Llegar a la madurez no significa detenerse; al contrario, es el momento de redoblar el compromiso con nuestra salud. Uno de los factores más determinantes para llevar una vida plena es la actividad física. Hacer deporte a partir de los 65 años no solo fortalece los músculos y el sistema cardiovascular, sino que es la herramienta definitiva para controlar el peso, reducir el estrés y mejorar la calidad del sueño a través de la liberación de endorfinas.
¿Qué dice la OMS sobre hacer deporte a partir de los 65 años?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es tajante en sus directrices: para obtener beneficios reales, es aconsejable realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física de intensidad moderada a la semana. En términos prácticos, esto supone dedicar apenas 30 minutos al día.
Sin embargo, no basta con caminar. Para combatir el deterioro físico, es fundamental incluir actividades de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana. “Con el paso de los años, hay aspectos esenciales que tendremos que atender, como la sarcopenia (la pérdida de masa muscular)”, indica el entrenador personal José Barcía, de Campus Training.
El concepto de Envejecimiento Activo: Más allá del ejercicio
Lo que los expertos denominan como envejecimiento activo es un enfoque integral que busca la mejor calidad de vida posible. No se trata solo de sudar; engloba una filosofía de vida basada en:
- Aprendizaje continuo: Mantener la mente despierta.
- Interacciones sociales: Evitar el aislamiento, un factor de riesgo para la demencia.
- Gestión emocional y dieta: Cuidar lo que comemos y cómo nos sentimos.
Recomendaciones prácticas para empezar hoy mismo
La Encuesta de Hábitos Deportivos revela un dato esperanzador: el 4% de la población comienza a ser físicamente activa a partir de los 55 años. Para aquellos que quieren sumarse a esta tendencia de salud, los expertos sugieren empezar con cambios sencillos pero constantes:
- Caminar 20 minutos diarios: Es la base de cualquier rutina saludable.
- Adiós al ascensor: Optar por las escaleras fortalece el tren inferior de forma natural.
- Estiramientos al despertar y al dormir: Ayuda a mantener la elasticidad de las articulaciones.
- Trabajar el equilibrio: Ejercicios como mantenerse sobre un pie unos segundos son vitales para prevenir caídas accidentales.
Sarcopenia y equilibrio: El reto de la madurez
A medida que envejecemos, el equilibrio y la coordinación se vuelven tan importantes como la fuerza. Incorporar ejercicios que desafíen nuestra estabilidad previene fracturas y mejora la autonomía personal. “Debemos cambiar la percepción pública para enfatizar el valor de mantenerse activo. Si educamos a la población, tomaremos mejores decisiones sobre nuestra propia salud”, concluye Barcía.
Hacer deporte a partir de los 65 años es, en definitiva, la mejor inversión que se puede realizar. No solo se trata de añadir años a la vida, sino de añadir vida y calidad a esos años.





