La calma chicha del subsuelo canario ha vuelto a verse alterada. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha confirmado la detección de una nueva e intensa actividad sismo-volcánica bajo la isla de Tenerife durante el pasado fin de semana y la madrugada de este lunes. Los sensores han captado movimientos en dos puntos clave de la geografía insular: el entorno de Izaña y la zona oeste de Las Cañadas del Teide.
Todo lo que se sabe hasta el momento de los terremotos en Tenerife
La actividad comenzó el pasado sábado con una serie sísmica de baja magnitud localizada bajo Izaña. En total, el sistema automático detectó 16 terremotos, de los cuales los analistas pudieron localizar con precisión once de ellos. Estos temblores se situaron en un rango de profundidad de entre 3 y 10 kilómetros, con magnitudes que oscilaron entre 1 y 1,9 en la escala de Richter.
Según los expertos del IGN, estos movimientos se categorizan como eventos volcano-tectónicos. No es la primera vez que la zona muestra este comportamiento; de hecho, los datos actuales son muy similares a los registros obtenidos entre mayo y noviembre de 2025. Sin embargo, el pico de actividad se ha producido en las últimas horas.
Sismos híbridos y eventos LP: ¿Qué está ocurriendo bajo Las Cañadas?
La madrugada de este lunes, entre las 00:10 y las 00:30 horas, los sismógrafos registraron un fenómeno distinto. Se detectaron dos pulsos de baja frecuencia y varios eventos sísmicos conocidos como “híbridos”. En total, el sistema automático arrojó la cifra de 38 eventos en apenas veinte minutos de actividad bajo la zona oeste de Las Cañadas del Teide.
Los científicos han identificado estos movimientos como ‘eventos LP’ (Long Period), similares a los que mantuvieron en vilo a la comunidad científica durante los meses de febrero y marzo de este año, aunque en esta ocasión han presentado una menor duración y amplitud. Por ahora, solo tres de estos eventos han podido ser localizados manualmente a profundidades de entre 12 y 13 kilómetros.
¿Hay peligro de erupción a corto plazo?
Ante la lógica preocupación que generan estos datos, el IGN ha sido tajante a través de sus canales oficiales. Esta actividad compuesta por eventos sísmicos híbridos acompañados de señales de largo periodo no aumenta el peligro de erupción a corto o medio plazo en la isla de Tenerife.
Es importante destacar que ninguno de los terremotos ha sido sentido por la población, debido a su baja magnitud y a la profundidad a la que se han originado. No obstante, los científicos advierten de que los datos actuales son provisionales. El estudio pormenorizado de las señales podría elevar el número total de eventos detectados una vez que se analicen las trazas con mayor detalle.
La vigilancia en el Teide es constante y, aunque este tipo de procesos son habituales en sistemas volcánicos activos, el IGN mantiene la monitorización en tiempo real para detectar cualquier cambio en el patrón repetitivo de las señales, algo que, por el momento, no se ha observado.






