el jardín

Las palmeras canarias conquistan Los Ángeles: el origen del icónico paisaje de Hollywood

En los años 30, los urbanistas de Los Ángeles buscaban una forma de diferenciar la ciudad y convertirla en un destino turístico icónico

El paisaje de Hollywood es inconfundible: hileras interminables de palmeras recortándose contra el atardecer californiano. Sin embargo, un vídeo de la influencer Elena Gortari en TikTok ha puesto el foco en una realidad que muchos desconocían: el origen de las palmeras de Canarias en Los Ángeles. Lo que medio mundo considera un símbolo genuino de los Estados Unidos es, en realidad, una exportación botánica del archipiélago que fue utilizada para construir una imagen idílica de la ciudad del cine.

El origen de las palmeras de Canarias en Los Ángeles: un plan de marketing

La historia de cómo la Phoenix canariensis terminó poblando las avenidas de Santa Mónica y Beverly Hills no es fruto del azar. Según explica Gortari en su vídeo, que ya acumula miles de reproducciones, la integración de estas especies comenzó en la década de los años 30. Por aquel entonces, los urbanistas de Los Ángeles buscaban una forma de diferenciar la ciudad y convertirla en un destino turístico icónico.

“¿Por qué esta palmera es tan icónica en esta ciudad y por qué están en cada esquina?”, se pregunta la joven en el clip. La respuesta reside en una ambiciosa estrategia de marca. Las palmeras no son nativas de la cuenca de Los Ángeles; fueron traídas masivamente desde lugares como las Islas Canarias y América Latina para otorgar un aire de exotismo y relax a una urbe que, en realidad, estaba creciendo de forma industrial y caótica.

El cine y el mito de la palmera canaria

La influencer destaca la capacidad de la industria estadounidense para apropiarse de elementos externos y transformarlos en símbolos globales. Las palmeras de Canarias en Los Ángeles se convirtieron en un accesorio indispensable en cada toma cinematográfica. Desde los clásicos del cine negro hasta las producciones modernas, la silueta de la palmera canaria se grabó en el imaginario colectivo como el sinónimo del éxito y el estilo de vida californiano.

Sin embargo, tras esta fachada estética se esconde una realidad poco práctica. Gortari señala un detalle que a menudo pasa desapercibido para los turistas: la palmera es un adorno extremadamente caro y, a diferencia de otros árboles frondosos, no ofrece una sombra útil. En una ciudad donde el termómetro puede subir drásticamente, la elección de la palmera sobre otras especies arbóreas responde exclusivamente a criterios visuales y no a la comodidad de los ciudadanos.

@elenagortari

No tenía NI IDEAAAA

♬ sonido original – Elena Gortari

Un paisaje artificial exportado de las Islas

La Phoenix canariensis, conocida comúnmente como palmera canaria, es una de las especies más resistentes y majestuosas del mundo, lo que facilitó su adaptación al clima mediterráneo de California. Su presencia en Los Ángeles es tan masiva que hoy en día es difícil encontrar una calle principal que no cuente con estos ejemplares.

“Es increíble cómo los estadounidenses toman algo y lo convierten en un símbolo, algo tan simple como una palmera”, reflexiona Elena Gortari en su contenido viral. Esta capacidad de convertir un elemento natural canario en una “marca registrada” de Hollywood es lo que ha despertado la curiosidad de miles de usuarios en redes sociales, especialmente entre el público canario, que observa con orgullo —y cierta ironía— cómo su flora define el perfil de una de las ciudades más famosas del mundo.

¿Por qué siguen plantando palmeras hoy?

A pesar de que el mantenimiento de estas palmeras es costoso y de que no ayudan a mitigar el efecto de isla de calor en la ciudad, Los Ángeles se resiste a abandonar su estética. El legado de los años 30 sigue vivo porque la palmera sigue vendiendo entradas de cine y reservas de hotel.

La curiosidad compartida por Elena Gortari no solo pone en valor la biodiversidad de las Islas Canarias, sino que también invita a reflexionar sobre cómo se construyen las identidades visuales de las grandes metrópolis. A veces, lo que creemos más auténtico de un lugar es, en realidad, un trozo de las islas a miles de kilómetros de casa.

TE PUEDE INTERESAR