto de inflexión” en la sanidad del archipiélago.
Este hecho de extrema gravedad ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de quienes cuidan de nuestra salud. Juan Trenzado, secretario provincial de Satse en Las Palmas, ha sido el encargado de poner voz a este sentimiento de desprotección que recorre los pasillos de nuestros centros sanitarios.
El Hospital Insular, escenario de un ataque sin precedentes
El reciente ataque racista en un hospital de Canarias ha sido calificado por los representantes de los trabajadores como un suceso “sin precedentes dentro del colectivo enfermero en Canarias”. Según la denuncia oficial, el profesional afectado se encontró en una situación de indefensión absoluta mientras realizaba su labor asistencial.
“No se puede normalizar que los profesionales de enfermería trabajen bajo amenazas, agresiones y, ahora también, con ataques de carácter racista”, ha sentenciado Trenzado. El sindicato subraya que la frase “no nos sentimos apoyados” nace del sentimiento de soledad del enfermero agredido, quien asegura no haber recibido el acompañamiento ni el respaldo necesario por parte de la administración sanitaria del Servicio Canario de Salud (SCS).
La violencia en la sanidad canaria: Un aumento del 29%
El ataque racista en un hospital de Canarias no es, lamentablemente, un caso aislado, sino la punta del iceberg de una tendencia al alza. Satse ya había advertido previamente sobre el incremento del 29,17% en el número de agresiones al personal de enfermería y fisioterapia en las Islas. Las cifras hablan por sí solas: se ha pasado de 192 agresiones registradas en 2024 a un total de 248 en el año 2025.
Este clima de hostilidad está minando la moral de un colectivo que ya arrastra el agotamiento de años de presión asistencial. El grito de auxilio es unánime: la violencia se ha convertido en un problema estructural que afecta directamente a la seguridad y a la salud mental de los profesionales. Ante este panorama, Satse ya se plantea convocar concentraciones masivas en las puertas de hospitales y centros de salud de toda Canarias como señal de repulsa.
Medidas urgentes frente al racismo y la inseguridad
Para que el lema “no nos sentimos apoyados” deje de ser una realidad, el Sindicato de Enfermería reclama acciones inmediatas al Gobierno de Canarias. La seguridad en el entorno laboral ha dejado de ser una petición laboral para convertirse en una cuestión de derechos humanos básicos.
Entre las medidas que Satse exige con carácter de urgencia destacan:
- Refuerzo de la seguridad privada: Incremento de vigilantes en zonas críticas como urgencias, donde se producen la mayoría de los incidentes.
- Sistemas de alerta inmediata: Instalación de botones de pánico y protocolos de respuesta en segundos ante una agresión.
- Apoyo jurídico y psicológico: Que la administración asuma la defensa del trabajador desde el minuto uno.
- Tolerancia cero al racismo: Campañas de sensibilización que recuerden a los usuarios que los insultos racistas tienen consecuencias penales.
- Sanciones ejemplares: Aplicación estricta de la ley de autoridad pública para quienes agredan a los sanitarios.
En definitiva, el ataque racista en un hospital de Canarias ha encendido todas las alarmas. La enfermería exige respeto, seguridad y, sobre todo, dejar de sentir que caminan solos frente a la violencia. El grito de auxilio ha sido lanzado; ahora queda esperar si el Servicio Canario de Salud recogerá el guante antes de que la situación se vuelva irreversible.






