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Qué es el ‘El Niño’ que vigilan los científicos y cómo podría afectar al tiempo en Canarias

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya ha advertido de un aumento en la probabilidad de que El Niño se desarrolle desde mediados de este año
Qué es el 'El Niño' que vigilan los científicos y cómo podría afectar al tiempo en Canarias
Qué es el 'El Niño' que vigilan los científicos y cómo podría afectar al tiempo en Canarias. | DA

Las agencias científicas internacionales siguen de cerca la evolución del océano Pacífico ante la posibilidad de que se consolide un nuevo episodio de El Niño durante 2026. Este fenómeno natural es capaz de alterar de forma severa los patrones de lluvia, las temperaturas y los eventos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta.

¿Afectará a Canarias? Aunque el Archipiélago se encuentra geográficamente al margen de los impactos directos de El Niño, los expertos vigilan sus efectos ‘colaterales’ en el Atlántico. Históricamente, la consolidación de este fenómeno altera la circulación de las borrascas invernales hacia latitudes más bajas y, en paralelo, incrementa la cizalladura del viento en el Atlántico tropical. Esto último actúa como un freno natural que reduce drásticamente la actividad y el desarrollo de huracanes o tormentas tropicales en nuestra cuenca oceánica durante la temporada.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya ha advertido de un aumento en la probabilidad de que El Niño se desarrolle desde mediados de este año, coincidiendo con unos modelos climáticos que muestran un calentamiento rápido en la región ecuatorial del Pacífico. Aunque sus efectos no se manifiestan por igual en todos los territorios, este tipo de episodios suele tener consecuencias directas en la agricultura, los recursos hídricos y la planificación de emergencias.

La señal térmica que la NASA vigila desde el espacio

Uno de los indicios que más atención ha despertado en la comunidad científica es la detección de una onda Kelvin, una gran masa de agua cálida que avanza por el Pacífico ecuatorial y que suele anticipar el desarrollo de este fenómeno.

Las ondas Kelvin elevan de forma ligera el nivel del mar debido a la expansión térmica del agua cálida. Esta variación permite a los satélites oceanográficos detectar los cambios mucho antes de que sus efectos sean visibles en la superficie.

La NASA realiza el seguimiento continuo de este proceso mediante el satélite Sentinel-6 Michael Freilich, una misión conjunta desarrollada con socios europeos para medir con precisión milimétrica la altura de la superficie marina. Estas observaciones geoespaciales ayudan a identificar acumulaciones de calor críticas en el Pacífico oriental, especialmente frente a las costas de Sudamérica.

¿Qué es El Niño y cómo altera el clima global?

El Niño forma parte del patrón climático natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), el cual alterna fases cálidas y frías (La Niña) en el Pacífico tropical. Cuando las aguas superficiales del Pacífico central y oriental experimentan un calentamiento anómalo, la circulación atmosférica global se modifica de forma sustancial.

De acuerdo con los registros de la OMM, este fenómeno suele aparecer en ciclos de cada dos a siete años y mantiene una duración estimada de entre nueve y doce meses. Sus impactos habituales a escala global suelen estar bien definidos:

  • Zonas con mayor pluviosidad: favorece el incremento de lluvias e inundaciones en el sur de Estados Unidos, el Cuerno de África, Asia central y diversas regiones de Sudamérica.
  • Zonas con mayor riesgo de sequía: propicia periodos de escasez de precipitaciones y altas temperaturas en Australia, Indonesia y partes del sur de Asia.

Los modelos apuntan a una transición acelerada

El último análisis estacional de la Organización Meteorológica Mundial para el trimestre de mayo, junio y julio de 2026 señala una trayectoria clara hacia las condiciones de El Niño. El conjunto de modelos meteorológicos coincide en un calentamiento acelerado en la región Niño 3.4, el área marítima clave para medir la intensidad del fenómeno.

Por su parte, el International Research Institute for Climate and Society (IRI) de la Universidad de Columbia también confirma esta transición rápida. No obstante, los especialistas insisten en que los pronósticos emitidos durante la primavera deben ser interpretados con cautela debido a la denominada “barrera de predictibilidad”, un margen de error técnico que disminuye conforme avanza el verano.

La monitorización a través de satélites y modelos predictivos de la OMM, la NOAA y la NASA continuará de forma intensiva durante los próximos meses para determinar la magnitud exacta que alcanzará este nuevo episodio y su impacto definitivo en el clima global.

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