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Un hueco en el corazón de Los Cristianos

El derrumbe del edificio Julián José, en la calle Amalia Alayón, se cobró siete vidas hace hoy diez años. Esta es una de las mayores catástrofes que se recuerdan en el Sur
Un hueco en el corazón de Los Cristianos

En torno a las 9.30 horas de la mañana, aquel 14 de abril de 2016, se paró el tiempo. El edificio número 12 de la calle Amalia Alayón, en Los Cristianos, se desplomó, acabando con la vida de siete vecinos y dejando a otras tres personas malheridas. El edificio Julián José, que llevaba 43 años en pie en el corazón del núcleo playero, dejó de existir en cuestión de segundos. Hoy se cumple una década de uno de los peores episodios que Arona recuerda.

Todos los vecinos saben dónde estaban cuando escucharon aquel estruendo: desde la calle del Nido hasta laavenida Suecia, pasando por la avenida de Los Playeros hasta la misma Amalia Alayón.


En el edificio residían un total de 28 personas. Del inmueble de cinco plantas, construido en 1973, solo se mantuvieron en pie las puertas del supermercado ubicado en la planta baja y una pared. El colapso obligó a desalojar a noventa personas, también de inmuebles colindantes, y movilizó a 250 efectivos durante unas tareas de rescate que se prolongaron varios días.


José Julián Mena, entonces alcalde de Arona, recibió la esperpéntica llamada a primera hora de la mañana. “En ese momento ya te trasladan que algo grave ha pasado, pero no eres consciente de la magnitud de lo ocurrido”, recuerda. Cuando llegó al lugar, la escena era desoladora. “Entiendes que estás ante una tragedia”. Lo que más le marcó, dice, fue el contacto con la gente. “En situaciones, así dejas de ser un cargo público”.


Javier Velázquez, propietario de El Escondite, el bar colindante, lo vio todo desde su terraza, también en el edifico adyacente. “Estaba tomando un café. Desde mi ventana solo me separaban las cortinas y el cristal. De buenas a primeras se derrumbó y yo no cabía en mi asombro. Al poco tiempo, vi a una señora que me pedía ayuda y se desmayaba. Eso me marcó”.


Las causas de la caída del inmueble no son otras que la mala proyección de la infraestructura, ya desde que se levantó en 1973. Aunque hay matices.


Los dos informes periciales encargados por el Ayuntamiento de Arona (a dos empresas que trabajaron de forma independiente) coincidieron en el diagnóstico. El inmueble no se sostenía solo por su estructura de pilares, sino también por los tabiques y cerramientos que también absorbían parte de las cargas. Cuando las obras que realizó una entidad bancaria en la planta baja en 2003 retiraron esos elementos, alteraron sin saberlo parte de los equilibrios que lo mantenía en pie, pero hubo más factores.


El segundo informe apuntó también a las reformas en los bajos, si bien no fue esa la causa única, ya que el mal estructural venía desde años antes. El episodio de las obras si acaso fue el último eslabón de una cadena de errores que tardó cuatro décadas en romperse.


La búsqueda de posibles responsables se prolongó varios años. La causa penal fue archivada por el juzgado número 3 de Arona en julio de 2018. La vía civil tampoco prosperó. Se absolvió en enero de 2025 a las entidades denunciadas por el derrumbe.

El mural en Los Cristianos


El solar permanece a día de hoy vacío, entre paredes y construcciones colindantes, donde se abre paso un hueco diáfano; una cicatriz que no cierra del todo. “El lugar necesitaba alegría”, se decía para sus adentros Velázquez.


El silencio en la calle era atronador. “Pasó un año y medio y no se escuchaba a nada ni nadie”. Así que se encomendó una misión: llevar a cabo un colorido homenaje sobre el muro que colocó el ayuntamiento en el lugar de la tragedia, delante de su bar.


La idea que tomó forma fue representar el pueblo tal como se ve desde el mar: edificios y casas, comercios y hoteles; con las montañas de las medianías al fondo. Los hermanos Ortega se encargaron de la obra. Catorce meses de trabajo y seis horas al día después, el mural fue inaugurado el 17 de febrero de 2025. Treinta metros de pared convertidos en la postal más reconocible de Los Cristianos.


Mena, que recuerda aquel día con la misma claridad con la que lo vivió, lo resume así: “Nos marcó a todos, y hay cosas que no se van de la cabeza. Lo más importante es no olvidar a los fallecidos y mantener siempre el respeto hacia sus familias”.


El Ayuntamiento de Arona guardará hoy, a las 9.30 horas, un minuto de silencio en el lugar.
Diez años. Siete muertos. Ningún culpable. Y un hueco en el corazón de Los Cristianos que la pintura cubre, pero no termina de llenar.

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