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Vecinos de Santa Cruz denuncian 6 meses viviendo entre basura bajo el puente Zurita

La comunidad de propietarios de un edificio de la calle de Pintor Ribera, en la avenida Islas Canarias, alerta de un asentamiento de ‘sintechos’ que ocasiona problemas de salubridad

Bajo el puente Zurita, en la avenida Islas Canarias de Santa Cruz, personas en situación de calle han convertido el techo de cemento de una de las rampas de acceso a la parada del tranvía en un improvisado asentamiento al que acuden no solo a dormir, sino a almacenar montañas de basura y enseres, entre los que se encuentran colchones, cartones, ropa usada o muebles.

Desde hace unos seis meses, en el corazón del barrio Salamanca, una media de cuatro o cinco personas frecuentan este enclave, acarreando multitud de bolsas que traen de cabeza a los vecinos de la zona, ya que la acumulación de enseres es tal que ha derivado en el deterioro del entorno, con implicaciones de salubridad y seguridad, según alegan los afectados.

Entre los asiduos a este asentamiento hay perfiles de alta vulnerabilidad, incluida al menos una persona en silla de ruedas. Por ello, los vecinos reclaman una intervención social especializada, dado que la acumulación de enseres, la exposición a la intemperie y la falta de seguimiento sanitario pueden agravar, asimismo, la salud de los que allí conviven.
Desde la comunidad de propietarios del edificio, sito en la calle de Pintor Ribera, nº 23, se han enviado escritos y firmas al Ayuntamiento capitalino solicitando una intervención coordinada entre Servicios Sociales y Sanidad. Petición a la que se suman las denuncias y quejas realizadas a través de la aplicación SC Mejora o las llamadas a la Policía Local y Policía Nacional sin que, salvo actuaciones concretas de limpieza y visitas esporádicas de la Unidad Municipal de Atención (UMA), el problema se solucione, puesto que “se reproduce de forma inmediata, sin que exista un seguimiento social continuado”, dicen.

Según la documentación aportada por los residentes, la zona ha sido objeto de limpiezas a fondo, pero “en cuestión de horas o días, estas personas vuelven a instalarse y a acumular más enseres, lo que evidencia que no se soluciona una situación que, además, se agrava por problemas de salud mental de los sinhogar”.

Los vecinos alertan de que ahora la problemática ha “escalado”, ya que el principal ocupante del asentamiento ha llevado sus pertenencias a un local del edificio colindante, aprovechando unas obras. Por ello, la comunidad de propietarios se ha vuelto a comunicar con la UMA, que confirma conocer a estas personas en situación de calle y haber realizado intervenciones puntuales.

Además, afirman que en el entorno hay un gimnasio al que van menores, cuyos propietarios también han presentado escritos ante el Ayuntamiento sin obtener respuesta. “No buscamos criminalizar a estas personas, sino que se active una intervención social, sanitaria y municipal coordinada y se ponga en marcha el programa autonómico Puentes en Salud”, concluyen.

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