La película Fjord, dirigida por el cineasta Cristian Mungiu, ganó la noche de este sábado la Palma de Oro del 79º Festival de Cannes, según se anunció durante la gala de clausura del certamen francés. El jurado decidió otorgar la máxima distinción al director rumano, que se hizo con este premio por segunda vez, tras lograrlo en 2007 por 4 meses, 3 semanas, 2 días. Además, en 2012 logró el de mejor guion con Más allá de las colinas y en 2016, el de mejor dirección por Graduation.
En esta ocasión, Mungiu narra la historia de una familia rumana inmigrante que vive en Noruega y que es objeto de una investigación por la que se enfrenta al escrutinio del sistema judicial local. “Hemos corrido el riesgo de hablar de cosas que conocemos, pero de las que no nos atrevemos a hablar. La situación del mundo no es la mejor, deberíamos cambiar para dejar algo mejor a nuestros hijos. La sociedad está dividida, radicalizada, y esta película es un alegato contra todo eso”, expresó el director durante su discurso.
LA LIBERTAD
Los cineastas españoles Javier Calvo y Javier Ambrossi, Los Javis, ganaron el premio a la mejor dirección por su película La bola negra, que también obtuvo el director polaco Pawel Pawlikowski por Fatherland. “Cuando dirigíamos esta película, no hacía más que preguntarme siempre lo mismo, y es si estaba honrando a quienes me precedieron. Al dirigir esta película, me di cuenta de que la única forma de honrar el sufrimiento, el silencio, la muerte de las personas LGTBIQ que nos precedieron es asegurándonos de que las siguientes generaciones tengan más libertad”, expresó Ambrossi al recoger el galardón.
Los Javis quisieron compartir su premio con los otros dos cineastas españoles que competían en la sección oficial de Cannes, Pedro Almodóvar (con Amarga Navidad), a quien Javier Calvo definió como “maestro”, y Rodrigo Sorogoyen (que acudió con El ser querido).
“Nuestra película habla de humanidad, habla de ver al otro como un ser humano, entenderle, comprenderle, amarle. Y creo que el arte nos hace ser mejores, nos hace cambiar por dentro”, manifestó Calvo durante su discurso, al tiempo que explicó que tanto él como Ambrossi “han cambiado mucho” haciendo esta película, que esperan que “cambie también a la gente que la vea y que pueda entender cosas y tomar decisiones”.
UN SUEÑO CUMPLIDO
“La bola negra es algo que llevamos dentro”, afirmó. “Un dolor, un miedo, una vergüenza, un odio que tenemos y que se hereda de generación en generación y que no nos podemos quitar porque nos lo han metido dentro, nos lo han programado. Solo quiero que en cada generación la bola sea más pequeña y que el cine pueda ayudar a eso”, recalcó Javier Calvo.
La recta final del Festival de Cannes estuvo protagonizada por La bola negra, que obtuvo en su primera proyección una ovación que se prolongó durante 20 minutos, solo por detrás de El laberinto del fauno, que en 2006 alcanzó los 22 minutos. Los Javis señalaron en varias ocasiones que optar a la Palma de Oro era un sueño para ellos, puesto que habían acudido varias veces al certamen y luego se iban a casa, como recordaron en la rueda de prensa de presentación del film.
La película, en la que participa un elenco formado por Penélope Cruz, Lola Dueñas, Miguel Bernardeau, Carlos González, Carlos González y el artista Guitarricadelafuente, narra las vidas interconectadas de tres hombres en otras tantas épocas (1932, 1937 y 2017), existencias ligadas por la sexualidad y el deseo, el dolor y la herencia. La película se inspira, a su vez, en la obra homónima inacabada de Federico García Lorca.
“La idea que queríamos mostrar es que la falta de comunicación da alas a la violencia. Por ello tenemos que encontrar un modo de hablar juntos”, comentó Calvo en la rueda de prensa celebrada el pasado viernes.
Más allá del hito de La bola negra, el largometraje El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, también tuvo una recepción positiva, especialmente por el trabajo de Javier Bardem, quien se había colocado entre los favoritos para hacerse con el galardón a mejor actor, que al final fue a parar conjuntamente a los actores Emmanuel Macchia y Valentin Campagne por la película Coward, de Lukas Dhont. En ella encarnan a dos soldados de la Primera Guerra Mundial que deciden montar un espectáculo de teatro.
Como se ha apuntado, el triplete español lo completaba Amarga Navidad, con la que Pedro Almodóvar regresaba a Cannes envuelto de nuevo en el universo emocional y autorreferencial que define parte de su filmografía. Para el cineasta manchego, esta fue su séptima participación en la Sección Oficial de Cannes, donde ha sido reconocido con premios como el de mejor director en 1999, por Todo sobre mi madre, y mejor guion, por Volver, en 2006.
‘MINOTAUR’
El Gran Premio del Jurado lo recibió la película Minotaur, dirigida por el cineasta ruso Andrey Zvyagintsev, mientras que el Premio Especial del Jurado fue para The Dreamed Adventure, de la alemana Valeska Grisebach. Asimismo, el premio al mejor guion lo obtuvo Emmanuelle Marre, por Notre salut (A Man of His Time).
Al igual que los casos de dirección e interpretación masculina, el de femenina fue ex aequo para las actrices Virginie Efira y Tao Okamoto por sus papeles en All of a Sudden, dirigida por Ryûsuke Hamaguchi.
En la sección de cortometrajes, la Palma de Oro la ganó el argentino Federico Luis por Para los contrincantes. El premio a la mejor ópera prima fue para Marie Clémentine Dusabejambo por Ben’Imana. En la sección Un Certain Regard fue distinguida como mejor película Everytime, de Sandra Wollner.





