Hace 20 años que la imponente fuente de la plaza de la Paz, en la confluencia de la Rambla con General Mola, en Santa Cruz, abandonó su ubicación original desde el 24 de mayo de 1957 para terminar en el olvido en un depósito municipal. Las obras del tranvía, que comenzaron en 2006, llevaron al Ayuntamiento capitalino a eliminar la fontana de su primitivo enclave para que pudiera transcurrir la línea 1 del transporte urbano que irrumpiría, un año después, en la ciudad.
Desde entonces, las piezas que daban forma a la fuente han esperado por un nuevo lugar donde erigirse, ante la imposibilidad de colocarla al margen derecho del que fuera su emplazamiento durante más de 50 años, tal y como exigieron en su día las más de 4.500 firmas ciudadanas que querían evitar la desaparición de este bien patrimonial.
Décadas después del desmonte, y tras ser sustituida por otra más moderna y de menores dimensiones, el Ayuntamiento prevé estudiar una fórmula para que la antigua fuente regrese a la ciudad, eso sí, en otro lugar. El concejal de Servicios Públicos, Carlos Tarife, explicó que “habrá que llevar a cabo un estudio sobre el estado en que se encuentran las piezas para ver si es posible rehabilitarla y, a partir de ahí, decidir una nueva ubicación que, evidentemente, no será la de antes porque allí no cabe”.
Tarife detalló que “la fuente original de la plaza de la Paz está en un depósito municipal desmontada, pero esta competencia es del área de Patrimonio. Aún así, ya es hora de tomar una decisión al respecto e intentar devolver este símbolo a la ciudad, siempre que reúna las condiciones adecuadas para ello”.
En su día, cuando se acordó desmontar la fuente de su enclave, se originaron muchas protestas ciudadanas en pro de exigir que se conservase en el mismo lugar donde se instaló, por lo que se se barajó, como medida mediadora, desplazarla a un lado, cerca del quiosco de la Paz, o bien emplazarla en la avenida Reyes Católicos o en la calle Alcalde Mandillo Tejera.
No obstante, el 24 de marzo de 2006, la Corporación anunció que la fuente seguiría en su ubicación original, pero desplazada unos metros hacia el quiosco, de manera que el tranvía pudiera transitar. Finalmente, esta decisión no se llevó a cabo y la fuente fue eliminada y sustituida por otra más pequeña y luminosa, obra de Eustaquio Martínez.






