Una adolescente de 16 años, de raíces herreñas y residente en La Guaira, zona cero del desastre venezolano por el doble terremoto, explicó ayer en apenas 10 minutos durante una entrevista en la Radio Canaria la magnitud de una descomunal tragedia que vivió en primera persona.
Los seísmos sorprendieron a Grecia Cabrera, nieta de herreños, en la habitación de su vivienda familiar, donde preparaba un examen, ubicada en la cuarta planta de uno de los edificios que resultaron gravemente dañados.
“Mi madre empezó a gritar: ‘Grecia, está temblando’. En ese momento se cayó la pared del piso y le dije: Mamá, aquí no nos vamos a morir”, contó la joven superviviente con una sorprendente calma para proseguir con el relato de su salvación: “Por la puerta no podíamos salir porque estaba bloqueada y no había escaleras, todo eran escombros; por ahí bajamos como unas locas; se oían gritos y gracias a Dios encontramos un hueco entre dos apartamentos y pudimos llegar a la calle”.
UNA PESADILLA
Lo siguiente que recuerda Grecia fue una gran nube de polvo que lo cubría todo y “mucha gente en pánico, algunas personas vomitaban; llegué a pensar que estaba viviendo una pesadilla”.
Después de prestar ayuda a algunos afectados, destacó que no vio cadáveres en la zona, pero sí explicó las duras imágenes que contempló un familiar suyo que reside en la zona: “Mi primo vio cómo la gente se lanzaba al vacío de los edificios tratando de sobrevivir; se tiraban de las segundas y terceras plantas intentando salvarse y algunos desde las azoteas”.
TRES EDIFICIOS
Grecia, que ha perdido en la tragedia a una tía y varios amigos compañeros de clase desde los tres años “y los que no sé”, señaló que por su zona de La Guaira “no hay edificios, solo quedan tres” e insiste en dar las “gracias a Dios” porque el suyo no se derrumbó completamente.
Por último, lamentó en la entrevista realizada a última hora de ayer por el periodista Víctor Hugo Pérez en la radio pública que los efectivos de bomberos de la zona no contaran con los medios suficientes ni adecuados “para actuar de forma inmediata” en el rescate de posibles supervivientes entre los escombros.
Una gomera con familia en La Guaira: “La gente escarba entre las ruinas con las manos”
“Hay muy poca ayuda sobre el terreno en La Guaira, se escarba con las manos entre las ruinas y son muchos los edificios derrumbados”, describía ayer Ana Pérez, natural de La Gomera, con familia en el estado venezolano más afectado por los terremotos, quien confía en que los medios internacionales salven vidas in extremis.
Ana, superviviente de la riada que asoló el estado de Vargas en 1999, reconoce que La Guaira, que también sufrió el gran seísmo de 1967, “ya no puede más”.





