Un expediente que roza la perfección absoluta y una historia de complicidad familiar inquebrantable. David Marrero Remedio, alumno del IES Mencey Acaimo, se ha coronado de forma oficial al registrar la mejor nota de la PAU en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, alcanzando una calificación estratosférica de 13,965 puntos. Este joven prodigio lidera la lista de los 30 estudiantes más brillantes de Bachillerato y de la fase general de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), quienes han sido reconocidos de forma institucional por la Universidad de La Laguna (ULL) en un emotivo acto que ensalza el esfuerzo de las nuevas generaciones isleñas.
El éxito de David no se entiende sin un pilar fundamental en su vida cotidiana: su hermano gemelo, Javier Marrero. Javier ha demostrado un nivel de excelencia idéntico, orientando su futuro hacia el doble grado de Derecho y Relaciones Internacionales en la capital de España. El propio David reconoce de forma abierta que este logro histórico es compartido. “Ha sido mi mejor compañero, nos hemos apoyado y ayudado mutuamente en cada examen”, confiesa el estudiante récord, evidenciando que el entorno familiar y la sana competencia compartida en las aulas del IES Mencey Acaimo han resultado determinantes para pulverizar todos los registros de la Selectividad en el Archipiélago.
El dilema formativo de la mejor nota de la PAU
La obtención de la mejor nota PAU Canarias sitúa ahora a David Marrero ante una encrucijada académica de primer nivel. Aunque su gran vocación son las Ciencias Exactas y su deseo inicial es cursar el grado de Matemáticas, el joven tinerfeño debate en estos momentos si formalizar su matrícula en las aulas de la Universidad de La Laguna o trasladar su residencia a Madrid. Entre sus opciones de futuro destaca con fuerza la posibilidad de cursar un doble grado que combine las Matemáticas con el Análisis de Datos, una de las disciplinas profesionales con mayor proyección y demanda dentro del mercado tecnológico globalizado actual.
Muy cerca de su puntuación se sitúa Lucía Cabrera Aparicio, alumna proveniente del centro La Salle San Ildefonso, quien ha certificado la segunda mejor nota de la PAU en la provincia con un espectacular 13,835. Lucía tiene totalmente decidido que encauzará su vocación hacia los estudios de Medicina, un Grado de alta exigencia donde las notas de corte rozan máximos históricos cada año, aunque la joven todavía evalúa en qué facultad del territorio nacional desarrollará sus próximos años de formación médica formativa.
El valor del esfuerzo frente a las calificaciones numéricas
El reconocimiento de la comunidad educativa tinerfeña también cedió el micrófono a los propios protagonistas del rendimiento académico. Carla Ordoño, estudiante del IES Viera y Clavijo y futura alumna de Medicina, ofreció un discurso muy aplaudido por los asistentes donde quiso restar frialdad a los números de los expedientes. “Una calificación no define quiénes somos. Los sueños no se cumplen por un resultado puntual, sino por la constancia, el esfuerzo diario y la resiliencia, esa capacidad tan necesaria de levantarse después de cada tropiezo y de superar los inevitables momentos de duda”, remarcó con madurez ante el rectorado.
Por su parte, el coordinador general de las pruebas de acceso en las islas, Antonio Adelfo Núñez, corroboró las palabras de los jóvenes insistiendo en que la obtención de la mejor nota de la PAU por parte de este grupo selecto de alumnos “no es en absoluto casual, ni puede atribuirse a un simple momento de inspiración durante la semana de exámenes”. El portavoz académico fue tajante al sentenciar que “la excelencia real la llevan dentro de la mochila” como fruto de años de trabajo estructurado, recordando que la universidad pública no solo tiene como meta formar a operarios profesionales, sino contribuir activamente a dotar a las islas de ciudadanos responsables, con un alto sentido crítico y plenamente comprometidos con el progreso directo de la sociedad en la que habitan.
La Universidad de La Laguna reivindica la educación pública
El acto oficial estuvo presidido por el rector de la institución, Francisco García, quien aprovechó la cita de homenajes para lanzar una defensa cerrada del conocimiento científico y del rigor académico riguroso en la sociedad contemporánea, tildándolos de herramientas “más necesarias que nunca en los tiempos complejos que nos toca vivir”. García sacó músculo institucional al recordar el posicionamiento de la ULL en el panorama educativo, consolidada de forma sólida en el puesto número 18 entre el centenar de universidades que operan en todo el Estado español.
En sintonía con este mensaje, la vicerrectora de Estudiantes, Rosario Hernández, felicitó al grupo de 30 alumnos sobresalientes y remarcó la importancia de la universidad pública en el archipiélago como el “instrumento definitivo de progreso, cohesión social y espacio democrático de oportunidades basado estrictamente en el mérito y en la igualdad de acceso”. La dirección de la institución aprovechó para recordar que la ULL cuida de forma integral el bienestar de sus alumnos con servicios de apoyo mental gratuitos, una amplia agenda cultural y un programa deportivo diseñado para blindar la salud de quienes serán los líderes del mañana en Canarias.






