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Cruz Roja ofrece oportunidades a los más vulnerables: “Un buen empleo puede cambiar la vida”

Los colectivos castigados por el desempleo: mayores de 45 años, jóvenes sin formación o experiencia, mujeres o personas migrantes: “El talento no tiene origen, género o edad”
Cruz Roja ofrece oportunidades a los más vulnerables: “Un buen empleo puede cambiar la vida”

El Plan de Empleo de Cruz Roja celebró su vigesimoquinto aniversario, una iniciativa que ha transformado la vida de 49.000 personas en situación de vulnerabilidad en Canarias, de las cuales cerca de 12.000 lograron insertarse en el mercado laboral a través del acceso a oportunidades dignas, gracias al apoyo de más de 2.800 empresas colaboradoras. El pasado 2025 esta iniciativa atendió a 4.986 personas y contó con 537 empresas colaboradoras.


Cruz Roja trabaja en su Plan de Empleo con los colectivos más castigados por el desempleo, como son los mayores de 45 años, jóvenes sin cualificación o sin experiencia, mujeres en exclusión social, familias donde todos sus miembros están en paro o personas migrantes que se enfrentan a prejuicios y estereotipos, ofreciéndoles orientación, formación práctica y adaptada al mercado laboral, así como apoyo personal, además de ayudarles a recuperar la motivación y cubrir sus necesidades básicas. Cruz Roja insiste tanto a la sociedad como al tejido empresarial que “el talento no tiene origen, género o edad”.


Para Cruz Roja, la inserción laboral es mucho más que encontrar un trabajo: es ofrecer esperanza, autonomía, fortalecer capacidades y devolver la confianza a quienes más lo necesitan. Un cuarto de siglo después, este recorrido ha sido profundamente transformador.
Ana Yasmina Alonso, Responsable territorial del Plan de Empleo de Cruz Roja en Canarias, destaca que “las empresas necesitan trabajadores con ganas, responsable y formada”, además Cruz Roja ofrece un “acompañamiento en esos primeros filtros, y un seguimiento, incluso hacemos formaciones a la carta sí es necesario, preguntando a las empresas qué necesita y así formamos y ofrecemos una bolsa de empleo, intentando encajar lo que necesitan”. Por otro lado, hay usuarios que llegan y nos dicen, ¡necesito trabajar ya!, tengo que pagar facturas o alimentos para comer, y ahí les ofrecemos nuestra experiencia y recursos para acompañarle y ayudarle en sus dificultades diarias y mejorar esa catástrofe del día a día”.


Alonso destaca que el Plan de Empleo de Cruz Roja apuesta por “ofrecer oportunidades y derechos a las personas que tienen menos oportunidades”, y concienciar para que “no haya prejuicios por tema de género, de edad o de origen. Esos son los colectivos vulnerables a los que prestamos mayor ayuda, aunque Cruz Roja le abre la puerta absolutamente a todo el mundo”.

Perfil de atendidas


A la hora de encontrar un empleo, los colectivos que tienen mayores dificultades son las personas mayores de 45, especialmente las mujeres, sobre todo si tienen cargas familiares.

El edadismo, sobre todo a partir de 45 años en diferentes sectores y puestos de trabajo es muy importante, y hay que quitar esos prejuicios entre las empresas y la sociedad, pues es impensable que no tengan una oportunidad porque “su experiencia se paga”, aunque a veces es necesario reinventarse. En el caso de los menores de 25 años, algunos llegan con formación y lo que necesitan es la primera oportunidad. Mientras, en los perfiles sin formación, primero hay que formarlos. En el caso de las mujeres, las dificultades de conciliación con los cuidados de menores o personas dependientes limitan las oportunidades de integración laboral e impactan negativamente en sus vidas. Por último, las personas migrantes se enfrentan a prejuicios y estereotipos. “Desde Cruz Roja creemos que el talento no viene definido por el origen, ni por la edad, ni por el sexo”, y además “un buen empleo es una oportunidad que te puede cambiar la vida”.


La labor con las personas con mayores dificultades para acceder a un empleo comienza con un trabajo conjunto y consentido, la respuesta no puede ser impuesta. El objetivo siempre “será motivar y facilitar itinerarios de formación o empleo”. Si ya está formado hay que intentar encontrar la oportunidad de insertarlo en un trabajo.


Además, también hay que trabajar con el entorno, “porque podemos hacer una inversión en las personas, dedicarles tiempo y recursos para que adquieran competencias, pero si las empresas y la sociedad no los apoyan, esas inserciones pueden fracasar”. Hay empresas que quieren trabajadores y personas que quieren trabajar, pero hay factores externos que hacen que no se conecten. Entre las mayores dificultades están el transporte, la vivienda, el horario o la falta de conciliación.

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