El 25º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, que comenzó el 23 de abril, se clausura este domingo. El certamen se inauguró con Fausto, de Murnau, una película muda que cumple 100 años, con el acompañamiento musical en directo de GAF y La estrella de la muerte. El público que llenó las 1.600 butacas del Auditorio Alfredo Kraus regaló una gran ovación al final de la proyección.
Otras de las cintas de la sección Camera Obscura, especializada en cine mudo y en blanco y negro, fueron las japonesas Una página de locura y Serpent, que contaron con un benshi, narrador japonés de cine silente. Este apartado cerró su selección con dos mediometrajes franceses que también cumplen un siglo: Rien que les heures, de Alberto Cavalcanti, y Ménilmontant, de Dimitri Kirsanoff. El visionado estuvo acompañado de los acordes compuestos por el canario Jonay Armas. Si algo distingue a este certamen es la apuesta por el cine mudo con conciertos en directo. Todo un acierto.
‘CANARIAS CINEMA’
La sección Canarias Cinema estuvo protagonizada por cuatro largometrajes y 14 cortos. Entre los primeros destacó La lucha, de Jose Alayón, premio al mejor largometraje. La película canaria más vista en salas comerciales de la última década (ha llegado ya a 10.000 espectadores) ofrece una historia universal: la lucha por la vida, en este caso de un padre y una hija relacionados con la lucha canaria. Pero el filme canario que despertó más interés (agotó las entradas de sus tres pases) fue el estreno de Tal vez, de Arima León. La expectación se entiende porque revela la historia de amor de la trapecista grancanaria Pinito del Oro y la escritora Natalia Sosa Ayala. Al saber que contó con un presupuesto de unos cuatro millones de euros, uno no entiende en qué se han invertido.
Por qué no escribo nada es un documental que reivindica la figura de la escritora Carmen Laforet, autora de la celebrada novela Nada, que recuerda la etapa que vivió en Gran Canaria. Mientras, Krakatoa, de Carlos Casas, es una experiencia visual epatante, que cuenta con la inestimable aportación sonora del oscarizado Nicolas Becker. Entre los cortos concitó la atención Somos islas, de Marta Torrecilla, premio al mejor cortometraje. Siguiendo su línea de trabajo, explora la influencia del territorio canario en su construcción personal.
Mientras hordas de fans de Michael Jackson presenciaban, en los aledaños del Centro Comercial Las Arenas, un espectáculo que rememoraba el videoclip de Smooth Criminal como promoción del estreno de la película Michael, el festival proponía otras opciones diametralmente opuestas.
CLÁSICOS
Uno de sus sellos de identidad es la proyección de clásicos del cine que homenajean a figuras claves recientemente fallecidas. Se recordó a Béla Tarr, Brigitte Bardot, Robert Duvall y Tatsuya Nakadai (protagonista de Ran). Del cineasta húngaro Béla Tarr se pudo ver Sátántangó (1994), cuyo metraje de 7 horas y 20 minutos (que se dividió en dos partes) me echó para atrás y opté por visionar por enésima vez Apocalypse Now (1979), de Francis Ford Coppola. Ver el montaje final en pantalla grande es la felicidad absoluta para un cinéfilo. También se pudieron ver joyas como El desprecio, de Jean-Luc Godard, que ofrece uno de los desnudos más bellos de la historia del cine, y la hipnótica Ran, de Akira Kurosawa.
Todas las proyecciones fueron en los Yelmo Arenas, donde al unísono se proyectaban películas del festival y filmes comerciales. Entre pase y pase escucho en los pasillos a un niño de unos 10 años que grita: “Sí, vamos al cine”, y me hace esbozar una sonrisa. Mientras este infante va a ver Super Mario Galaxy, los espectadores del festival ven filmes de varios de los ciclos propuestos. Este año se dedicó una retrospectiva al chileno Ignacio Agüero, con siete títulos, y otra al chino Bi Gan, al que se le entregó la Lady Harimaguada de Honor.
De Bi Gan se pudo ver Resurrection, Largo viaje hacia la noche y Kaili Blues. También se ofreció una selección de títulos restaurados del cine indio y uno de Sri Lanka: Two Acres of Land (1953), Días y noches en el bosque (1970), Embers (1975), La agitación (1976), The Girls (1978) y La carpa de circo (1978). A cada espectador, su película.
Las Jornadas del Oficio Cinematográfico estuvieron protagonizadas por figuras consolidadas del cine español, como Javier Cámara y Alberto Rodríguez, y nuevos talentos, como Laia Costa y Óliver Laxe. Las jornadas, en el Auditorio Alfredo Kraus, gozaron de buena afluencia de público, sobre todo, de estudiantes de cine. El futuro está en sus manos.





