Cámaras, periodistas… pero la aparente normalidad de un lunes más. Las oficinas de Correos, así como las instalaciones de la Seguridad Social y Extranjería del Archipiélago, amanecieron ayer sin colas -más allá de las habituales- y sin indicios aparentes de alteración. Tras esa calma, sin embargo, estos tres puntos comenzaron a tramitar de manera presencial la esperanza de numerosas personas que buscan legalizar su situación en el territorio español.
Iniciado el pasado 16 de abril de manera telemática, el proceso extraordinario de regularización migratoria abrió esta semana su fase de atención en persona. A través de este mecanismo, impulsado por el Gobierno central, se espera que unas 500.000 personas residentes en España desde hace al menos cinco meses -unas 40.000 en Canarias- obtengan la autorización para trabajar en cualquier sector y lugar del país durante un año.
En Santa Cruz de Tenerife, la oficina de Correos de la Plaza de España fue uno de los puntos donde se preveía mayor afluencia. Sin embargo, a diferencia de otros lugares del país como L’Hospitalet (Cataluña) -donde se registraron colas de hasta 3.000 personas- el flujo de asistentes en la capital tinerfeña llegó a cuentagotas. Una baja presencia, posiblemente explicada por la amplitud del plazo -las solicitudes permanecerán abiertas hasta el 30 de junio- y la posibilidad de realizar las gestiones online.
Hasta esta sede se acercó Ana María (53 años) acompañada de su hija, Katherine (31 años), y su nieta de apenas tres meses. Originaria de Perú, llegó a Tenerife hace tres años, donde ya residía su hija. “Yo vendía ropa en mi país, pero vivía con mucha inseguridad”, cuenta. Allí, su negocio era víctima de extorsiones: “me pedían pagar un cupo y me amenazaban con matarme”.
La precariedad e inestabilidad social que atraviesa Perú en los últimos años la llevó a tomar la decisión de abandonar su país. En Tenerife ha podido trabajar por horas, pero la falta de documentación le ha impedido acceder a un empleo estable. “Al obtener los papeles espero poder tener un contrato más seguro”, afirma.
Esa expectativa de regularizar su situación le permite mirar un poco más allá y comenzar a imaginar nuevos proyectos. “Mi sueño es abrir un pequeño local de comida peruana aquí”, reconoce. Una pasión por la cocina que ya pone en práctica en Santa Cruz, donde vende comida una vez por semana a los vecinos de su barrio. “¡Y yo la voy distribuyendo en patineta!”, añade sonriente su hija.
Requisitos
Tal y como informa el Gobierno, este proceso presencial requiere cita previa, que puede solicitarse a través de un portal web específico para la regularización o llamando al teléfono 060. Una vez concedida, los solicitantes deben presentar la solicitud conforme al modelo establecido, junto con el pasaporte, la documentación que acredite su permanencia en España antes del 1 de enero de 2026 y el certificado de antecedentes penales.
Sin embargo, personas como Ana María y su hija no conocían en detalle esta información. “Supimos del inicio del proceso por redes, pero hemos venido sin cita para enterarnos mejor”. Como ellas, Gabriel (23 años) llegó sin cita hasta Correos, donde le explicaron los pasos a seguir. En su caso, este joven venezolano vino hace dos años y medio. “Cuando estás en una situación como la que vivía allí, cualquier otra opción es buena”.
Aquí ya contaba con familiares y reconoce sentirse desde su llegada “como en casa”. Sin embargo, la falta de documentación le ha supuesto numerosos obstáculos: “he ido tapando huequitos por ahí, pero conseguir trabajo no ha sido nada fácil”. Apasionado del deporte, si logra regularizar su situación le gustaría trabajar en un gimnasio “o en algo relacionado con la nutrición”. También aspira a independizarse, ya que, como recuerda, “para tener un piso y hacer un contrato tienes que tener los papeles”.
Este proceso supone para él “una oportunidad” que, asegura, sería mucho más difícil de alcanzar en otros países. “Tengo un hermano en Estados Unidos y allí es todo mucho más difícil”. Una legalización que, una vez obtenida la cita, confía en poder completar. “Habrá personas que a lo mejor pierden su pasaporte o tienen problemas con los antecedentes penales, pero yo, gracias a Dios, lo tengo todo”.
Falta de medios
La otra cara de la moneda en esta fase presencial del proceso la expone Comisiones Obreras (CC.OO.) a través del secretario del sector postal en Canarias, Pedro Segura, quien, pese a reconocer la “necesidad social” de la regularización y a valorar positivamente que las solicitudes se tramiten a través de Correos, advierte de que “no se han reforzado las plantillas”. Además, denuncia que la formación ha sido tardía e insuficiente, señalando que los trabajadores solo cuentan con “una guía en PDF que les han enviado el viernes pasado”.
Para CC.OO., el número de oficinas habilitadas no guarda relación con la dimensión del proceso: “Solo se han habilitado 24 oficinas en Canarias”. También critican la “falta de previsión” de la dirección, apuntando que “oficialmente no sabemos si esa cita previa está funcionando”.
Aún queda margen, hasta el 30 de junio, para corregir los desajustes detectados en los primeros días de un proceso que busca permitir a miles de personas acceder a un empleo legal en sectores con escasez de mano de obra como la construcción o la hostelería, además de favorecer la incorporación laboral de un capital humano cualificado actualmente infrautilizado en tareas de baja productividad.






